Dios Amón mitología egipcia

Hoy vamos a ver mitología egipcia espero que os guste.

Amón fue una divinidad para los egipcios atestiguado desde el antiguo imperio junto a Amonet que era su esposa, durante la 11° dinastía 2100 años a. C. ascendió a ser el patrono de Tebas, con esto sustituyó a Montu. Al transcurrir la invasión que fue realizada por los Hicsos en el siglo XVI a. C. mientras reinaba Amosis I, Amón se fusionó con el dios del sol Ra, llamándose Amón-Ra.
Mientras duró el nuevo imperio de Egipto, este conservó su estatus como uno de los dioses egipcios principales en el panteón egipcio.

Se le conoce como el hijo de Thot y Maat, además de un miembro de la tríada, como el esposo de Mut y el padre de Jonsu.

Se le representa comúnmente es como un hombre con barba, el cual fue coronado con 2 plumas con colores como rojo y verde, también lleva un collar, un faldellín donde está colgada la cola de un animal y usando brazaletes.

En la mano derecha lleva el anj y en la izquierda sostiene su cetro.

Culto

Mientras crecía en culto de Amónimportante, se le identificó como la deidad principal y adorado en muchas áreas.

Se le solía describir como: el señor de la verdad, padre de todos los dioses, el creador de los hombres, creador de los animales, señor de todas las cosas, el creador de la vida.

Dios nórdico Baldr

Bálder es el dios más hermoso de la mitología nórdica. Es hijo de Odín, la máxima autoridad del panteón escandinavo, y de Frig, diosa del amor y la fertilidad. Un día, Bálder soñó que iba a morir. Los dioses de la familia de los ases se inquietaron y el mismo Odín cabalgó hasta el Niflhel, en infierno más profundo del Helheim, los dominios de Hel, la reina de los muertos, en busca de algún signo premonitorio. Allí interrogó a una misteriosa bruja, pero solo consiguió saber que Bálder moriría a manos de su hermano Hod . Tras reunirse en consejo, los ases decidieron entonces pedir a todos los peligros que jurasen que jamás harían daño a Bálder. Tan solo quedó sin prestar el juramento el Muérdago, ya que Frig lo consideró inofensivo dada su juventud.

Los ases estaban tan contentos por haber salvado a Bálder que, reunidos en consejo (Thing), decidieron festejarlo a la vikinga, es decir, celebrando una fiesta colosal. Entre risas, los dioses empezaron a lanzar objetos contra Bálder para probar su invulnerabilidad. Uno tras otro, los objetos chocaban contra el cuerpo del dios sin hacerle mella alguna.

A Loki, dios del engaño y la traición, no le gustó nada que Bálder pudiera eludir su muerte y, disfrazado de mujer, consiguió que Frig le desvelase que el muérdago no había realizado el juramento. Cuando le tocó lanzar algo a Hod, el hermano ciego de Bálder, Loki cambió la flecha por una rama de muérdago y, sin que nadie lo advirtiese, guió el tiro mortal. Bálder cayó muerto al suelo ante la consternación e incredulidad de los dioses. En el sagrado lugar del consejo, nadie podía tomar venganza, pero poco después Odín y la giganta Rindr tuvieron un hijo, Vali, quien, después de llegar a la edad adulta en un solo día, dio muerte al pobre Hod quemándolo en una hoguera.

Todos los dioses acudieron entristecidos al funeral de Bálder. Entre otros, allí se encontraban Odín con Frig, acompañados de las valkirias, las doncellas guerreras que recogen a los muertos en batalla. Frey, señor de la vegetación, llegó en su carro tirado por el verraco Gullinbursti, que resplandece por la noche. Héimdal llegó a lomos de su caballo; y Freya, diosa del amor, conducida por sus gatos. Incluso, desde el lejano y helado Jötunheim acudieron muchos gigantes de la escarcha, los grandes enemigos de los ases.

Como era costumbre entre los vikingos, subieron el cadáver del dios a su barco, elHringhorni, el más grande jamás construido, para que lo condujera a los lúgubres dominios de Hel. Dejaron el cuerpo sobre una pira y luego embarcaron también su caballo y sus bienes más preciados. Además, Odín dejó un anillo de oro llamado Dráupnir que era mágico y cada nueve noches generaba otros 9 anillos.

Luego trataron de botar el barco al mar, pero no consiguieron moverlo. Fueron entonces al Jötunheim en busca de una bruja giganta llamada Hyrrokkin, la cual vino al funeral montada sobre un monstruoso lobo conducido con una víbora a modo de riendas. Cuando descabalgó fueron necesarios hasta cuatro bersekir, guerreros furiosos, para dominar a la bestial montura.

Sin esfuerzo alguno,Hyrrokkin echó el barco al mar y, de la fricción, los troncos que servían de rodillo se incendiaron. Por una razón extraña, aquello enfureció a Thor y casi mata a la bruja con su Mióllnir si todos los dioses no lo hubieran impedido. Aún furioso, Thor santificó la pira funeraria en la que reposaba Bálder y la dio fuego. La esposa de Bálder, Nanna, enloqueció entonces de dolor y se arrojó a la pira en llamas. En ese momento un enano llamado Lit se acercó a Thor y el dios lo arrojó también a las llamas de un puntapié.

Frigg prometió todo su amor y aprecio a quien fuera capaz de traer a Bálder de vuelta entre los vivos desde las mansiones de Hel. Hérmod, hermano de Bálder, no se lo pensó dos veces y a lomos de Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín, se lanzó en su busca.

Después de nueve noches de viaje y atravesar el río Giol, donde se encontró con la giganta Modgud, que custodia el acceso al Helheim, siguió rumbo hacia el norte y hacia abajo hasta que llegó al reino de Hel. De un salto, Sleipnir cruzó la verja que protegía el espantoso lugar. Hérmod descabalgó y se dirigió hacia una casa donde se encontró con su hermano y su esposa. Pasó la noche con ellos y a la mañana siguiente pidió a Hel que les dejara volver con los dioses. Hel accedió a cambio de una condición: si todas las cosas del mundo, vivas o muertas, lloraban su pérdida, permitiría que Bálder regresara entre los vivos. Bálder le devolvió a Hérmod el anillo Dráupnir para que se lo entregara a Odín como presente y Nanna un paño y otros regalos para Frig.

A su regreso, Hermod informó a los ases y fueron a recorrer el mundo para pedirle a todas las cosas que lloraran la muerte de Bálder. Ya casi lo habían conseguido, tan solo les faltaba convencer a una bruja llamada Tok, que vivía en una cueva. Sin embargo, Tok se negó a lamentarse por Bálder, pues en realidad era Loki disfrazado, y el hermoso dios tuvo que quedarse en el reino de los muertos.

En general, la muerte Balder resulta complicada de interpretar. Enrique Bernárdez piensa que la interpretación más plausible pasa por relacionarla con algún tipo de ritual de las sociedades guerreras germanas:

Esta interpretación ve en la muerte y resurrección de Baldr un falso sacrificio, el completo rito de iniciación de un joven guerrero. Sabemos que tales ritos existían, pues incluso Tácito lo menciona. Aquí podemos tener un ritual con las siguientes partes: el neófito es sometido a un ataque masivo de los guerreros adultos; muere figurada y ritualmente ; recibe un sepelio igualmente ritual, en el que se le entrega su primer brazalete de guerrero; nace a la nueva vida de guerrero adulto. Todo esto es plausible y habitual, a la vista de cómo son estos rituales en otras culturas y a partir de un breve comentario de Tácito, quien en el capítulo 24 de Germania nos cuenta cómo los jóvenes germanos se entretienen saltando y bailando entre lanzas y espadas para así probar su valor.

Sin embargo, aunque esta explicación es sugerente, como el propio Bernárdez señala:

Hay demasiadas cosas pendientes de explicación; el papel de Loki como instigador, por ejemplo, que introduce un cambio poco comprensible en sus maldades de trickster, siempre menos dramáticas y decisivas.

Además, esta hipótesis no cuadraría con la versión de la muerte de Bálder que aparece en la Gesta Danorum de Saxo Gramático, otra referencia importante para conocer la mitología escandinava. En ella se cuenta que los hermanos Hoterus y Balderus se enfrentaron porque Bálder quiere quedarse con la esposa de Hoterus, Nanna.

En cualquier caso, aún no vamos a aventurar más hipótesesis porque nos falta por recordar que Bálder al final sí que resucitará, pero será al final de los tiempos, cuando casi todos los dioses mueran durante el Ragnarok.

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Baobhan sith, el hada vampira de la mitología escocesa

Hoy nos vamos q adentrar en la mitología Celta. No habia leido mucho sobre ella pero tiene cosas muy interesantes.

Baobhan sith conocidas también como las “Mujeres Blancas de las Tierras Altas de Escocia” eran hadas de radiante hermosura que se decía seducían a los viajeros y a los cazadores que transitaban en solitario por tierras escocesas, para aprovecharse de ellos.
Se decía que las Baobhan sith solían vestir tanto de blanco como de verde y utilizaban su belleza para atraer a los hombres jóvenes e incautos a rincones apartados del bosque. Antes de atacar los invitan a bailar y cuando estos se confiaban y estaban desprevenidos, les desgarraban el cuello con sus afiladas uñas y por los boquetes abiertos les chupaban la sangre. En algunos lugares lo que esta hada vampira extraía de sus víctimas no era la sangre, sino la energía vital o la potencia sexual. Se sentían atraídas especialmente por los cazadores, ya que sus ropas olían a la sangre de sus presas.

Las Baobhan sith, al igual que muchos otros vampiros en las leyendas de otras culturas, no podían tolerar la luz por lo que actuaban únicamente al caer la noche. Al amanecer volvían a sus tumbas esperando que reinase de nuevo la oscuridad. No tenían colmillos afilados y sorbían la sangre de las heridas que habían causado. Podían mutar en un animal y lo hacía preferentemente tomando la apariencia de un lobo. También hablaban cualquier idioma que el viajero o cazador hablase, ya que realmente se comunicaban telepáticamente con sus víctimas.

A lo único que temía esta hada vampira era a los caballos ya que estos llevan herraduras y la única manera de herirlas o matarlas es con un arma hecha con hierro. Una de las leyendas más populares explica el caso de 4 amigos que salieron a cazar, se desviaron del camino y se refugiaron en una casa abandonada en el bosque. Allí fueron seducidos por un grupo de Baobhan sith. Uno de ellos consiguió huir y se refugió entre los caballos mientras una de lashadas vampiro intentaba atacarlo. Al salir el sol la Baobhan sith huyó. El joven se acercó a la casa y encontró a sus compañeros muertos y exanguinados.

En algunas leyendas medievales se explica que mientras seducía a sus víctimas mantenía escondidas las manos bajo las mangas de su vestido. La razón es que en lugar de extremidades humanas, tenía pezuñas hendidas que ocultaba hasta que atacaba al viajero. Afortunadamente solo necesitabanalimentarse una vez al año.

Como muchas leyendas, la de las Baobhan sith tenía una finalidad. En este caso era conseguir que los jóvenes no hablaran con extraños, no se desviaran de su camino, permanecieran sobre sus caballos y regresaran a sus hogares permaneciendo fieles a sus esposas.

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1° Capítulo de mi libro El guardián de la muerte.

Hoy os traigo el primer capítulo de mi novela El guardián de la muerte. Espero que lo disfrutéis.

CAPÍTULO I

Melisa corría girando constantemente la cabeza para mirar quien la estaba siguiendo, pero por más que lo intentaba, no conseguía verlo. Lo que la estuviera acechando se escondía entre las sombras que se proyectaban en la calle.

Al salir del tranvía notó que alguien la seguía mirando. Melisa pensó que eso podría ser algo muy normal, si no fuera porque era el último tren de la noche y el vagón iba vacío, solamente viajaba ella. Había decidido no darle importancia, una idea que se esfumó en cuanto notó unos pasos detrás de ella, se oían cada vez más cerca y más rápidos. Cuando se giró y no vio a nadie, su instinto le gritó «¡Corre!», y eso fue lo que hizo.

Solo unos metros la separaban del edificio donde vivía. No podía evitar volver la cabeza para ver a su perseguidor, aunque sabía que eso no la salvaría, hacer eso fue un error porque no vio el obstáculo que tenía delante, tropezó y cayó al suelo, golpeándose fuertemente en una rodilla. El dolor estalló desde ese punto y le recorrió toda la pierna, se mordió el labio fuertemente para ahogar un grito.

La manía de llevar siempre el bolso abierto le había pasado factura, se había esparcido todo su contenido por el suelo.

Dio un rápido vistazo hasta que localizó las llaves, era lo único que le importaba en ese momento. Los pasos seguían ahí, solo podía oír eso y el latido de su corazón a punto de estallar dentro del pecho porque sabía que estaba justo detrás de ella. La estaba mirando, esa sensación de que unos ojos se clavan en la nuca; esta vez el miedo le impedía mirar para saber quién la perseguía. Algo le decía que no podría escapar…

Iba a morir, sola, en mitad de la calle. Este pensamiento le hizo sacar fuerzas de donde no las tenía, se levantó, intentaba correr, pero el dolor era insoportable, cojeó los últimos pasos que la separaban de su portal y abrió la puerta. Sintió algo de alivio al cerrarla tras de sí. Algo impactó fuertemente detrás de ella. No lo dudó, tenía que seguir, la puerta no le impediría entrar, no entendía el porqué, pero lo sabía, lo que se encontraba detrás de ella era algo maligno. Cogió el ascensor, dio gracias por vivir en esa zona de la ciudad donde los edificios tenían ascensores. Si no, no lo habría conseguido. El dolor de la rodilla era insoportable. Ahora se extendía hacia el muslo. «Ya llego, lo conseguiré» intentaba tranquilizarse. En su apartamento podría llamar a la policía.

Ni siquiera sabía si allí estaría a salvo, pero necesitaba llegar. Por fin el cuarto piso, donde estaba su apartamento. Cuando fue a abrir la puerta se le cayeron las llaves, «¿algo más podría salir mal…?» Las cogió y abrió en un santiamén. Con lo que le temblaban las manos le extrañó que las llaves no se resbalaran de nuevo.

Entró y cerró todos los cerrojos, vio que su gato persa se acercaba. Se arremolinó en sus piernas, dándole la bienvenida a casa. Ya se sentía más segura, o eso quería ella pensar para no venirse abajo, su respiración delataba lo nerviosa que estaba. Avanzó difícilmente hacia el teléfono. Se tocó la cara y notó que había estado llorando, con el miedo que sentía ni lo había notado. Su gato bufó detrás de ella. «Mierda, algo andaba mal, no lo iba a conseguir» se giró y el animal estaba todo erizado. Entonces lo vio, nunca había visto nada igual, la puerta seguía cerrada, era imposible. No pudo hacer nada más que gritar, y el sonido que brotó de su garganta podría haber helado el mismísimo infierno.

El cadáver fue hallado por la hermana de la víctima. Fue a recogerla para ir a desayunar, era un ritual que hacían cada mañana.

La hermana muy afectada relató que nada más llegar ya notó algo raro. El gato de su hermana no paraba de maullar, pero no era el típico ruido que hace un felino cuando tiene hambre. «El sonido que hacía era horrible», llamó varias veces y golpeó la puerta sin obtener respuesta. Estaba segura de que algo pasaba. Desesperada y asustada volvió a su apartamento a solo un par de manzanas de allí. Guardaba una copia de las llaves del piso de su hermana, se las había dado para «emergencias», y algo la decía que esto realmente lo era.

Era el tercer cadáver que aparecía en aquellas misteriosas circunstancias. Cada uno de ellos poseía las mismas monstruosas características: piel excesivamente pálida y translúcida como el papel de calco, se les marcaban todos los músculos, los pómulos, y los ojos parecían que salían de sus órbitas, era como si les hubieran absorbido la vida literalmente. No mostraban fotos de las víctimas en el noticiario, pero la periodista pelirroja del informativo de las diez daba demasiados detalles, no para su gusto claro, pero seguro que eso ponía nerviosa a la gente y por consiguiente seria amonestada y es posible que no le durara mucho el trabajo.

Según lo que iba explicando lo que más llamaba la atención de los fallecidos no era ni su piel, ni su cuerpo carente de vida… era la cara de terror que mantenían incluso después de dejarse llevar por la muerte. La última víctima la habían encontrado en la calle Bourbon del famoso barrio francés de Nueva Orleans. Lo había hallado un grupo de turistas japoneses que estaban sacando fotos, cuando uno de ellos se despistó entrando en un callejón y tropezó con el cuerpo directamente. Estaba seguro de que ese japonés no podría olvidar nunca ese viaje.

*****

Marius pasó la mano por su corto cabello. La verdad es que después de tanto tiempo llevándolo tan largo pensaba que lo echaría de menos, pero no era así, ya no tenía tiempo ni ganas de preocuparse de ese tipo de cosas tan banales. En la televisión relataban que al parecer el asesino en serie utilizaba algún tipo de magia vudú, cosas para llamar la atención de la gente y conseguir adeptos que siguieran las noticias, ya que la gente que ve este tipo de programas suele ser bastante escéptica.

Pero él sabía que realmente esto se trataba de tema de raptores y por eso tendría que ir a ponerle remedio. Lo que no sabía es por qué estaban siendo tan descuidados, no era esa su forma habitual de actuar. ¿Realmente querían llamar la atención? Siempre intentaban camuflar sus crímenes.

Puede que se tratara de un recién nacido no controlado o que realmente deseara morir. Y en ese caso, él estaría contento de complacerlo. Si los humanos descubrieran la existencia de las dos especies serían perseguidos hasta el confín del mundo. Para ellos se trataría de monstruos y es algo que querrían destruir, por lo tanto, era un asunto que ninguno de ellos se podía permitir.

Sabía que su siguiente destino era Nueva Orleans. Viajaba ligero de equipaje y se quedaba poco tiempo en cada ciudad, por lo que no se molestaba en tener una casa fija. Se conformaba con cualquier hotel de carretera. Con tal de que tuviera cama y una ducha era suficiente. No necesitaba nada más. Solo quería matar raptores o morir en el intento. Tenían que pagar por la muerte de ella… y lo haría gustoso.

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El Ragnarök

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El fin del mundo o Ragnarok quiere decir “el destino de los dioses”. La llegada de Ragnarok estaría precedida por el in­vierno llamado Fimbulvetr, con inmensas nevadas, hielos y vientos gélidos en todas las direcciones. Después de tres inviernos seguidos, sin ningún verano de por medio, el sol no sería capaz de acabar con las heladas, el mundo estaría sumido en grandes batallas con los her­manos matándose entre sí.

Los lobos que perseguían los carros del Sol y de la Luna por fin los alcanzarían y los devorarían, las estrellas se precipitarían del cielo y la tierra sufriría grandes temblores que provocarían el derrumbe de las montañas sobre Midgard. A continución, el relato del fin del mun­do describe otra serie de desgracias. El lobo Fenris se soltará de sus cadenas y abrirá su boca expulsando fuego hasta tocar el cielo y la tie­rra. Las aguas inundarán la tierra. La serpiente de Midgard se re­volverá con furor y saltará a la tierra, escupiendo veneno. Se rasgará el cielo y vendrán cabalgando los hijos de Muspellheim, precedidos por Sutur y su brillante espada, cuando cabalguen sobre Bifrost se rom­perá. A la llanura de Vigrid también llegarán Loki, seguido por todas las criaturas del infierno, Hrym y todos los gigantes de hielo. Heimdall se levantará y, después de soplar tres veces su cuerno, desperta­rá a todos los dioses que se reunirá en asambleas. Odín cabalgará hasta el puente de Mimir y le pedirá el consejo. Entonces temblará Yggdrasil, el fresno del mundo, y no habrá nadie que no tenga miedo.

Los asios y los guerreros del Valhall vestirán sus armas y cabalga­rán hasta el llano. Primero irá Odín con su yelmo, su coraza de oro y su lanza Gungnir, y lo atacará el lobo Fenris, Thor no le podrá ayu­dar pues tendrá que enfrentarse a la serpiente Midgard. Frey lucha­rá contra Sutur, pero morirá por no tener la espada que le dio Skirnir. Entonces soltarán al perro Garm, el más temido de los monstruos, que está atado en Gripahell y luchará contra Tyr, ambos morirán.

Thor dará el golpe de muerte a la serpiente Midgard y entonces retrocederá nueve pasos y morirá ahogado por el veneno de ésta. El lobo se tragará a Odín, y así morirá el padre de todos. Pero Vidar pisará la mandíbula de Fenris con su zapato y se la romperá al tirar de la mandíbula superior. Loki luchará con Heimdall y los dos mo­rirán, entonces Sutur arrojará fuego sobre los nueve mundos.

Pero no todo morirá. Sobrevivirán Vidar y Vali, a quienes el fue­go de Sutur no consigue dañar, estos dos dioses habitarán en Idavellir, en el mismo lugar donde antes estuvo Asgard, hasta allí también irán Magni y Modi, los hijos de Thor, portando a Mjollnir, el mar­tillo de su padre. Y del infierno vendrán Balder y Horder, y habla­rán de las viejas runas, y encontrarán en la hierba los escaques de oro que algún día pertenecieron a los asios.

En un bosque llamado Hoddmimir, escondidos del fuego, esta­rán dos hombres, Lif y Leifthrasir, que se alimentarán algún tiempo de rocío siendo los padres de una descendencia que habitará todos los mundos.

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Mi entrevista en el rincón literario de cadena ser Sur Madrid.

Espero que la disfrutéis tanto como yo al hacerla. José Manuel Contreras gracias por hacerlo tan fácil que ya sabes que soy muy vergonzosa.

Rincón Literario en Hoy por Hoy Madrid Sur, http://play.cadenaser.com/audio/1526559859_169509/

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El guardián de piedra 1° Capítulo

Buenas tardes, hoy quiero compartir con vosotros el primer capítulo de mi novela romantica sobrenatural el guardián de piedra. Espero que lo disfrutéis.

Prólogo

La leyenda dice que todo comenzó hace mucho, mucho tiempo, casi en el comienzo de todo. Hades y Laya, aunque habían nacido como dioses, crecían como cualquiera de nuestros hijos, estudiaban, jugaban, hacían travesuras y se divertían mucho juntos. A Laya le gustaba imaginar que sus muñecas eran humanas y que ella era la diosa a la que veneraban, en cambio Hades como buen chico que era, le gustaba pensar que cuando creciera le sería otorgado el poder para ser el dios de la guerra.
—¡Cuando sea el dios de la guerra dirigiré a todos tus humanos y tú serás mi reina! —decía él sacando su pequeño pecho para parecer mayor delante de su amiga.
—¡De eso nada! Los Humanos no lucharan cuando yo sea su diosa, y por supuesto que no me casaré contigo, no me pienso casar, ja, ja, ja.
Los años pasaron y llego el día en que les otorgarían sus poderes, pero al menos para uno de ellos los planes no saldrían como llevaba toda la vida planeando. A Laya le fue otorgado el título de diosa de los humanos, suyo sería el deber de protegerlos. Ella había sido preparada para ocupar ese puesto desde que tenía uso de razón.

Ahora era el turno de su amigo. Hades ansioso recibió la mala noticia de que sería el nuevo dios del inframundo, dedicado a guardar en el infierno las almas humanas más despiadadas y crueles que hayan existido.
—¡No! ¡Tiene que ser un error, yo no puedo ser exiliado en el purgatorio! —Su cabeza no paraba de girar, todo lo que llevaba planeando durante años, gobernar la humanidad, Laya estaría a su lado… él la amaba, en su edad adulta no se lo había dicho, pero ella seguro que lo sabía, ¿o no?
—¡Cómo osas desafiarme! —gritó Zeus y retumbo cada pilar del Olimpo.
Sabía que se tenía que calmar, si no refrenaba sus palabras el dios podría descargar sobre él toda su furia atronadora.
—No mi señor, disculpad. Haré como gustes. Si me disculpáis —Y con una reverencia abandono el salón de actos y dejo a los demás celebrando su dichoso día.
Laya en cuanto pudo se escapó y acudió a sus aposentos, sabía que su amigo necesitaba un hombro donde desahogarse.

Ambos sabían que ese día llegaría, siempre había sido una persona ávida de poder, pero en los últimos años había empeorado… se había vuelto más violento frente al resto de dioses, y puede ser que eso fuese lo que había hecho cambiar de opinión al rey de los dioses.
—¿Puedo pasar? —dijo tocando con los nudillos la puerta de cristal opaco.
—Siempre, ya lo sabes. —Estaba recogiendo sus cosas.
No levanto la vista para mirarla, lo que indicaba que la situación estaba peor de lo que pensaba.
—Lo siento Hades, sé lo importante que es esto era para ti. —Acarició su fuerte brazo. Daría cualquier cosa por poder absorber parte de ese dolor que sabía que sentía.
—No te preocupes, tú dirigirás a los vivos y yo a los muertos —Soltó una carcajada, no le gustaba que ella se preocupará. Ella siempre sería su talón de Aquiles—. Espero que te guste el calor, porque según tengo entendido allí es sofocante. ¿Cuánto tardaras en estar lista? —Pasó un minuto, otro y al no tener respuesta levantó la mirada hacia ella—. ¿Qué te ocurre?

—Yo, yo no voy a ir Hades, eres mi amigo y te quiero, pero no quiero pasar la eternidad entre las paredes del infierno. —Se echó a llorar porque sabía que le estaba partiendo el corazón.
—Pero y ¿qué pasa con lo de siempre juntos?, yo te amo Laya, ¿cómo puedes abandonarme? —La cogió fuertemente por ambos brazos y la zarandeo—. ¡Contesta!
—¡Porque yo no te amo! —mintió.
En ese momento Hades petrificado parecía tocado por el beso de Medusa, la miro con odio y segundos después desapareció del Olimpo.
Un Hades despechado por el deshonor recibido por parte del rey de los dioses, y menospreciado por la mujer amada, ideo un plan de venganza. «¿Y de qué manera se puede hacer más daño a un dios?» pensó. «Con sus queridos humanos, sin duda».
Fue seleccionando a los más crueles asesinos entre los humanos, y pacto con ellos, «en el momento de tu muerte si te consagras a mí, te devolveré a la vida, es más, serás inmortal, a cambio tendrás que estar a mis órdenes y matar sin misericordia para llenar el infierno con sus almas» fue el pacto que les ofreció.

Todos los asesinos estaban satisfechos de morir, ninguno quería esperar a que la muerte llegara buscarlos. Ellos mismos se despojaban de su vida mortal, de esa manera estaban a su servicio y podían dar rienda suelta a sus atroces mentes. Les había bendecido con varios dones, serían fuertes y no morirían siempre que se alimentaran de las emociones humanas. Serían rápidos, fuerza sobre humana, y hermosura para engatusar a sus víctimas.
Cuando Laya se enteró de lo que estaba ocurriendo, desesperada por no saber qué hacer, le pidió consejo al rey de los dioses, Zeus. Necesitaba ayuda, no sabía cómo detener algo así, le superaba. «Hija yo no puedo intervenir ahora los dos sois dioses, pero deberías defender a tus hijos los humanos, ellos te rezan cada noche y piden tu protección, no les dejes desamparados». Y así hizo ella. Pensó en varias opciones hasta que eligió una con la que realmente poder hacer frente a los seres que Hades había creado. Creo un ejército de Gárgolas, esos maravillosos y fuertes seres mitológicos, para poder combatir a los raptores, los asesinos de Hades.

Zeus viendo lo que esos dos dioses habían provocado los convocó en el Olimpo. Sin hacer esperar al dios aparecieron delante de él en el salón del trono, en el Olimpo. Se miraron el uno al otro con desprecio en la mirada.
—Ahora mismo me da igual vuestra rivalidad. Estáis aquí porque los dos sois dioses y habéis decidido crear una guerra en la tierra, donde viven mis amados humanos. Y aunque soy el rey de todos vosotros, hay cosas en las que no puedo intervenir. Los dos sois conocedores de ello, de no ser así, hoy no estaríamos aquí. Pero lo que sí puedo y voy a hacer es poner una serie de reglas, que más os vale cumplir, porque no tengo tiempo, ni paciencia para más tonterías. ¿He sido suficientemente claro? —Asintieron—. Primera regla y la más importante, los humanos a parte de los que Hades convierta o si alguno lo descubre por accidente… no sabrán de la existencia de ambos ejércitos, no tienen la culpa de tener a dos dioses caprichosos jugando con ellos. Segunda, cada uno de vuestros ejércitos tendrá una debilidad, para hacer el asunto más justo.
—Padre…

—No me interrumpas —Sonó un trueno fuera y Laya cerró la boca al instante— Tú Hades que tanto buscaste dañarme a través de los humanos y que tanto te gusta la guerra, limitaré tu radio de acción al manto nocturno. Si tus raptores ven la luz del sol morirán y su alma negra no podrá volver a ser resucitada. —Hades hizo ademán de pronunciar palabra, pero el dios levantó una ceja, y automáticamente se le quitaron las ganas— Laya, puesto que mentiste a Hades sobre lo de que no le amabas, dañándole sobremanera… y creo que eso ha motivado todo esto. Te impongo la siguiente debilidad para los tuyos, y por consiguiente para ti.
Si una gárgola no encuentra el amor verdadero cuando cumpla los trescientos años, y este es correspondido mediante el ritual de la diosa Afrodita, se convertirán en piedra, pero no morirán, vivirán y sufrirán por toda la eternidad.
Hades odiaba más que nunca a Laya por lo que había descubierto ese día y ella sufría por ello. Pero la guerra había comenzado y como dice el refrán «En el amor y en la guerra todo vale».

CAPÍTULO I

—¡Qué calor, es realmente asfixiante! —Se quejó Amanda sentada a su lado.
—No se pueden fiar del tiempo, aquí en Grecia cambia como el humor de los dioses—dijo el taxista tomando el pelo a mi hermana.
Y se enfrascaron en una conversación que a mí poco me importaba en ese momento. Después de tres horas y media de viaje surcando los cielos por fin me encontraba en la fascinante Grecia, para ser más precisos en Atenas.
Era el primer viaje que realizaba en su vida adulta y quien mejor para compartir algo así que con su mejor amiga, su hermana. La miro, la quería con toda su alma, aunque no fueran hermanas reales para ella eran más que eso. Ella fue entregada en un orfanato siendo un bebé, pero los padres de Amanda la adoptaron con ya diez años cumplidos, cosa extraña ya que las personas nunca quieren niños con edad tan avanzada. La criaron y amaron como si fuese hija suya.

Cuando eran niñas, Amanda y ella discutían mucho, cosas de hermanas, pero ya en la adolescencia se convirtieron en las mejores amigas y confidentes. Ahora que faltaban sus amados padres estaban aún más unidas, si eso era posible. Era un viaje que seguramente a la vuelta le trajera más de un dolor de cabeza, ya que había usado los pocos ahorros que tenía para hacerlo, y su sueldo como administrativa no daba para mucho, pero lo merecía, las dos lo merecían.
El taxi se paró frente de su hotel y entonces comprendió que cada euro invertido y más, había valido la pena. El hotel estaba situado en Kolonaki, la zona más exclusiva de Atenas, pero realmente eso no era lo que le importaba, lo que la tenía totalmente hipnotizada eran las vistas a la Acrópolis. Que por su puesto sería su primera visita al día siguiente.
Amanda pagó al taxista, que se despidió diciendo algo así como cuidado con que no os robe un dios griego… Su hermana siempre tenía ese efecto en los hombres, intentaban ligar con ella con las frases más inverosímiles. Se miraron, y se rieron.
—¿Preparada para el viaje de nuestra vida hermanita? —preguntó Amanda ofreciendo su mano.

—¡Contigo al fin del mundo! —Cogió su mano y entraron al hotel.


Esa noche era realmente asfixiante, una de esas en las que te apetecería quedarte bajo un chorro de agua helada durante horas. Pero eso era para los mortales… él y sus compañeros tenían una misión cada noche, que era exterminar a los asesinos que robaban almas humanas para enviarlas directamente al inframundo. Sí, tenía que admitirlo, realmente le gustaba su trabajo y anhelaba que llegara cada noche para llevarlo a cabo.
Repasó que llevará todo lo que necesitaría está noche; dagas afiladas ceñidas a ambos muslos por fundas de cuero, y por su puesto su mejor aliado en la lucha, su preciado Chakram un arma circular y muy afilada, diseñada para ser lanzada como un búmeran y degollar a varios asesinos a la vez. Pero lo que realmente le satisfacía si no había humanos alrededor que le pudieran descubrir, era completar su trasformación y destruirlos con sus propias garras.
—Bueno, presumido, nos gustaría salir está noche antes de que los raptores devoren todo Atenas —dijo Marius entrando en la habitación con esa media sonrisa que le caracterizaba.

Marius era el más joven de todos sus compañeros y uno de los que más éxito tenía entre las mujeres; con su pelo rojo sangre que le caía liso hasta la mitad de la espalda, y lo tenía realmente muy bien cuidado, su mirada era penetrante, de un verde esmeralda, y su perturbadora sonrisa, hacía que se giraran todas las féminas sin importar su edad, cuando se cruzaba en su camino.
—Claro, feo. ¿No preferirías quedarte en casa para que no aparten la mirada cuando te vean? —Le contestó con una carcajada. Le encantaba meterse con él.
—No seas envidioso hermanito, o no te dejaré salir a jugar —Levanto su ceja pelirroja.
Se llevaban muy bien, tanto que parecía que fueran hermanos de sangre y no solo de causa. Marius le había ayudado mucho en el pasado, cuando atravesó los momentos más duros de su vida, aun cuando resulte difícil creer que una persona que ha tenido una vida de caprichos y facilidades, sea capaz de consolar a alguien de esa manera.
Por fin salieron y se reunieron en la entrada con el resto del ejército, impacientes ya por la espera, y los cinco se pusieron en marcha. Sería una noche muy, muy larga… como todas.

Después de algunas horas deambulando por la ciudad, encontraron a unos turistas que estaban siendo sitiados por unos raptores en un oscuro callejón. Eran sus favoritos; los elegían porque nadie los echaba en falta hasta pasados varios días, se deshacían de los cuerpos y simplemente serían unos desaparecidos más en los informes policiales. Habían aniquilado a esos malditos, y sin hacerse ni un rasguño. Eso era lo que él llamaba una noche de ensueño.
Cuando terminaron con el trabajo, sus hermanos se cambiaron de ropa, porque después de la trasformación poca era la que se podía reutilizar. Por suerte, no tenían problemas económicos y podían reponerla más rápido de lo que la perdían. Terminaron en el «garito» de siempre, tomando unos tragos e intentando conseguir una hembra; toda una rutina.
Axel no había ido con ellos. Ni falta que le hacía, pues conocía demasiado bien las costumbres de sus compañeros. Volvió a casa, se dio una buena ducha y se fue a descansar. Quería levantarse pronto al día siguiente; tenía que reponer el fondo de armario y quería disfrutar un poco de la luz del sol. Existir únicamente de noche no se le podía llamar vida…

Además, era cuando más tranquilo iba, ya que sus grandes enemigos no podrían salir hasta que se ocultara el sol, ya que era parte de su maldición.
Esa también se había convertido en su rutina. Ya no le apetecía tomar copas, y menos buscar una compañera. Si fuese una humana, ¿cómo la podría enamorar en tan poco tiempo? Es más, ¿cómo podría ella enamorarse de una… bestia? Y con las hembras de su especie era peor aún; no solo porque prácticamente se habían extinguido, sino también porque las pocas que quedaban ya estaban emparejadas. Los raptores se dedicaban a matarlas, en primer lugar, para que no perpetuaran la especie y, en segundo lugar, por sus sentimientos antes de morir. Cuando una hembra de gárgola está a punto de morir, todos los machos sentían su dolor y los raptores, al alimentarse de dichas emociones, se hacían más fuertes. Por eso ya había perdido toda esperanza, lo tenía asumido. Le quedaba muy poco tiempo para descansar eternamente.
Con este último pensamiento, se quedó dormido.

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Mitología tritones y sirenas

Buenos días, hoy os traigo una entrada que a mi me ha encantado sobre sirenas y tritones te da una nueva perspectiva sobre ellos. Espero que la disfrutéis.

Mitología celta, mitología europea.

Raza de seres anfibios. Probablemente son originarios de la costa de Bretaña y atravesaron el Canal de la Mancha hasta llegar a Cornualles, donde los habitantes les dieron un nombre anglo-francés: Mermaids y Mermen, que significa mujeres y hombres marinos.
Las sirenas y tritones viven en el mar, pero también pueden adaptarse a vivir en tierra. Tienen idioma y costumbre propios, pero pueden hablar también el idioma de los humanos que viven en la costa más próxima. Les gusta acercarse con frecuencia a la orilla, aunque sólo sea para sentarse en una roca y peinarse seductoramente sus largos cabellos; por eso suelen vivir en la zona litoral, más que en alta mar.
Es corriente que los pescadores vean sirenas y tritones, especialmente cuando el mar está agitado. Dicen que no hay nada tan asombrosamente bello como un banco de personas marinas de todas las edades jugueteando entre las grandes olas del Atlántico, con sus cuerpos plateados brillando entre las tumultuosas aguas y sus ojos verdes chispeando mientras se deslizan entre las olas. Contrariamente a la creencia popular, nunca caen en las redes de los pescadores. Son demasiado astutos y ágiles para quedar atrapados en tales trampas. Se alimentan de pescado y otros productos marinos, pero no se muestran hostiles ni interfieren con los pescadores, a menos, por supuesto, que los humanos les hayan ofendido de algún modo.
La mayoría de las sirenas son asombrosamente bellas, aunque su belleza parezca a veces un poco fría. Son rubias, con largas guedejas cuyo color varía desde el pardo claro hasta el denominado “rubio fresa”. Los ojos son grandes, verde o verde—azulados. Los dientes son inmaculadamente blancos, como una perla, con una pátina verde cuando están inmersos en agua de mar. Los pechos, brazos, hombros, cintura y cadera están perfectamente proporcionados. La especie tiene un desarrollo lento, y resulta imposible determinar la edad de una sirena. Las niñas son muy hermosas y tardan mucho tiempo en alcanzar la adolescencia. La juventud de las sirenas es muy larga, y cuando llegan a adultas conservan la apariencia de una mujer madura y atractiva durante innumerables años.
Los tritones son fornidos, atezados, hirsutos y musculosos, pero con un carácter más suave que el que su aspecto parece indicar.
Ambos sexos tienen aspecto humano por encima de la cintura, y de pez por debajo, con una gran aleta caudal, pero sin aletas dorsales. Sin embargo, son capaces de cambiar su cola de pez por piernas humanas para caminar por tierra firme, siempre que lo desean. Incluso es posible que muchos de ellos pasen la mayor parte de su vida, tanto dentro como fuera del agua, con piernas en vez de colas de pez.
Las relaciones entre la gente del mar y los seres humanos son sumamente complicadas. Ambas razas sienten una fuerte atracción física por la otra, pero sus caracteres son tan diferentes que las asociaciones suelen terminar en el desastre. La gente del mar no tiene alma; pueden predecir el futuro, son presumidos, celosos y rencorosos, poseen un cierto poder sobrenatural y, muy probablemente, son inmortales.

Existen muchas historias de seres humanos enamorados de personas marinas, tanto varones como hembras. Cuando una mujer se enamora de un tritón, éste puede hacerla anfibia, para que vaya con él a vivir al mar. Sin embargo, la sirena se desprenderá de su cola e irá a vivir en tierra con su amante o esposo humano.
En un principio, sus relaciones serán apasionadas y felices, pero la luna de miel termina muy pronto. La mujer humana empezará a añorar a los amigos y parientes que dejó en la tierra, y acabará por abandonar a su esposo. La sirena añorará la libertad que gozaba ente las olas, y encontrará muy difícil la sequedad y el polvo de la vida en la tierra. Escandalizará a los vecinos al quitarse todas sus ropas para bañarse desnuda en el mar, llamando a sus antiguas compañeras para que acudan a sentarse con ella en las rocas, a charlar, cantar y peinarse.
Las sirenas cantan muy bien, pero son malísimas cocineras, y su belleza pronto deja de atraer al marido que llega a casa y no encuentra más que pescado crudo para comer. Además, descuidan las tareas domésticas, pues son tan presumidas que pueden pasarse casi todo el día admirándose en el espejo y probando nuevos peinados. Cuando tienen niños, éstos nacen con las manos y los pies palmeados, lo que les hace muy buenos nadadores, pero inútiles en casi todos los demás juegos infantiles. En general, todos los afectados sienten un gran alivio cuando la sirena desaparece un día con sus hijos para unirse con sus amigos del mar.
Las personas marinas saben siempre, por su poder de predecir el futuro, que el matrimonio con humanos no puede durar, pero a pesar de ello suelen mostrar unos celos furiosos cuando el matrimonio se hunde. Tienden a culpar al humano y muchas veces lanzan algún hechizo o maldición contra su esposa o esposo. Un pescador que tome a una sirena como esposa hará bien en quedarse en tierra después de que ella le abandone. Jamás volverá a coger otro pez y existen muchas posibilidades de que él y su barco perezcan.
Existen muchos casos de relaciones con sirenas que no acaban en matrimonio. El más triste es cuando una joven sirena se enamora de un humano, pero éste no la corresponde y ella languidece víctima de su deseo sin esperanzas. A veces, una comunidad costera hace amistad con una sirena, para beneficiarse de sus poderes o su don de predecir el futuro, que ella aplica a cambio de regalos como espejos y peines de oro. Resulta muy útil para una aldea de pescadores disponer de un pronóstico del tiempo infalible, y saber dónde puede obtenerse la mejor pesca.
De vez en cuando, una sirena enamorada de un varón humano puede transmitirle parte de su poder sobrenatural, que le permite encontrar tesoros en barcos hundidos, por ejemplo. Otras veces, un habitante del mar desarrolla un afecto especial por un niño humano, convirtiéndose en su guardián e infringiendo horribles castigos a cualquiera que le trate mal.
Algunos miembros del clero han ocasionado grandes problemas al tratar de convertir a las gentes del mar al cristianismo, especialmente cuando se trataba de sirenas jóvenes y bellas. No hay ni que decir que se trata de una causa perdida.
En general, se puede decir que se trata de criaturas deliciosas para observarlas a distancia, pero muy incómodas en relaciones más íntimas. Su actitud hacia la humanidad suele ser amistosa, y es raro que demuestren malicia, a menos que se consideren ofendidos, pero las diferencias de temperamento entre ellos y los humanos son insuperables.

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Relato las gemelas

Esta semana con tantas vacaciones no he tenido mucho tiempo para actualizar el blog. Hoy os traigo un relato corto mio qué espero que os ponga los pelos de punta.

Si miraba dentro de sí últimamente solo podía encontrar dolor, junto con el gran vacío que había dejado la pérdida de su hermana. Tenía que ser sincera y le agradaría mucho poder compartir ese sufrimiento con otras personas, pero sus padres unos refinados nobles ingleses mantenían la firme creencia de que, si no hablaban de su hermana, de alguna manera aquel problema desaparecería.
Así que ella estaba lidiando con ese duelo a su manera. Dormía durante casi todo el día y las noches las pasaba recordando, cuando no había nadie más que la pudiese molestar.
Vagaba por aquella casa de piedra, observando sus retratos, el piano que tanto le gustaba tocar, pero sobre todo tenían un lugar especial para ellas, la biblioteca, donde habían compartido algunos de los mejores momentos de sus vidas.
Aquella noche cuando abandono su alcoba era ya entrada la madrugada, sus padres se habían acostado hacia tiempo y el servicio se retiró después de recoger la cena. El fino camisón de hilo que llevaba no la protegía del frío que hacía aquella noche. Ese verano estaba siendo realmente caluroso, pero esa noche había caído en picado la temperatura, se sentía hasta en los huesos. Era una noche sin luna y a través de las ventanas solo se adivinaba oscuridad. La vela que portaba apenas iluminaba unos pasos frente ella, tendría que andar con cuidado, quería llegar a la biblioteca y refugiarse con un libro y una suave manta.
Sintió unas leves pisadas tras ella, miro asustada hacia atrás alumbrando con la débil luz que llevaba, esperaba no haber despertado a uno de sus padres, pero no vio a nadie. Seguramente los ruidos de la noche la habían hecho imaginar unas pisadas. Siguió andando pero los pasos seguían ahí, le estaban anunciando la llegada de alguien. Si fuesen sus padres la llamarían por su nombre o dirían algo. Quien quiera que la estuviera siguiendo la quería asustar escondiéndose tras toda esa oscuridad.
Aceleró el paso, el corazón amenazaba con salirse de su joven pecho. Solo quería llegar al sitio donde se sentía segura, pero aquello que la perseguía cada vez estaba más cerca, ya no lo escuchaba tímidamente, se acercaba peligrosamente a ella acortando la distancia que les distanciaba.
Cuando por fin posó la mano sobre el picaporte de la biblioteca un aire salido de las profundidades apagó la vela, y una mano gélida toco su mejilla, automáticamente dejo caer el candelabro y salió corriendo, solo había un lugar donde podía ir, con su hermana.
Se precipitó fuera de la casa, ignorando aquella tenebrosa noche, corría tanto que parecía que sus suaves zapatillas apenas tocaban el suelo, el frío aire hacía que todo el vello de su cuerpo se erizara.

Atravesó el jardín, tropezó con algo y fue a parar directamente al suelo. Notó una presencia encima de ella. El pensamiento de que algo iba terriblemente mal, y el sentir que lo que la perseguía podía atraparla le dio fuerzas para levantarse y seguir.
Llegó a la puerta de metal que separaba el jardín del cementerio familiar y la cruzó.
El miedo atenazaba cada musculo de su cuerpo, ni si quiera notaba que llevaba todo el rostro lleno de lágrimas, empeoraban bastante su visión, pero se convenció de que nada impediría que llegase a su destino. Las ramas caídas y las piedras le estaban destrozando los pies, y el viento le susurraba cosas horribles. En cualquier otro momento andar entre muertos le habría parecido de lo más espeluznante, ahora era su salvación. Apenas se distinguían las lapidas, pero la de su hermana tenía una bonita estatua de un ángel. Cuando llegó a su altura calló arrodillada junto a ella, llorando sin control, histérica.
—Aria, Aria te necesito, algo malo me persigue, se que me quiere hacer daño, lo noto. ¡Ayúdame! Prometimos que nunca nos separaríamos, pero tú me has abandonado. —Sujetaba su cabeza con ambas manos sobre la tumba de su hermana.

La fría mano se posó en su hombro y ella acongojada por el temor se giró para enfrentar a su perseguidor.
—Tienes razón, vinimos juntas al mundo y nos iremos juntas de el. Dicen que los gemelos siempre podemos sentir el dolor del otro, pensé que al morir dejaría de sentirte, pero desde el otro lado he podido sentir el tuyo. He venido a cumplir nuestra promesa, ahora estaremos juntas para siempre.
Frente a ella su hermana fallecida la miraba con los ojos que solo los muertos poseen, pálida, casi translucida, su vestido amarillo con el que le dieron sepultura ahora desgastado y carcomido dejaba ver trozos de hueso donde los bichos habían realizado su trabajo. Hacía que se te helara la sangre con solo mirarla. Aria se acercó y le dio a su hermana el gélido abrazo de la muerte.

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Indignación total


Hoy voy a hacer una pausa en las entradas literarias. Hoy necesito expresar lo que siento sobre todo el asunto de la «manada».

No entiendo cómo es posible que la justicia de este país ante delitos como una violación a mujer/hombre, niños o asesinatos ponga esas condenas irrisorias. Esta mañana leyendo las noticas he leído que «la condena por abuso sexual es de 5 a 10 años, y la condena por agresión sexual (antigua violación) es de 6 a 12 años» Entonces, aunque me enfade que estos señores les pongan nueve años (los cuales no llegaran a cumplir) aunque lo hubieran considerado como violación como máximo su pena sería de doce años. Y transcurrido ese tiempo de nuevo a la calle a ver si encuentran otra niña a la que «¡violar en grupo!» por qué les guste o no es violación, que cinco desalmados te violen por cada orificio posible. ¿Qué se tenía que defender? Si no te han drogado yo creo que el miedo ya de por si te paraliza, que te graben en video lo han desestimado, aunque vulnera todos los derechos de la chica. Que la dejen desnuda tirada en un portal y la dejen incomunicada robando el móvil (que dicen que es un hurto), no señores no es abuso y hurto, es ¡violación! Siento decirles que si una mujer consiente tener sexo con cinco individuos que me parece totalmente correcto, no la vas a dejar tirada, desnuda, y la robas.

Siguiendo con el tema de las condenas, no hace mucho se oía el caso de una mujer en Valencia, que por usar una tarjeta para comprar leche y alimento para su hija con una tarjeta que se encontró perdida, la condenaban a un año y nueve meses de prisión por un delito de falsedad en documento mercantil más otros seis meses por estafa. Así que son más de dos años. Señores jueces ¿me podrían decir con qué rasero miden ustedes las condenas?

¡Es vergonzoso! Pero también reconozco que los únicos culpables no son la ley y quien la ejerce, también es nuestra por permitir este tipo de abusos. Hoy viendo los videos y noticias de la gente lanzándose a la calle en muchas ciudades españolas y de Europa me hacía tener que contener las lágrimas, por la unión, y el apoyo demostrado a la chica violada, pero al final esto no sirve de nada, les deberíamos hacer daño donde más les duele, en el bolsillo. Si nos negáramos a pagar impuestos hasta que cambiaran las leyes otro gallo cantaría, pero si lo hace la mayoría de la gente. Si lo hacen unos pocos seguramente terminen en la cárcel cumpliendo más condena que los violadores.

Hablo desde la rabia, el dolor y la impotencia, porque todos tenemos una madre, una hermana, hija, sobrina, prima, etc. Incluso esos desgraciados las tienen, y no podemos pararlo. Ahora con este tipo de sentencia la gente que quiera realizar este tipo de actos tendrá barra libre, total el castigo es pequeño. Quizás deberíamos ir armados como en Estados Unidos y si nos vienen a violar, matar o cualquier cosa que se les ocurra a esas mentes perturbadas podremos defendernos y «oponer resistencia» como dicen los jueces, luego nos meterán un par de años en la cárcel y listo.

No es para haceros reflexionar es que al final iba a explotar.

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