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PRIMEROS CAPÍTULOS SNOW WHITE, PRINCESAS SIN TANTO CUENTO 1 JESS DHARMA

Lo prometido es deuda, hoy os traigo los primeros capítulos para abrir boca. Mi nueva novela Snow White de la saga Princesas sin tanto cuento 1. Son libros autoconclusivos así que los podéis leer independientes.

Espero que os guste y me dejéis vuestros comentarios.

Prólogo

Érase una vez un rey que tenía una hija muy bella. Como tenía la piel tan blanca como la nieve, los labios tan rojos como la sangre y los cabellos tan negros como el ébano, la llamaron Blancanieves…
¡No! Para nada. Eso es solo un cuento, la realidad es la siguiente:
Mi padre no es un rey, al menos no uno al uso. Él es jefe de la banda de moteros The King´s y se llama Robert, pero le llaman El Rey. Para el club soy, de alguna manera, su princesa, y eso pone en mi moto y en mi tatuaje: Princess.
Respecto a mi nombre, sí, me llamo Blancanieves, aunque prefiero White. Escogieron ese en concreto más por los trabajos de narcotráfico que lleva la banda que por la nieve blanca invernal, ya me entendéis. Algo que les pareció gracioso a mis padres mientras me gestaban. Aunque no se equivocaron, viendo mi físico me viene al pelo.
The King´s controla todo el negocio de drogas y tráfico de armas de Apple City, nuestra ciudad. El resto de bandas de moteros lo saben y no meten sus narices en nuestros asuntos, por su bien. La asociación está compuesta por hombres; siempre ha sido así, es un tema de tradición, sin embargo, conmigo han hecho una excepción. Primero, porque, aunque no a todos les gusta la idea, mi padre quiere que ocupe su puesto de presidencia algún día; segundo, porque tengo más pelotas que la mayoría de los hombres que conocen.
Algo por lo que siempre tendré que estar agradecida a mi padre; desde que tuve uso de razón me adiestró para que fuera letal.
Aunque en la banda somos una familia y sabía que siempre me defenderían, mi progenitor se negaba a que su princesa fuera una damisela en apuros. Sobre todo, cuando murió mi madre a causa de una enfermedad que nos la arrebató cuando yo solo tenía cinco años. Desde ese momento él se volcó totalmente en mí, nunca rehízo su vida. Alguna vez está con alguna de las chicas de compañía que frecuentan el club, pero nada más, solo es algo carnal. Su corazón siempre pertenecerá a mi madre.
Por todo esto soy un activo muy valioso dentro de la familia, como yo llamo a los integrantes de la banda. Soy capaz de cualquier cosa por mantener a salvo a la gente que quiero, y cuando digo cualquier cosa, me refiero a mancharme las manos de sangre si es necesario.
Todo va bien, puedo decir que soy feliz. Tengo veintiocho años, una familia que me quiere, un trabajo que me encanta, ¿qué más se puede pedir?
Seguro que las malas lenguas dirían: siendo una princesa te falta una corona y un príncipe.
Os diré algo, ¿quién necesita una corona teniendo una Harley Davidson Street Bob Rocker? Y un príncipe… ¿en serio? Estoy con quien quiero, cuando quiero, sin ataduras ni florituras. No necesito un hombre que me defienda, que me abrace para dormir, o que me traiga flores después de echar un polvo. ¡Por favor! ¡Todas podemos ser princesas, pero sin tanto cuento!
No necesitamos un hombre para comer perdices.
Ahora os dejo que me tengo que ir a una reunión con los chicos.
Recordad: ¡sed malas, muy malas!

Capítulo 1

White

Mientras voy montada en mi moto, sintiendo su rugir entre mis piernas, no puedo evitar pensar en lo afortunada que soy. El viento golpea mi cara, revolviendo mi pelo, y trae un aroma a mar que me recuerda a cuando de pequeña jugaba con mis padres en la arena de la playa. Casi puedo sentir las olas mojando mis pequeños y regordetes pies.
Los domingos es nuestro día de descanso, cuando vamos con la banda a la playa. Los hombres traen a sus mujeres e hijos, quien los tiene, hacemos barbacoas y pasamos el día entre juegos, risas y cervezas. Hoy en día seguimos la tradición, pero para mí nunca será lo mismo, no sin mi madre.
Cojo la 88, la carretera que me llevará directa a la asociación donde tenemos un taller de motos. Es la tapadera perfecta ya que nos encantan casi tanto como ensuciarnos las manos. Tenemos a la policía comprada; todo el mundo tiene un precio si tienes el dinero suficiente para pagarlo, y nosotros lo tenemos. Sin embargo, no nos gusta llamar la atención, aunque lo nuestro es un secreto a gritos. Todo el mundo en Apple City sabe a qué nos dedicamos. Pero nunca se sabe y, por si las moscas, es mejor tener un negocio legal; uno no sabe cuándo se pueden complicar las cosas y pueden venir los federales. Los mismos que en el momento en el que vienen, cogen tu vida perfecta, hacen una pelotita con ella y te la meten por el culo. No, mejor no correr ese riesgo.
Me encanta el clima de esta ciudad, siempre hace buen tiempo. Incluso cuando vienen las lluvias que conlleva el invierno puedes ir en manga corta; la temperatura no varía mucho de una estación a otra. Eso me permite ir en mi moto solo con mi chaleco sin tener nunca frío, es un lujo. Es de cuero y, aparte del nombre de la banda, lleva escrito «Princess». Intento no separarme nunca de él, además de que me encanta, me sirve para ocultar mis armas. Si me preguntaran algún sitio de todo Pircasen para vivir, sin duda sería Apple City.
Ya me acerco a mi segundo hogar, donde paso más tiempo que en mi verdadera casa. Tengo hasta una habitación allí, muchas veces me quedo trabajando hasta tarde, o simplemente me pillo tal cogorza que soy incapaz de montar en mi moto. Cuando The King´s se estableció allí pensó en todo. Lo primero fue vallar todo el terreno, la seguridad es muy importante para nosotros. Luego crearon dos espacios totalmente diferenciados; por un lado, el taller de motos, bastante grande para que puedan trabajar todos los miembros, o al menos la mayoría, y por otro una casa de dos plantas.
La casa también la equiparon para poder atender a todas las necesidades que pudiera tener un integrante del club. Muchas habitaciones, de las que la mayoría tienen cuarto de baño, algún aseo aparte, cocina, una sala de reuniones y un salón preparado para montar juerguecitas: mesa de billar, dardos, barra, música, una mesa de póker donde desplumo a los chicos… Vamos, el paraíso.
La verja metálica está abierta, por el día la tenemos de esta forma para entrar y salir sin problema. Además, de cara a los clientes del taller es mejor que encuentren el lugar totalmente abierto, no vayan a pensar que está cerrado y se marchen. En cambio, por la noche nos gusta estar protegidos. Digamos que nuestro negocio, el no legal, nos hace tener algunos enemigos. Somos un poco maniáticos con la seguridad, pero según mi opinión eso es lo que nos mantiene vivos.
Llevo mi moto junto a las de los chicos y la aparco. Están casi todas, algún rezagado llegará tarde, vamos, lo normal. Quitó la llave, dejo el casco sobre el manillar y una vez que desmonto me estiro. No he dormido mucho, he pasado la noche en compañía, en muy buena para ser exactos, y tengo agujetas en sitios donde el gimnasio no sería capaz de causármelas. Debería estar cansada, pero no hay nada como un buen maratón de sexo para estar a tope.
—White, veo que el yogurín de anoche te ha puesto las pilas, menuda cara de felicidad traes.
Me giro y sonrío a Dustin, el mejor amigo de mi padre, que es como un tío para mí. Es un tipo duro que engaña con su porte entrañable; con esa barba blanca y ese cuerpo regordete al que dan ganas de abrazar. Es algo bueno, ya que nadie lo ve venir cuando el tío Dustin le pega un tiro en la sien.
—No lo sabes tú bien —contesto mientras le guiño un ojo y le doy un abrazo.
—Cada día estás más buena, Princess. ¿Cuándo vas a dejar a esa panda de niñatos y te vas a venir conmigo para que te enseñe lo que es un hombre de verdad? —Nos interrumpe una voz que me es familiar.
Miro por encima del hombro de Dustin y veo a Brandon, tan socarrón como siempre. Está muy bueno, es algo que tengo que reconocer, aunque me joda, pero no me lo tiraría ni aunque fuera el último hombre en Pircasen. Él lo sabe, pero le gusta jugar conmigo. Ese tira y afloja creo que se la pone dura.
Me suelto de mi tío postizo para acercarme a Brandon, sonriendo, moviendo mis caderas enfundadas en mi pantalón de cuero, sé que le gusta porque no aparta los ojos de ese punto. Me pongo frente a él, muy cerca. Con mi mano derecha subo por su esculpido pecho, el cual trabaja duramente con las pesas. Me humedezco mis labios rojos, él sonríe con anticipación. Con mi mano izquierda cojo sus pelotas fuertemente lo que hace que se encoja y se ponga a mi altura. Aprovecho el momento para susurrarle a su oído:
—Cuando seas un hombre de verdad.
Lo que iba a ser un susurro sale más alto de lo que esperaba y todos los hombres que están por aquí comienzan a reírse de Brandon.
Está rojo, no sé si por la ira o por el dolor de huevos que le estoy causando.
—¡Perra! —Es lo único que consigue contestar.
—Pero me quieres. —Beso su mejilla antes de soltar sus pelotas.
Los chicos intentan disimular las risas cuando les echo una fingida mirada reprobatoria.
—Vamos a la sala de juntas. —Les pido intentando no unirme a ellos con las risas.
Brandon me la devolverá, sin duda; lo estaré esperando. Mientras tanto disfruto con la pequeña victoria.
—Sí, jefa.
Van contestando todos los hombres, al menos los que no me odian por ocupar el puesto de mi padre mientras está de viaje. Algunos no pueden soportar que una mujer se siente en el puesto del jefe. Me gustaría que no fuera así, porque realmente los quiero como si fuéramos familia. Sin embargo, a la hora del trabajo me da igual lo que piensen, si alguno tiene algún problema se lo explicaré personalmente.
Todos van tomando asiento en la sala. En la banda hay moteros de todas las edades, hombres que llevan toda la vida dedicados a este mundo y novatos; aunque estos no se sientan a la mesa, ni siquiera se les permite estar presentes en las reuniones.
La mesa es de madera, en el centro tiene tallada una corona de rey con el nombre de la banda. Cuando no está mi padre, me siento en su sitio, presidiendo la reunión. Cuando sí que está, me siento a su lado.
—Hola, chicos, ¿puntos del día? ¿Dustin?
Dustin es el vicepresidente, la mano derecha de mi padre y, aunque todas las decisiones del club se aprueban por votación, siempre tengo muy en cuenta lo que él piensa.
—Anoche hubo un problema en la discoteca de Ice, por lo visto sus vigilantes de seguridad pillaron a varios que no eran de sus hombres pasando droga en el garito. Consiguieron atrapar a dos tipos, el resto escapó.
—¿Les han interrogado? ¿Han averiguado algo?
—Nada, Ice llamó esta mañana, quería hablar contigo. Le preocupa que alguien más este vendiendo droga en la ciudad, y más en su local, no quiere que pensemos que es ella o su gente.
—Yo nunca pensaría eso, sé que nos es leal. Cuando terminemos llamaré e iremos a hacerles un pequeño interrogatorio a los nuevos camellos de la ciudad.
—Tú no pensarías mal porque eres una mujer, y como tal eres blanda, por eso nunca podrás liderar la asociación.
Observo al que ha soltado esa perla por la boca, es Andrew; el hijo de Dustin con el cual no tiene ningún parecido, a veces pienso que la madre se los tuvo que poner bien puestos. Este es un gilipollas de los gordos. A sus treinta y cinco años tiene una ambición de poder que ni los más ancianos en la organización, si no fuera porque varios lo siguen y es el hijo de Dustin, posiblemente ya le habría pegado un tiro entre los ojos, tendría un problema menos.
Tengo que controlar la situación, si no llegará el día en que me harán un motín. Aunque algo me dice que, en algún momento, en un futuro no muy lejano, tendré que acabar con la vida de esa rata por mucho que eso le duela al que considero mi tío.
Todos me observan tensos, esperan mi respuesta y yo no me voy a hacer de rogar.
—Hola, Andrew, gracias por participar en la reunión —le digo mientras le pongo mi mejor sonrisa de «me importa tu opinión una mierda»—. Entiendo que pienses que para dirigir este club hay que tener un trozo de carne colgando entre las piernas.
Se escuchan risitas a mi alrededor, pero los ignoro, no rompo el contacto visual con Andrew.
—Pero te diré algo, eso que tenéis ahí abajo, y a lo que pensáis que todas las mujeres deberíamos idolatrar y levantar un altar en su honor, solo sirve para que cada vez que se os pone dura por ver un culo, se os baje toda la sangre del cerebro a esa zona y dejéis de pensar con claridad. Por lo que sí, considero que sí puedo dirigir el club sin ningún problema ya que no debo adorar a cada rato un badajo colgante. —Entonces caigo en que todos los integrantes de la banda son hombres—. Sin ofender, chicos.
—No te preocupes, jefa. —Oigo sin mirar de quién se trata y las risas que acompañan a su respuesta.
Andrew en cambio no parece tan divertido. Sé que se muerde la lengua por no liar el asunto más de lo que ya está. Él quiere destronarme, pero no es tan tonto, esperará el momento idóneo para hacerlo. Lo que no quita que de vez en cuando se venga arriba e intente ponerme en ridículo delante del resto. Pero aún no ha nacido un tío que consiga eso.
—Ahora bien, como te veo tan ocioso como para preocuparte de si dirijo o no a esta familia mientras los demás tenemos que tratar temas importantes de verdad, hasta que sepas comportarte como un adulto, vas a limpiar las motos de todos nosotros, incluso las de los aspirantes.
—¡Y una mierda!
—¡Andrew! —le reprende su padre.
—No te preocupes, Dustin, lo hará.
—No lo voy a hacer perr… —No le doy tiempo a continuar, la situación se puede calentar mucho y yo no tengo tanta paciencia.
—Andrew vas a limpiar las putas motos con un cepillo de dientes, las vas a dejar tan relucientes que me veré reflejada en ellas. ¿Me has entendido? —Noto la vena de mi cuello palpitar y ese tic no avecina nada bueno.
—¿Y si no qué?
Cierro los ojos, respiro profundamente antes de volver a abrirlos y poner mi mejor sonrisa.
—No te preocupes, Andrew, puedes retirarte. Si no tenemos ningún punto más del día, hemos terminado la reunión. Dustin, acompáñame a ver a Ice, el resto ocupaos del taller y de preparar la fiesta de bienvenida de mi padre. Esta noche lo celebraremos por todo lo alto.
Todos me miran debido a lo ocurrido hace tan solo unos segundos, no saben muy bien qué pensar, lo entiendo. Saben que por menos de eso soy capaz de vaciarle un cargador a un tío encima, pero es el hijo de Dustin, tendré que tomar otras medidas. Espero a que salgan todos menos mi tío, que aguarda para hablar conmigo.
—Lo siento, White, hablaré con él. Te prometo que te respetará. —Parece avergonzado de su propio hijo. Dios, cómo quiero a este hombre.
—No te preocupes, yo me encargo. Sabes que no puedo dejar que lo hagas tú por mí, si no nunca me respetarán.
Con él, mi padre y Tyler, mi mejor amigo, son con los únicos que hablo libremente de ese tipo de temas. Un líder debe ser fuerte, no debes dejar que vean tus flaquezas.
—Si le tienes que meter un balazo en el culo, y abrirle más el agujero, tienes mi consentimiento, niña.
—Lo tendré en cuenta. Dame diez minutos y nos vamos. —Le doy un abrazo a mi oso de peluche antes de salir a arreglar el tema de mi amigo Andrew.
No tengo que buscar mucho antes de encontrarlo. Mientras el resto de hombres está trabajando, el cabronazo ha cogido una cerveza y se ha tumbado en uno de los sofás del salón con los cojones descansando a gusto. Tengo que hacer acopio de toda mi paz interior para no ir y crujirle como si fuera un snack.
—Hola —saludo dulcemente.
—Grrr —esa es la única respuesta que recibo.
—Vamos, ¿tenemos que estar siempre como el perro y el gato? Aún recuerdo cuando lo pasábamos bien juntos.
Algo que realmente me gustaría poder olvidar. Nos criamos juntos, él era el chico mayor, guaperas y motero, que me volvió loca cuando era una adolescente y por el cual creé la regla de nunca enrollarme con uno de la banda. Perdí mi virginidad con él, estuvimos juntos unos años, hasta que me rompió el corazón y me di cuenta de que no era mi príncipe subido en una Harley. El cabrón se tiraba a todas las que podía en cuanto me daba la vuelta. Realmente en el grupo, la mayoría de ellos, aun casados, tenían sus escarceos amorosos, raro era el que era fiel a su novia, o esposa, pero yo era joven e ingenua y pensé que a mí me respetaría. Cuando lo descubrí le pegué un tiro y le di en la pierna, fallé, iba dirigido a su entrepierna. Desde entonces nunca fallo, ni en los tiros, ni en los hombres.
—Eso terminó cuando me pegaste un tiro, princesa —replica con una mueca.
—De eso hace ya diez años, no seas rencoroso. Éramos jóvenes, yo algo ingenua… Además, no olvidemos que algo de culpa tenías al no saber guardar tu polla en los pantalones. ¿No crees?
—Sí. —Se encoge de hombros antes de tomar otro trago de cerveza, veo en su rostro como se va relajando.
—Por lo que no veo por qué ahora no podríamos pasar un buen rato. ¿Qué me dices? —digo acercándome a su altura, dejando que mi camiseta blanca corta quede justo debajo de sus ojos y le dé una buena visión de mis tetas.
—Tú nunca te acuestas con nadie del club, son tus reglas —contesta tragando saliva mientras se recrea en las vistas de mi sujetador de encaje negro.
—Contigo ya me acosté, muchas veces, de muchas maneras, así que técnicamente no estaría rompiendo ninguna regla. ¿No?
No le hace falta nada más, me coge por mi pantalón de cuero y me hace caer sobre su cuerpo. Me sienta a horcajadas sobre su erección, parece que ya no está tan enfadado. Sus manos van directas a mis pechos por debajo de la camiseta y yo le dejo hacer mientras me restriego en su entrepierna. Bajo para atrapar sus labios con los míos y le oigo gemir contra mi boca. Lo miro mientras me besa disfrutando de cada roce de mi sexo sobre el suyo. Así que no le hago esperar y con una rapidez vertiginosa saco de la parte de atrás de mi chaleco de cuero mi pistola y la situó donde un segundo antes estaba restregándome. Él abre los ojos de sopetón cuando, en vez de sentir mi cálido y húmedo centro, siente el frío metal de mi pistola. Sonrió ante sus ojos que oscilan entre el deseo y el desconcierto.
—Ahora que ya tengo toda tu atención, Andrew, te voy a explicar un par de cositas. Asiente si me entiendes y recuerda que ya no fallo ningún disparo, no me gustaría quitarte la posibilidad de tener descendencia en un futuro.
Andrew asiente lentamente, no está enfadado, lo veo enmudecer bajo el tacto de mi pistola.
—Quiero que sepas que no te guardo rencor por lo que hiciste en el pasado, eso está pagado con el tiro que te pegué. Sin embargo, estoy muy enfadada con lo que estás haciendo en el presente. Puedo aceptar que quieras el puesto de jefe del club, muchos lo quieren, pero sabes que eso no va a suceder. No te he pegado un tiro antes por el amor que siento hacia tu padre, pero que no te vaya a matar no significa que no te vaya a dejar sin la hombría que tanto te enorgullece. ¿Me has entendido?
—Sí —dice, en su voz no hay un atisbo del chulo que he visto en la sala de reuniones unos minutos antes.
—Ahora, Andrew, vas a seguir mis órdenes porque mi padre me ha dejado al mando, y si algún día llega el momento en el que yo sea la jefa te puedes quedar para seguirme o marcharte, ese es tu problema, pero no volveré a avisarte. La próxima vez dispararé. No te mataré, pero te juro que desearás estar muerto cuando esparza trozos de tu preciosa polla por toda la sala de reuniones. ¿Te ha quedado claro lo que vas a hacer?
—Sí, White, voy a limpiar las motos de todos los integrantes de la banda.
—¿Y cómo lo harás? —pregunto acariciando sus partes con el cañón de mi Mágnum 44. Soy toda una clásica.
—Con mi cepillo de dientes. —Eso último le cuesta un poco más decirlo, pero lo hace, y yo estoy satisfecha.
—Perfecto. Si te consuela, mi moto solo la limpio yo. —Le doy un beso en la frente antes de guardarme de nuevo el arma en su funda dentro del chaleco y ponerme en pie—. Vamos.
Andrew se levanta algo más pálido de lo normal, se mete en el baño y sale rápidamente con un cubo de agua y jabón y su cepillo de dientes. A eso lo llamo yo un día perfecto.
Salimos al exterior en silencio y nos encaminamos hacia donde tenemos las motos. Dustin me espera montado en su Chopper. Todos los hombres que andan por allí, enzarzados en distintas tareas, se paran para mirar a Andrew y luego a mí, sin dar crédito a lo que ven sus ojos cuando se pone a limpiar la primera moto con su cepillo de dientes bajo un sol abrasador. Bien, es lo que necesito, que no crean que voy a permitir insurrecciones.
Llego junto a Dustin y me montó en mi Princess, no puede evitar preguntarme bastante perplejo.
—¿Cómo lo has hecho?
—Vamos, te lo cuento luego tomando una cerveza.
Él asiente y los dos reímos mientras suena el ronroneo de nuestras motos al encenderse. Sí, este va a ser un gran día.

Capítulo 2

White

La discoteca de Ice está en Wonderland, una reducida ciudad pegada a la nuestra, es tan pequeña que casi se considera la misma. Nosotros la consideramos de esa forma para los negocios y los ciudadanos siempre van allí de marcha ya que, aparte de un par de bares, en Apple City no hay mucha diversión.
Viene bien que esté a las afueras de la ciudad, es lo más adecuado ya que es un rascacielos de veinte plantas y, aunque lo tiene todo insonorizado, es un sitio que alberga tanta gente a diario que si fuera más céntrico sería bastante conflictivo. Por el día está cerrado, sin embargo, sé que estará allí. Ice tiene un ático de lujo en la última planta del edificio, desde donde controla su imperio.
Sonrió pensando en las juergas que me he pegado allí, aunque algunas estén algo borrosas. Ahora toca trabajar, así que alejo esos pensamientos de mi mente. Es un tema muy serio, si el cártel de Tinker Bell se entera de que hemos permitido que otros camellos metan las narices en su territorio, todos tendremos serios problemas. No es gente con la que te guste jugar. Nosotros llevamos muchísimos años haciendo de intermediarios para vender su droga en Apple City, y uno de nuestros principales distribuidores es Ice. Por eso es imperioso que lo arreglemos antes de que llegue a sus oídos.
Entramos por el garaje, y gracias a que nuestros cascos son rider, se nos ve la cara y la cámara nos puede hacer sin problema el reconocimiento facial, lo que nos da acceso libre. Digamos que Ice también es bastante maniática con el tema de la seguridad y tiene lo último en tecnología. Aparcamos las motos cerca de los ascensores, a esa hora el parking está tranquilo, solo los coches de seguridad y los deportivos de Ice; es una cabrona a la que le gusta la velocidad.
Subimos en el ascensor hasta la planta veinte, donde se encuentra su vivienda, en cuanto se abren las puertas nos está esperando. Lleva un vestido rojo ceñido y unos tacones del mismo color de quince centímetros. Cuando la ves por primera vez, con esos ojos tan grandes, azules, y ese pelo rubio de peluquería, piensas que es una muñeca de porcelana, pero cuando la conoces más, como yo conozco a Alice, sabes que es una perra salida del infierno; por eso somos tan buenas amigas.
—Hola, Barbie —la saludo porque sé que odia que la llame así.
—Hola, zorrasca. —Touché.
Nos medimos con la mirada. Ahí donde la ves parece inofensiva, pero alguna vez nos hemos dado de hostias por alguna cosa sin importancia, cuando yo iba borracha y ella puesta de setas, y reparte como la que más. Soy la primera en sonreír y ella no aguanta mucho más antes de darnos un abrazo, no nos vemos todo lo que nos gustaría con los trabajos que tenemos, pero cuando lo hacemos es como si no pasara el tiempo.
—¿Cómo va todo? Odio que nos veamos por temas así.
—Ya, yo también —contesta Ice—. La semana que viene, si tienes algún día libre, vente, nos emborrachamos y buscamos algún culito prieto con el que retozar.
—Hecho —le guiño un ojo a mi amiga mientras Dustin finge tos para no reírse.
—Perdona, Dustin, ¿cómo estás? —pregunta Ice.
—Bien, preciosa. ¿Te han dado muchos problemas los camellos? —pregunta mientras le da un abrazo. Es como un papá oso.
—Aparte de que no quieren hablar… No muchos. A ver si ahora están más colaboradores. Lo han intentado mis guardias, pero ya sabéis que hay cosas que, si quieres que salgan bien, las tienes que hacer tú misma. Y no quería que White se perdiera la diversión.
Me río y Dustin se pone la mano en la cara, sabe que por separado somos peligrosas, pero juntas somos imparables.
Alice se mete en el ascensor y la seguimos. Usa una llave en la cerradura que activa el mecanismo para bajar a una planta inferior al parking, a la cual solo puedes entrar de esa forma. A más profundidad, menos ruido; chica lista.
Una vez abajo compruebo que las paredes son de hormigón macizo, avanzamos por un pasillo sin puertas, al menos hasta la que hay situada al final. También tiene un cristal por donde se puede ver a dos tíos atados a unas sillas metálicas ancladas en el suelo, están bastante magullados, y si no fuera ella la que me asegurara que los ha pillado pasando droga me hubiera costado creerlo. No tienen para nada pinta de camellos. Llevan trajes caros, van afeitados, y estoy segura de que hace unas horas eran hasta guapos. Los tiene sentados y maniatados bajo la atenta mirada de un armario empotrado con cara de pocos amigos.
—¿Seguro que no has hecho ya tu magia con ellos? —pregunto al ver el estado de esos dos.
—No, te estaba esperando, sola no es tan divertido. Y los hombres no entienden mi sentido del humor. —Se encoge de hombros mientras mira con cara de sádica a aquellos dos tipejos por los que casi siento pena. Casi.
—¿No estarás colocada, no?
Tengo mucho cariño a mi amiga, pero no me gustan las drogas, aunque solo sean setas alucinógenas, y mucho menos a la hora de trabajar. Ahí dentro somos un equipo y un error, un descuido, puede poner la vida del otro en peligro.
—No, el conejo blanco me vuelve loca, no me concentraría, y estas cosas me gusta disfrutarlas.
El conejo blanco es lo que ella ve cuando va colocada, o eso es lo que me ha contado. La verdad es que me he reído mucho cuando hemos estado de borrachera en su ático viendo cómo intentaba cazar a un conejo invisible.
Me dedica una sonrisa antes de entrar en la sala.
—Quédate aquí, Dustin, si ves algo raro entra, pero si no mantente al margen. Sabes cómo es Ice.
Mi amigo asiente, sabe que Alice a la hora de este tipo de cosas solo confía en mí. Ni siquiera tortura con sus hombres. Digamos que es un poco maniática, por llamarlo de alguna manera suave.
Ice da una orden a su hombre y este abandona la sala cerrando la puerta tras de sí.
Nos situamos delante de los supuestos camellos que abren mucho los ojos con las nuevas vistas que tienen. Inocentes, si ellos supieran…
—Vaya, vaya. Nos han mandado a las putas más bonitas de este lugar para compensar el mal rato que hemos pasado.
Dice uno de ellos, el del pelo más claro de los dos con un traje color turquesa. Parece que aún tiene ganas de bromear después de todo. Tiene que haber gilipollas en todos los sitios. Pero no pasa nada, cuando termine con él no volverá a tener ganas de reírse nunca más.
—White, ¿nos ha llamado putas?
—Sí, Ice, eso parece.
Hace un ruido con la lengua en señal de disgusto.
—No me gusta nada esa palabra, es muy despectiva para las mujeres.
—Vaya, lo siento, ¿te he ofendido? Quizás no deberías vestirte como una si no quieres que te llamen así. —Está vez es el moreno de traje negro el que se envalentona.
Alice ensancha la sonrisa antes de separar las piernas y acariciarse por encima del vestido.
—Verás cuando veas la sorpresita que tengo entre las piernas.
Eso les gusta porque ambos sonríen aun con sus caras maltrechas.
—¿Sabéis por qué me llaman Ice?
—Será algún diminutivo, zorrita. —Cómo voy a disfrutar cortándoles la lengua en trocitos en cuanto nos cuenten lo que saben.
—Sí, realmente podría ser el diminutivo de Alice, pero no es por eso. —En ese momento se mete la mano entre los muslos y saca dos dagas que lleva escondidas en sus fundas—. Me llaman Ice porque corto como el hielo.
No sé si son los cuchillos o la cara con la que dice eso, pero a ninguno se le ocurre soltar ninguna gracia. Así que acompaño a mi amiga sacando las mías, que siempre me acompañan en sus fundas dentro de mi chaleco.
Me acerco y acaricio a uno de ellos pasando por su cara el filo de mi daga.
—Qué piel tan suave. Creo que me haré unas botas con ella. ¿Tú necesitas algo? —le pregunto a mi amiga.
—Un bolso me vendría perfecto. Empecemos.
—Sois unas putas psicópatas.
—Chist, esa lengua. Psicópatas sí, putas no.
Después de unas horas, algo sudadas y manchadas, abandonamos la sala con información y dos lenguas muy sucias en las manos. Es un trabajo duro, pero alguien lo tiene que hacer, y no puedo negar que he disfrutado castigando a esos cabrones que se piensan que las mujeres solo somos unas zorras y que solo servimos para que los hombres usen los agujeros que tenemos.
—¿Una cerveza? —nos pregunta Ice que tiene una pinta lamentable. Como la mía seguramente.
—Nosotros nunca decimos que no a una cerveza.
—Y una ducha, White, si vuelves así seguro que nos para la policía —observa Dustin.
Me miro y llevo toda la camiseta, los brazos e intuyo que la cara, llenos de sangre. Me encojo de hombros, el trabajo sucio es lo que tiene, siempre te manchas.
—Claro, dúchate en casa, te dejaré algo de ropa. —Miro a mi amiga de arriba abajo.
—No te ofendas, Ice, pero ¿tienes ropa normal? —Me mira como si no entendiera.
—¿Normal?
—Sí joder, ya me entiendes, que no parezca que me he escapado de un catálogo de modelos. Si aparezco así vestida en casa, tendré bromas por el resto de mi vida.
Lejos de ofenderse Alice empieza a reír y Dustin la acompaña imaginándose la cara de todos los chicos viendo a la Princess de la banda de aquella forma.
Después de unas cervezas, me he dado una ducha caliente con la que he intentado destensar los músculos de mi espalda sin éxito. Ice y Dustin me miran encantados cuando aparezco delante de ellos con la ropa que me ha prestado Alice. Un vestido negro que se ajusta a mi cuerpo como si fuera mi piel. Es muy corto, llevo tanga, pero me siento desnuda, por eso me he puesto encima mi chaleco, el cual he limpiado en el baño a conciencia —no pienso ir casi con las tetas fuera, solo me faltaba eso—, y mis botas de motera. Si me pongo también los zapatos que se pone mi amiga acabaré en el hospital para que me den puntos.
—Princess, estás guapísima —afirma Dustin.
—Venga, Ice, en serio, tienes que tener otra cosa. ¿Algo que uses para hacer deporte?
—Yo no hago deporte. ¿Me imaginas con un chándal de esos? —me dice como si hubiera perdido la cabeza totalmente.
—¿Un pijama? Prefiero ir en pijama.
—Duermo desnuda, así que eso te va a cubrir más. —Pongo los ojos en blanco—. Además, estás guapísima. Por una vez no pareces un machorro con esa ropa de motero. A los chicos les va a encantar.
Me paso una mano por la frente notando como se avecina un profundo dolor de cabeza. El club… Cuando me vean van a flipar, voy a tener cachondeo por el resto de mi vida. Tengo que recordar llevar siempre una muda en la moto, nunca sabes si vas a tener que torturar a alguien.
Mejor no pensarlo, tenemos que volver a casa, para que pueda cambiarme sin que me vea nadie, antes de que lleguen mi padre y Tyler. Cómo echo de menos a ese cabronazo. Es mi mejor amigo, nos hemos criado juntos. Su madre era una yonqui que murió al poco de nacer él, así que se crio en la asociación. Por desgracia su padre falleció en un tiroteo con una banda rival cuando aún éramos muy pequeños, así que mi padre lo crio como otro hijo más. Es como mi hermano y somos inseparables. Pero se ha ido de misión con mi padre a ampliar nuestros negocios de armas en otras ciudades, hace un mes que no lo veo y es como si me faltara mi otra mitad.
—Venga, anda, vámonos. —Dustin asiente, se nos ha hecho bastante tarde, las horas pasan volando cuando torturas a alguien.
—Gracias por venir y por confiar en mí, White. Si me necesitas para ir a ver a esa banda de moteros, sabes que estaré encantada de ayudar. —Y ahí está de nuevo su sonrisa sádica.
—Lo tendré en cuenta, nadie es tan buena como tú con los cuchillos. Por cierto, ¿qué has hecho con las lenguas?
—Se las he echado para cenar a las pirañas. —Me dice con esa sonrisa angelical que parece que nunca ha roto un plato.
—Mejor no preguntar qué más les das de comer —sonrío.
—Mejor.
Nos damos un abrazo rápido y le prometo que la semana que viene vendré para corrernos una juerga. Al estar mi padre podré permitirme un ratito de diversión. Volvemos al club, sin duda lo más difícil de todo ha sido montar en la moto con todo el «tema» prácticamente al aire.
Está todo muy silencioso, seguramente están todos en el salón preparando la fiesta sorpresa de mi padre. Voy a entrar por detrás para cambiarme antes de que alguno me vea.
—Dustin, te veo dentro. Me voy a cambiar, entraré por detrás.
—Perfecto, no tardes. Tu padre tiene que estar al llegar.
Le sonrió y me voy a encaminar hacia la parte trasera cuando todas las luces del patio se encienden y los chicos aparecen gritando: «¡Sorpresa!». Desde luego que menuda sorpresa. Me han pillado en bragas, casi literalmente. Empiezo a oír silbidos.
—Joder, jefa, si ese va a ser tu nuevo uniforme le voy a pedir al presi que te ponga ya al mando.
—Princess, normalmente estás buena, pero ahora estás brutal —grita otro.
Y así van saliendo varias bromas más de mis chicos. El calor recorre mi cuerpo, no soy vergonzosa, pero estos mamones me lo están poniendo bastante difícil.
—No seáis capullos, u os pienso dejar el culo con más agujeros que un colador.
—Si me disparas con ese modelito, creo que lo soportaré —dice otro.
Vale, vale, cómo me voy a enfadar si es normal que se rían, yo también lo haría si fuera otro al que le pasará lo mismo. Hasta los novatos se ríen y yo siento como el calor inunda mi cara. Cuando oigo el rugir de unas motos detrás de mí estoy segura de que son mi padre y los demás. Lo que me faltaba, ahora Tyler se va a reír un año de mí. Me giro para mirarlos, busco a mi padre entre los chicos, tengo muchas ganas de abrazarlo. Cuando por fin lo encuentro, ya que viene algo rezagado, hay algo que me desconcierta. Mi padre lleva paquete en la moto. ¿Quién coño es?

Si te quedas con ganas de más lo puedes conseguir en Amazon

Prólogo y primer capítulo de Dedícame un último baile ¡en primicia!

Hoy os traigo en primicia el prólogo y el primer capítulo de mi novela que participa en el premio literario Amazon 2019.

Una novela donde los valores, la amistad, la familia, y el amor son lo las importante.

Amazon

Prólogo:

Hola, me llamo Elisabeth Hope Cooper y soy una chica descarriada
No, no te preocupes, no estamos en una reunión de alcohólicos anónimos, al menos por ahora, cuando se trata de mis padres no puedo poner la mano en el fuego sobre dónde terminaré.
Mis amigos me llaman Eli, si no eres mi amigo, mejor que ni me llames, no será bueno para ti, siempre ando metida en líos.
No soy mala chica o eso pienso yo, solo he nacido en la familia equivocada. Mucha gente sueña con tener dinero, poseer una buena posición En cambio, yo solo quiero tener libertad. Sí, poder hacer lo que quiera con mi vida y dedicarme a hacer un mundo mejor. No penséis que soy una desagradecida, mis padres me han dado muchas cosas a lo largo de mi vida. Gracias a ellos sé pintar y bailar, mis dos grandes pasiones, entre otras muchas cosas. El único problema es que ellos no lo hicieron para hacerme feliz, sino en su propio beneficio para convertirme en lo que es políticamente correcto para ellos. Sin embargo, yo lo utilizo para mis propios fines.
Todo esto me llevó a terminar en un «campamento», como lo llaman mis padres, para sentirse mejor con ellos mismos. En realidad, es un reformatorio mejor amueblado donde vamos a parar todos los descarriados con padres millonarios. Es algo que me ha cambiado la vida para siempre, de una manera que el dinero nunca hubiera podido comprar.
Esta es mi historia

Capítulo 1

¡No a la pena de muerte!
Palacio de justicia de Nueva York, 5 p. m.
En estos juzgados se celebró el juicio contra James Thomson, un hombre acusado de asesinar a su familia. Nunca se llegó a demostrar, ya que el hombre no recordaba nada de los hechos. La policía lo encontró inconsciente junto a los cuerpos de su mujer y las gemelas de seis años. Los medios de comunicación llevaban meses avisando de que lo condenarían a la pena de muerte antes de que se anunciara la sentencia en firme. Ese día la gente acudió al juzgado guiados por el morbo de la tragedia.
El público asistente empezó a entrar despacio y cuchicheaban por lo bajo mientras se acomodaban en sus asientos. En ese juzgado se permitía público durante los juicios. La sala era muy grande y la muchedumbre llenó la estancia. Los murmullos se oían por doquier.
Había muchísimas sillas colocadas en ambos lados de la sala para dejar un pasillo desde la puerta de entrada hasta la parte principal, en las cuales se colocarían los abogados, el acusado y en lo alto, el juez. Los colores de las paredes eran sobrios, producían una sensación de tristeza y alteraban los nervios a los presentes.
Las puertas del lateral se abrieron y pasaron dos guardias con un hombre esposado que llevaba un mono naranja, el acusado. Las exclamaciones de los espectadores al verlo retumbaron en la sala. Lo acompañaron a la mesa donde ya lo esperaba su abogado. Una vez que lo dejaron acomodado, se fueron a ocupar su lugar en la puerta imitando a los otros dos en la puerta de entrada a la sala.
¡Silencio! Todos en pie, preside el honorable juez Fergurson. Presentó un alguacil para dar paso al juez que salió por una puerta de detrás del estrado donde tomó asiento.
Siéntense ordenó el juez y la gente presente obedeció. Era un hombre intimidante, a pesar de su avanzada edad.
En ese momento, donde el silencio era ensordecedor se oyó un golpe fuera de la sala a través de la puerta de entrada principal y entró corriendo un chico joven.
Por favor, nos tienen que ayudar, un hombre se ha vuelto loco y no para de golpear a la gente afirmó el joven a los guardias que se apostaron a ambos lados de aquella puerta de doble hoja.
Los guardias no lo pensaron dos veces y salieron por la puerta. Se oían gritos fuera, por lo que un tercer guarda salió detrás de sus compañeros y dejó solo a uno en el interior de la sala. El joven hizo un gesto apenas perceptible para los demás y a través de los altavoces empezó a sonar Let´s go. El juez y el resto de asistentes miraron extrañados hacia todos los lados sin entender qué sucedía, cuando varias personas sentadas en el público se levantaron; chicos y chicas jóvenes, todos vestidos con trajes. Una chica morena, con un traje de falda, soltó su pelo que iba en un moño muy apretado y tiró lejos sus tacones. Cogió el bajo de su falda y la rajó a la altura de la pierna para tener libertad de movimiento. Al quitarse la chaqueta, dejó a la vista una camiseta que ponía: «No a la pena de muerte», y salió disparada a la parte central de la sala. Sus compañeros la imitaron, se arrancaron sus trajes y revelaron ropa de deporte y camisetas anchas con la misma frase. El chico que entró corriendo para pedir ayuda puso una barra de hierro en la puerta de entrada para que nadie pudiera acceder ni salir y se unió al resto mientras hacía piruetas durante todo el pasillo al ritmo de la música.
Quince personas bailaban en el centro de la sala y eran el objetivo de todas las miradas. El único guarda de seguridad que quedaba dentro se puso a bailar como sus compañeros, en una coreografía perfecta con todo tipo de baile: hip hop, ballet, jazz, entre otros. Todo un baile callejero, pero que dejaba hipnotizados a todos los asistentes con sus movimientos.
Un grupo de chicos giraban sobre sus cabezas sin el menor atisbo de miedo por lo que hacían. Las chicas del grupo, en ese momento, avanzaban delante del resto y empezaron a mover sus caderas con movimientos provocadores acompañados de sus brazos.
La chica morena salió delante de los demás con un joven que solo llevaba un pantalón de chándal y dejaba al descubierto su pecho torneado con una piel dorada. Danzaron juntos en un baile donde parecía que eran uno solo. Ella tenía un estilo más de ballet y él de hip hop, se sincronizaban a la perfección. Se agachaba a la vez que él levantaba la pierna por encima de su cabeza a una gran altura.
Los asistentes soltaron exclamaciones cuando vieron las piruetas y saltos que hacían los bailarines. Las puertas de la entrada empezaron a crujir con los golpes que indicaban que alguien intentaba acceder, les quedaba poco tiempo antes de que entraran los de seguridad.
El chico del torso descubierto le hizo un asentimiento a la morena con la cabeza y se agachó quedándose apoyado en una rodilla, ella corrió y saltó sobre su espalda con una maestría impresionante. Solamente apoyó un pie sobre él para coger impulso y hacer una voltereta en el aire para caer sobre el estrado del juez.
El juez abrió mucho los ojos con la aparición de aquella joven de ojos negros sobre su mesa. Empezó a bailar sobre la mesa, se fijó mejor en ella y la reconoció.
¡No más condenados a muerte, si lo hacéis sois igual de asesinos que ellos! Reivindicó la joven a gritos para que la oyeran todos por encima de la música.
En ese momento, las puertas de la entrada cedieron ante la presión de los guardias que accedían al lugar y se quedaron por un momento estupefactos ante lo que ocurría en una sala del palacio de justicia.
—¡Detenedlos! gritó el juez al recuperar la lucidez, y los guardias reaccionaron.
Eran muchos más que antes y se dirigieron hacia los bailarines que empezaron a correr ante la presencia de la seguridad, saltaron la valla que los separaba de los asistentes al juicio. Iban de silla en silla con gran pericia sin dañar a la gente mientras que esquivaban a los guardias, aunque alguno no tuvo mucha suerte y lo cogieron. La mayoría eran escurridizos y consiguieron escapar del agarre de los guardias de seguridad antes de que los redujeran.
La chica morena miró al juez una vez más antes de irse a ayudar a sus amigos.
Asesino le dijo entre dientes. Se giró cara a la sala y dio una voltereta en el aire cayendo de pie en el suelo frente al estrado.
Ella observó cómo sus amigos escapaban y estudió la mejor forma de llegar a la puerta sin ser cazada, pero al momento vio que el chico con el que había bailado era sitiado en una pared por un guardia que llevaba la porra desenfundada. Y aunque la norma que tenían entre ellos era siempre correr y no dejar que te pillaran, ella no podía permitirlo. Nunca dejaría a ninguno de sus amigos atrás, así que sin pensarlo corrió hacia el guardia y se tiró al suelo, resbalando, para impactar con todo el peso de su cuerpo sobre él y derribarlo; así daría tiempo a James, su novio, a escapar. El guardia de seguridad cayó, pero justo para atrás, y la atrapó con su peso debajo de él. James se fue directo a ayudarla; sin embargo, ella cuando lo vio negó con la cabeza.
Tienes que irte. Apremió al joven de cabellos dorados que la miraba con la mandíbula apretada. No quería dejarla, aunque sabía que era lo correcto.
No me iré sin ti protestó él mientras se agachaba a su lado.
Hazlo por mí, sabes que a mí no me pasará nada, pero si a ti te encierran no lo podré soportar le suplicó ella, por favor.
Él asintió enfadado y salió corriendo antes de que llegaran dos guardias más hasta su posición; la chica morena miró satisfecha como había conseguido huir. El guardia la puso boca abajo y la esposó, le hacía daño, aun así, no iba a gritar, eso nunca lo haría. Ella bailaba en protesta por las injusticias y sabía perfectamente a lo que se arriesgaba, acarreaba feliz con las consecuencias. Nunca conseguirían pararle los pies y ella no se detendría hasta conseguir un mundo mejor.
Con la cabeza aplastada sobre la fría losa marrón del suelo, vio como los pies del que creía que era el juez se acercaban hasta ella.
Levántala ordenó el juez, y el de seguridad obedeció.
La cogió de las manos esposadas y la levantó del suelo de un tirón seco, le hizo daño. Ese animal le podría haber desencajado un brazo, pero se vio que estaba muy molesto porque les hubieran engañado dejándolos fuera de la sala.
El juez la miró de arriba abajo, observó su pelo azabache alborotado por el baile con algún mechón pegado a su cara por el sudor, su camiseta de protesta, la falda de tubo rota y, por último, sus pies descalzos.
Señorita Cooper, es consciente de que lo que han hecho aquí es un delito muy grave. La miró severamente. Con su acción han dejado la sala desprotegida y el acusado podría haber escapado o asesinado a alguien le dijo con voz acusatoria.
Señor Fergurson, sabe usted que ese hombre fue encerrado sin pruebas y que es posible que condenen a un hombre inocente a la pena de muerte. ¿Sabe en qué le convierte eso? le escupió las palabras para mostrarle todo el desprecio que sentía por él y su sistema de justicia.
¡Basta! Esto no lo voy a tolerar, no te mando directa a un reformatorio porque tu padre es muy amigo mío, pero te aseguro que pagarás por esto, a mí nadie me ridiculiza. Me encargaré personalmente de que tu padre tome cartas en el asunto. Ella puso los ojos en blanco ante sus palabras. Si pensaba que tenía miedo a su padre es que no la conocía bien.
La próxima vez iremos a bailar a su propia casa para que su mujer y sus hijos sepan lo que es realmente su marido amenazó la morena con una sonrisa diabólica en los labios.
Si cojo alguno de tus amigos o a ti cerca de mi casa me encargaré de encerraos de por vida contestó el juez con desprecio hacia ella y sus amigos. Era de aquellas personas que se consideraban mejor que los demás por su dinero y su estatus social, ella conocía muy bien a la gente así. Que los policías la lleven a casa, yo voy a llamar a sus padres.
Después de una hora encerrada y esposada en una sala sin ventanas, vinieron los policías a por ella. Seguro que el juez pensó que le daría un escarmiento si la dejaba encerrada un rato para que pensara en lo que había hecho. Como si la encerraban todo el día, a ella le daba igual. Dos agentes llegaron y la cogieron para meterla en el coche patrulla aparcado fuera del palacio de justicia. El que la llevaba sujeta la miraba con cara de pocos amigos y el otro, cuando su compañero con Cara de Perro no miraba, le echaba sonrisas divertidas.
Aquella chica conocía a casi todos los policías de la ciudad, la habían llevado tantas veces a casa por sus bailes en sitios públicos y otros altercados que había perdido ya la cuenta. Luego la llevaban a casa y su padre le daba una buena suma de dinero para que olvidaran el asunto en cuestión, así que de alguna manera ella era una heroína porque contribuía a que los agentes de policía de Nueva York tuvieran un sobresueldo. Unos eran más majos con ella que otros, Dany era el que mejor le caía, era un agente joven que entendía los actos de rebeldía que cometían ella y sus amigos.
La metieron con cuidado en la parte de atrás del coche patrulla para evitar que se golpeara, si su padre viera alguna señal de daño en ella pondría a los agentes a barrer las calles. Es lo que tiene ser una de las familias más ricas e influyentes de los Estados Unidos.
¿No crees que esta vez ha sido muy heavy lo que habéis hecho, Eli? le preguntó Dany y ella le sacó la lengua con la mala suerte de que el Cara de Perro la miró por el retrovisor y la pilló.
Tenía que hacerlo, ya lo sabes. Eli se encogió de hombros como si fuera lo más evidente del mundo.
Un día, tu padre no te salvará y te verás en un duro aprieto dijo Dany sonriéndole. Ese hombre le caía bien, alguna vez se había tomado unas cervezas con ella y sus amigos, pero tenía que guardar la compostura si quería conservar el empleo.
—Cuando eso pase, espero que me vengas a traer cervezas al reformatorio. Le guiñó un ojo a su amigo.
Silencio los dos, no hables con la detenida, agente Murdok dijo casi gruñendo el Cara de Perro.
Dany le sonrió una vez más antes de mirar hacia delante, el que conducía era su superior, así que tenía que obedecer. La morena miró por la ventana y vio que ya llegaba a su casa, su cárcel propia, de la cual no podría escapar hasta al menos dentro de un año, momento en el que cumpliría veintiún años y fuera oficialmente mayor de edad. Ese día se iría y no miraría atrás.

Especial reseñas PLA Vikingos de Becka M. Frey

Buenos días!!!

Hoy os traigo otra lectura del premio literario de Amazon 2019

Título:Vikingos. Hijos de la furia y la pasión.
Autor: Becka M. Frey
Género: Romance histórico y erótico.
Precio: 2,99€ gratis en kindle unlimited
Dónde comprar:

Amazon

Sinopsis:

Kaira, hija de un guerrero berseker, es testigo de la salvaje violación de este a su madre. Como consecuencia de ese trauma se refugiará en las armas hasta el punto de ganarse el apodo de Corazón de Hielo.
Ake ha sido bendecido por los dioses. Convertido en un fiero guerrero que no le teme a la muerte abandonará la aldea que lo vio nacer, pues es sinónimo de recuerdos que quiere olvidar, y se embarcará en un viaje sin retorno para convertirse en el nuevo señor de Skuldelev.
Pero el destino cruzará el camino de ambos y Kaira será confundida con una esclava a la que Ake convertirá en su cautiva. Perturbado por los sentimientos que despierta en él, intentará luchar contra ellos, ya que Ake se hizo a sí mismo la firme promesa de no volver a enamorarse y, mucho menos, de otra esclava.
Un romance que debilitará las barreras que ambos se han autoimpuesto y que desembocará en una pasión arrolladora.
Un viaje apasionante a través de una civilización igual de salvaje que fascinante.

Protagonistas:

Kaira: es una joven guerrera, hija de un berseker fuerte y decidida a no dejarse nunca intimidar por un hombre. Desde niña se entra para ser una guerrera y no dejar que ningún hombre la toque nunca en contra de su voluntad.

Ake: Es un guerrero fiero y muy atractivo que levanta pasiones allí por donde va, sin embargo el no quiere más que compartir su cama. De joven hizo la promesa de que nunca se volvería a enamorar.

Opinión personal:

Es una novela que me ha enganchado desde el momento cero. La cultura y mitología vikinga me encantan y tengo que decir que la autora se ha documentado mucho al respecto por lo que ha hecho un gran trabajo.
Los personajes son increíbles los dos a su manera Kaira es fuerte, buena, defiende a los demás de las injusticias, y piensa que nunca entregara su corazón de hielo a ningún hombre. Pero tengo que reconocer que mi debilidad a sido Ake, un temido vikingo que se convierte en Jarl y aunque toma a Kaira por una esclava en ningún momento abusa de su mando sobre ella. Es tan tierno como fuerte y temido.
La historia como le he dicho a la autora me ha recordado a las novelas que consiguieron que me enamorará de la novela romántica, con las que empecé a leer el género, las de Johanna Lindsey.

¿Qué es lo que más me ha gustado?

Sin duda que la novela te hace sumergirte de lleno en la cultura vikinga sintiendo que estas allí con ellos.

¿Qué es lo que menos me ha gustado?

Que se me ha hecho corto, espero que el segundo no se haga esperar.

Recomiendo esta novela por:

Si te gusta la novela histórica no te puedes perder esta historia te transportara de otra época y no podrás soltarla hasta que la termines.

Felicidades a la Autora.

Especial reseñas PLA Bastarda Rachel Rp

Hoy os traigo una novela participante en el premio literario Amazon 2019 que no te puedes perder.

Título: Bastarda
Autor: Rachel Rp
Género: Romántica, acción
Precio: 2,99€ gratis kindle unlimited
Dónde comprar:

Amazon

Sinopsis:

Heaven ha vuelto a South Arc para el entierro de su abuela, allí nadie la conoce, nadie sabe quién es. Su abuela se encargó de ocultarla y adiestrarla para ser como la asesina implacable que ella una vez fue. Cuando la encontró era una triste adolescente que no paraba de llorar, ahora es una mujer fuerte que tiene una misión: proteger al hijo adoptivo de su padre biológico, padre al que nunca conoció.

Jaxon Lockheart es el jefe de todas las redes criminales que existen en South Arc. Hijo adoptivo de uno de los cabecillas más importantes del país no le fue difícil hacer que todos estuvieran bajo su mando, su carácter los mantiene ahí. Pero el día en que entierran a la madre del que fue el único padre que conoció descubre que existe Heaven,y ya no hay vuelta atrás, ella es una mujer que lleva su vergüenza por bandera. Ella no necesita un apellido, ni una familia, ella es tan fuerte como el nombre por el que todos la llaman, ella es la Bastarda.

Protagonistas:

Heaven:

Una luchadora nata con un pasado muy difícil. Su abuela antes de morir le pide que proteja a Jaxon Lockheart, que se convierta en su sombra. Ella lo hará aunque le cueste su propia vida.

Jaxon:

Es el jefe de todas las redes criminales de South Arc. El día que entierra a la madre de su padre adoptivo conoce a una mujer que le atrae nada más verla y que dice que a partir de ese momento será su guardaespaldas.

La historia:

Heaven es criada por su abuela y antes de morir le pide que cuide a su nieto adoptivo. Él es algo reacio al principio pero tendrá que reconocer que Heaven es una mujer fuerte que sabe lo que hace y no se deja intimidar por nada ni por nadie.

Heaven y Jaxon tendrán que luchar juntos por sobrevivir y por no caer en la tentación de estar juntos, no saben que será más difícil de las dos cosas.

Opinión personal:

Es un libro que me ha tenido enganchada desde la primera página. Lo primero que me encantó es la idea de una guardaespaldas en un mundo de mafias. Esta escrita de tal manera que se te hace corta y quieres más. Nada es lo que parece, cuando piensas que algo va a ocurrir la Autora le da una vuelta y pasa otra cosa. He encontrado humor, acción, pasión, amor, incluso me he emocionado.

Una historia que no podrás soltar antes de terminar.

¿Qué es lo que más me ha gustado?

Sin duda sus personajes, todos ellos te roban el corazón pero tengo que destacar a Heaven que es una máquina en todos los sentidos.

¿Qué es lo que menos me ha gustado?

Que he hablado con la autor y no habrá segunda parte. Me quedo con las ganas de la historia de J.

Recomiendo esta novela por:

Porque tiene todo lo que puedes buscar en una historia, se lee rápido pero te deja huella. No te defraudará.

Reseña Desde el infierno de Enrique Laso

Buenos días,

Hoy traigo una reseña de una trilogía que me ha encantado. Del que fue un gran autor y siempre lo será.

¡Empecemos!

Título: Desde el infierno

Autor: Enrique Laso

Páginas: 226

Género: Terror, intriga, misterio

Formato: E-book 3,61€ si compras la trilogía, si los lees independiente puedes leer gratis en kindle unlimited.

ISBIN/ASIN:B00UU54FLU

Dónde comprar: Amazon

SINOPSIS

Carlos recibe la terrible noticia de que su mujer y su hija han fallecido en un accidente. A partir de este trágico suceso, irá reconstruyendo el pasado oculto de su hija Laura; un pasado misterioso y plagado de zonas oscuras.
Con la ayuda del Padre Salas, Carlos irá desvelando los entresijos de una truculenta historia, que pondrán en juego su fe, su estabilidad y su propia vida.
Desde el Infierno es una novela corta trepidante, cargada de emoción y salpicada de personajes inolvidables (especialmente el Padre Salas).

 

Forma en que está escrita la novela:

 

Está escrita en tercera persona, pero os aseguro que de una manera que nunca antes había leído. El autor escribe de una manera rápida y concisa los capítulos.

Al principio esa forma de expresarse te choca, aunque no puedes dejarlo, porque, aunque el capítulo no mida más de una o dos páginas te atrapa sin retorno. Algunos piensan que en las descripciones cortas no te meten de lleno en una escena, pero leéis esta trilogía os daréis cuenta de que no es cierto.

El autor ha sabido tejer una trama con pocas palabras que te tendrá atrapado libro, tras libro.

Fragmento de la novela:

Bzzzzz… Fiiiiiiiiiiiiiiii… Bzzzz…
Lo despertó una vez más aquel sonido incómodo de la radio. Pero en esta ocasión quiso aguantar un poco, no encender la luz, no comprobar la posición de encendido o apagado del aparato. Sencillamente quiso asegurarse de que no era una mala pasada de su angustiada mente.
Bzzzzz… Fiiiiiiiiiiiiiiii… Bzzzz…
De súbito el sonido se hizo más intenso, y también variable. Era como cuando uno rastrea una emisora en el dial, sin lograr acertar a encontrarla. De repente la radio detuvo en seco su frenética búsqueda. Y entonces sonó una voz, una voz que conocía demasiado bien:
– ¡Papá, papá… ayúdame… ESTOY EN EL INFIERNO!

 

¿Qué es lo que más me ha gustado?

Lo que más me ha gustado de estos libros son varios puntos:

  • Nunca nada es lo que parece. Aunque pienses que algo va a suceder, ocurrirá todo lo contrario.
  • Me gusta mucho la novela de terror pero hacía mucho tiempo que una no conseguía darme miedo. Esta ha tenido momentos en los que me ha puesto los pelos de gallina.
  • No se ha hecho pesada en ningún momento.
  • Tiene giros continuamente.

¿Qué es lo que menos me ha gustado?

 

  • Me he quedado con ganas de más, sé que no podía continuar ya que el final era cerrado, pero si hubiera escrito más libros de la serie los habría leído sin dudar.
  • El primero de la saga fue el que más me costó leerlo hace tiempo, pero los dos siguientes me los he leído en menos de una semana.

Conclusión:

Si eres amante de las historias de terror no te puedes perder la trilogía desde el infierno de Enrique Laso. Te lo leerás en seguida y tendrás miedo de terminar en el infierno…

OFERTA: Un sueño, un rodaje, tú y yo a 0,99€

¡Hola!

Hoy os vengo a contar que durante unos días mi novela estará en rebajas a tan solo 0,99€

¡No te lo puedes perder! ¿Estamos Crazy?

Sinopsis:

Asia es una escritora novel que ve como su sueño se hace realidad cuando una productora decide llevar su novela a Hollywood. Ella tendrá que ir como asesora para que la película sea lo más fiel posible al libro. Con lo que no contaba es con tener que lidiar con Noah. Un chico tremendamente sexy, que es diez años más joven que ella y además es el protagonista de la película. Asia intenta no sentirse atraída por él ya que es todo lo que no quiere en un hombre, más joven, un mujeriego, chulo, posesivo, pero sobre todo porque sabe que le romperá el corazón.
¿Conseguirá resistirse a él o el guion de su historia ya está escrito?

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RETO DÍA 5

Buenos días!!

Ayer fue el día 5 del reto madrugar para escribir!!

Como todas las mañanas ya sabéis café, mantita y portátil.

Pues ayer tengo que decir que mi cabecita estaba poco colaboradora así que cada dos palabras se distraía con vamos a mirar esta palabra en internet, mira ya que estas en Google vamos a ver tal cosa. Lo sé, lo sé soy un desastre y hablo de mi cabeza como si fuera una persona… pero es que yo tengo un pensamiento pero es que mi cerebro a veces tiene voluntad propia.

Al final me puse sería y escribí 900 palabras, no ha sido mi mejor día pero sigo orgullosa de seguir madrugado para escribir. Me voy con una sensación liberadora a trabajar.

En la de mañana os contaré una anécdota que descubrí el jueves santo.

Hasta mañana!! Y os ánimo a que intentéis algún reto es muy motivador.

Cómo romper las reglas de Kaera Nox

Hoy os traigo la reseña de Cómo romper las reglas de Kaera nos, una novela que me ha despertado muchas emociones.

Título: Cómo romper las reglas… y no morir en el intento.

Autor: Kaera Nox
Páginas: 265
Género: romántica contemporánea
Formato: E-book y papel
ISBIN/ASIN:B07KK7GYJ9
Precio: Gratis en Kindle unlimited, E-book 2,99€
Dónde comprar: Amazon

Portada:

Sinopsis:
Cuando se trata de hombres, Paula tiene tres reglas básicas en su vida:
1º Polvos rápidos en lugares neutrales.
2º “Una y no más, Santo Tomás”.
3º NUNCA mezcles negocios y placer.
Pero, cuando viaja a Londres para colaborar con Scotland Yard en la identificación de un posible asesino en serie conoce a alguien que le hace romper una de sus reglas de oro, o quizás dos. Qué más da, después de todo no le volverá a ver, ¿verdad?
Incorporarse al trabajo y descubrir que su superior es el mismo hombre con el que ha pasado todo el fin de semana convertirá el trabajo en un infierno y mantenerse alejada de él en todo un reto.
Joona sabe que, probablemente, un año antes dejó escapar a la mujer de su vida y no pasa un solo día en que no se arrepienta de ello. Paula ha creado un muro entre los dos que le hace imposible acercarse a ella y no le queda más remedio que aceptarlo.
Hasta que los cadáveres de los miembros de su equipo empiezan a amontonarse.
Todo apunta a que alguien está acabando con la vida de todas las personas que participaron en la investigación y, de ser así, el nombre de Paula está en la lista, al igual que el suyo. Viaja a Madrid dispuesto a protegerla, aunque ella insista en que no necesita protección de nadie y menos de él.
Dos ciudades, un año de por medio, y un asesino pisándoles los talones, ¿podrá vencer el amor los miedos de Paula? Y, lo que es más importante, ¿sobrevivirán ellos?
CON PRÓLOGO DE LIGHLING TUCKER-TANIA CASTAÑO

Personajes:

Paula: es una mujer fuerte, de profesión criminología y con las ideas muy claras respecto a los hombres. Es más tiene unas reglas que nunca, nunca se las saltó al menos hasta que parece un dios vikingo que le hace perder la cabeza.

Joona: un hombre guapo, sexy y con una sonrisa que haría al diablo pedir perdón… conoce a Paula y piensa que será otro rollo de fin de semana o al menos esa era la idea inicial.

Opinión personal:

Es una novela que desde la primera página me enganchó. Me han encantado la personalidad de los personajes, tiene humor tiene acción y sorpresas. Lo que más me ha gustado el manera de escribir la autora en general pero en particular las escenas de sexo. Hace que te metas de lleno pero sin llegar a ser sexo explicito ni pesado y se lo dije a ella.

Conclusión:

Si quieres leer una historia que te va a enganchar y lo tiene todo esta es tu novela. Es lo primero que leo de Kaera pero sin duda no será lo último. Felicidades preciosa

Reseña Hare5 Rachel RP

Buenos días,

Hoy traigo otra maravillosa novela de Rachel RP sin duda nunca he leído algo así. Si quieres saber más sigue leyendo.

Título: Hare5
Autor: Rachel RP Autor
Páginas: 301
Género: Romántica fantástica
Formato: E-book y papel
ISBIN/ASIN:B07NV28W19
Precio: Gratis en Kindle unlimited, E-book 2,99€
Dónde comprar: Amazon

Portada:

Sinopsis:
Lucy ha estado prometida al próximo líder del clan purista desde niña. Ella realmente lo ama, ha aprendido a hacerlo.
Ahora Ren Aizawa, el líder del clan rival le ha hecho una proposición: si quiere que la persona más importante de su vida se cure de la extraña enfermedad que ha contraído, ella tiene que abandonar a su prometido y mudarse a vivir con él.
¿Cuál es la decisión correcta? ¿Qué secreto esconde Lucy? ¿Es Ren el monstruo que siempre ha pensado Lucy que era?
Descúbrelo en Hare5: el Gen que nos separa y nos une.

Personajes:

Lucy: es una joven del clan purista resignada a casarse con su prometido por que es para lo que la han educado desde que nació. Pero algo cambiará su vida para siempre ¿Qué harías para salvar a alguien que quieres de la muerte? Pues para Lucy cualquiera se irá a vivir con el mayor enemigo de su prometido.

Ren: Es un hombre muy poderoso y atractivo del clan contrario a los puristas. Decidido a hacer cualquier cosa para hacer caer a su gran enemigo el prometido de Lucy y eso incluye coger a su bien más preciado para romperlo en mil pedazos o eso piensa él.

Opinión personal:

Es un libro distinto sobre una temática que nunca había leído. Tiene muchísimas sorpresas y según vas avanzando y piensas que algo es de una manera la autora te sorprende.

Su punto fuerte su protagonista como todas las de Rachel te enganchan y hace que las admires.

Conclusión: una historia que engancha, con acción, humor, pasión y muchísimas sorpresas no te pierdas esta historia.

Reseña Mi ex y otros zombies

Hoy os traigo la reseña de una novela muy divertida y que no te puedes perder. Si quieres saber más sigue leyendo.

Título: Mi ex y otros zombies
Autor: Kai Kalei, Helio Eika
Páginas:199
Género: comedia romántica, romántica contemporánea
Formato: E-book y papel
ISBIN/ASIN:B07KJV8RTW
Precio: Gratis en Kindle unlimited, E-book 1,99€ Papel 8,04€
Dónde comprar: Amazon

Portada:

Sinopsis:

La vida de Ana transcurre felizmente a pesar de la invasión zombi que ha sufrido el planeta, hasta que su jefa la echa del trabajo y unos zombis okupas la echan de su apartamento. Entonces se ve obligada a volver a casa de su madre en un pueblo remoto. Una vez allí, los acontecimientos se suceden sin descanso:
—Deberá acostumbrarse de nuevo a las excentricidades de su madre, una mujer dicharachera y optimista con una capacidad ilimitada para meterse en problemas.
—Se reencontrará con su exnovio que, aunque se ha convertido en zombi, sigue siendo tan pacífico como antes.
—Cuando huye de unos de los ligues que le ha endosado su madre, Ana conocerá a Álex, un atractivo miembro de la brigada antizombis, que se enamora de ella en cuanto la ve.
—Una vecina loca, un tendero cotilla, una misteriosa vidente, un maestro zombifulness, un cartero culturista… y muchos zombis que no son para nada lo que parecen.

Personajes:

Ana: nuestra protagonista. Una joven a la que le pasa de todo, le viene bien el refrán de si algo puede salir mal, saldrá mal. Pobrecita mía todo lo que tiene que pasar. Después de varios incidentes tendrá que volver al pueblo con su madre, que está como loca por qué se eche novio y la pone en situaciones donde Ana lo pasa fatal.

Alex: es agente de la Brigada anti zombies, un chico guapo y muy simpático que tendrá que echar mucho valor para superar varias situaciones con Ana.

En la novela hay muchos personajes muy divertidos e interesantes, pero dejo que los descubras leyendo la novela.

Opinión personal:

Tengo que admitir que sólo con leer la sinopsis dije lo voy a leer por qué seguro que me voy a reír y así fue. Una novela romántica pero sobre todo divertida. No puedes evitar reírte de la mala suerte que tiene Ana y las cosas disparatadas que le ocurren. Una novela que se lee rápido y te mantiene enganchada durante toda ella. No te defraudará adentrarte en la aventuras de Ana y los zombies.

Conclusión:

Os recomiendo que lo leáis si os gusta pasar un rato divertido con una novela. Para mí es muy importante el humor a la hora de leer una novela.

Alguna frase que me ha gustado:

—¡No puede ser! —exclamé estupefacta—. ¡Los zombis han ocupado mi piso!

Mi vecino recogió mi maleta de viaje del suelo y me la entregó.

—Toma, la vas a necesitar.

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