Dios nórdico Baldr

Bálder es el dios más hermoso de la mitología nórdica. Es hijo de Odín, la máxima autoridad del panteón escandinavo, y de Frig, diosa del amor y la fertilidad. Un día, Bálder soñó que iba a morir. Los dioses de la familia de los ases se inquietaron y el mismo Odín cabalgó hasta el Niflhel, en infierno más profundo del Helheim, los dominios de Hel, la reina de los muertos, en busca de algún signo premonitorio. Allí interrogó a una misteriosa bruja, pero solo consiguió saber que Bálder moriría a manos de su hermano Hod . Tras reunirse en consejo, los ases decidieron entonces pedir a todos los peligros que jurasen que jamás harían daño a Bálder. Tan solo quedó sin prestar el juramento el Muérdago, ya que Frig lo consideró inofensivo dada su juventud.

Los ases estaban tan contentos por haber salvado a Bálder que, reunidos en consejo (Thing), decidieron festejarlo a la vikinga, es decir, celebrando una fiesta colosal. Entre risas, los dioses empezaron a lanzar objetos contra Bálder para probar su invulnerabilidad. Uno tras otro, los objetos chocaban contra el cuerpo del dios sin hacerle mella alguna.

A Loki, dios del engaño y la traición, no le gustó nada que Bálder pudiera eludir su muerte y, disfrazado de mujer, consiguió que Frig le desvelase que el muérdago no había realizado el juramento. Cuando le tocó lanzar algo a Hod, el hermano ciego de Bálder, Loki cambió la flecha por una rama de muérdago y, sin que nadie lo advirtiese, guió el tiro mortal. Bálder cayó muerto al suelo ante la consternación e incredulidad de los dioses. En el sagrado lugar del consejo, nadie podía tomar venganza, pero poco después Odín y la giganta Rindr tuvieron un hijo, Vali, quien, después de llegar a la edad adulta en un solo día, dio muerte al pobre Hod quemándolo en una hoguera.

Todos los dioses acudieron entristecidos al funeral de Bálder. Entre otros, allí se encontraban Odín con Frig, acompañados de las valkirias, las doncellas guerreras que recogen a los muertos en batalla. Frey, señor de la vegetación, llegó en su carro tirado por el verraco Gullinbursti, que resplandece por la noche. Héimdal llegó a lomos de su caballo; y Freya, diosa del amor, conducida por sus gatos. Incluso, desde el lejano y helado Jötunheim acudieron muchos gigantes de la escarcha, los grandes enemigos de los ases.

Como era costumbre entre los vikingos, subieron el cadáver del dios a su barco, elHringhorni, el más grande jamás construido, para que lo condujera a los lúgubres dominios de Hel. Dejaron el cuerpo sobre una pira y luego embarcaron también su caballo y sus bienes más preciados. Además, Odín dejó un anillo de oro llamado Dráupnir que era mágico y cada nueve noches generaba otros 9 anillos.

Luego trataron de botar el barco al mar, pero no consiguieron moverlo. Fueron entonces al Jötunheim en busca de una bruja giganta llamada Hyrrokkin, la cual vino al funeral montada sobre un monstruoso lobo conducido con una víbora a modo de riendas. Cuando descabalgó fueron necesarios hasta cuatro bersekir, guerreros furiosos, para dominar a la bestial montura.

Sin esfuerzo alguno,Hyrrokkin echó el barco al mar y, de la fricción, los troncos que servían de rodillo se incendiaron. Por una razón extraña, aquello enfureció a Thor y casi mata a la bruja con su Mióllnir si todos los dioses no lo hubieran impedido. Aún furioso, Thor santificó la pira funeraria en la que reposaba Bálder y la dio fuego. La esposa de Bálder, Nanna, enloqueció entonces de dolor y se arrojó a la pira en llamas. En ese momento un enano llamado Lit se acercó a Thor y el dios lo arrojó también a las llamas de un puntapié.

Frigg prometió todo su amor y aprecio a quien fuera capaz de traer a Bálder de vuelta entre los vivos desde las mansiones de Hel. Hérmod, hermano de Bálder, no se lo pensó dos veces y a lomos de Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín, se lanzó en su busca.

Después de nueve noches de viaje y atravesar el río Giol, donde se encontró con la giganta Modgud, que custodia el acceso al Helheim, siguió rumbo hacia el norte y hacia abajo hasta que llegó al reino de Hel. De un salto, Sleipnir cruzó la verja que protegía el espantoso lugar. Hérmod descabalgó y se dirigió hacia una casa donde se encontró con su hermano y su esposa. Pasó la noche con ellos y a la mañana siguiente pidió a Hel que les dejara volver con los dioses. Hel accedió a cambio de una condición: si todas las cosas del mundo, vivas o muertas, lloraban su pérdida, permitiría que Bálder regresara entre los vivos. Bálder le devolvió a Hérmod el anillo Dráupnir para que se lo entregara a Odín como presente y Nanna un paño y otros regalos para Frig.

A su regreso, Hermod informó a los ases y fueron a recorrer el mundo para pedirle a todas las cosas que lloraran la muerte de Bálder. Ya casi lo habían conseguido, tan solo les faltaba convencer a una bruja llamada Tok, que vivía en una cueva. Sin embargo, Tok se negó a lamentarse por Bálder, pues en realidad era Loki disfrazado, y el hermoso dios tuvo que quedarse en el reino de los muertos.

En general, la muerte Balder resulta complicada de interpretar. Enrique Bernárdez piensa que la interpretación más plausible pasa por relacionarla con algún tipo de ritual de las sociedades guerreras germanas:

Esta interpretación ve en la muerte y resurrección de Baldr un falso sacrificio, el completo rito de iniciación de un joven guerrero. Sabemos que tales ritos existían, pues incluso Tácito lo menciona. Aquí podemos tener un ritual con las siguientes partes: el neófito es sometido a un ataque masivo de los guerreros adultos; muere figurada y ritualmente ; recibe un sepelio igualmente ritual, en el que se le entrega su primer brazalete de guerrero; nace a la nueva vida de guerrero adulto. Todo esto es plausible y habitual, a la vista de cómo son estos rituales en otras culturas y a partir de un breve comentario de Tácito, quien en el capítulo 24 de Germania nos cuenta cómo los jóvenes germanos se entretienen saltando y bailando entre lanzas y espadas para así probar su valor.

Sin embargo, aunque esta explicación es sugerente, como el propio Bernárdez señala:

Hay demasiadas cosas pendientes de explicación; el papel de Loki como instigador, por ejemplo, que introduce un cambio poco comprensible en sus maldades de trickster, siempre menos dramáticas y decisivas.

Además, esta hipótesis no cuadraría con la versión de la muerte de Bálder que aparece en la Gesta Danorum de Saxo Gramático, otra referencia importante para conocer la mitología escandinava. En ella se cuenta que los hermanos Hoterus y Balderus se enfrentaron porque Bálder quiere quedarse con la esposa de Hoterus, Nanna.

En cualquier caso, aún no vamos a aventurar más hipótesesis porque nos falta por recordar que Bálder al final sí que resucitará, pero será al final de los tiempos, cuando casi todos los dioses mueran durante el Ragnarok.

Baobhan sith, el hada vampira de la mitología escocesa

Hoy nos vamos q adentrar en la mitología Celta. No habia leido mucho sobre ella pero tiene cosas muy interesantes.

Baobhan sith conocidas también como las “Mujeres Blancas de las Tierras Altas de Escocia” eran hadas de radiante hermosura que se decía seducían a los viajeros y a los cazadores que transitaban en solitario por tierras escocesas, para aprovecharse de ellos.
Se decía que las Baobhan sith solían vestir tanto de blanco como de verde y utilizaban su belleza para atraer a los hombres jóvenes e incautos a rincones apartados del bosque. Antes de atacar los invitan a bailar y cuando estos se confiaban y estaban desprevenidos, les desgarraban el cuello con sus afiladas uñas y por los boquetes abiertos les chupaban la sangre. En algunos lugares lo que esta hada vampira extraía de sus víctimas no era la sangre, sino la energía vital o la potencia sexual. Se sentían atraídas especialmente por los cazadores, ya que sus ropas olían a la sangre de sus presas.

Las Baobhan sith, al igual que muchos otros vampiros en las leyendas de otras culturas, no podían tolerar la luz por lo que actuaban únicamente al caer la noche. Al amanecer volvían a sus tumbas esperando que reinase de nuevo la oscuridad. No tenían colmillos afilados y sorbían la sangre de las heridas que habían causado. Podían mutar en un animal y lo hacía preferentemente tomando la apariencia de un lobo. También hablaban cualquier idioma que el viajero o cazador hablase, ya que realmente se comunicaban telepáticamente con sus víctimas.

A lo único que temía esta hada vampira era a los caballos ya que estos llevan herraduras y la única manera de herirlas o matarlas es con un arma hecha con hierro. Una de las leyendas más populares explica el caso de 4 amigos que salieron a cazar, se desviaron del camino y se refugiaron en una casa abandonada en el bosque. Allí fueron seducidos por un grupo de Baobhan sith. Uno de ellos consiguió huir y se refugió entre los caballos mientras una de lashadas vampiro intentaba atacarlo. Al salir el sol la Baobhan sith huyó. El joven se acercó a la casa y encontró a sus compañeros muertos y exanguinados.

En algunas leyendas medievales se explica que mientras seducía a sus víctimas mantenía escondidas las manos bajo las mangas de su vestido. La razón es que en lugar de extremidades humanas, tenía pezuñas hendidas que ocultaba hasta que atacaba al viajero. Afortunadamente solo necesitabanalimentarse una vez al año.

Como muchas leyendas, la de las Baobhan sith tenía una finalidad. En este caso era conseguir que los jóvenes no hablaran con extraños, no se desviaran de su camino, permanecieran sobre sus caballos y regresaran a sus hogares permaneciendo fieles a sus esposas.

El guardián de piedra 1° Capítulo

Buenas tardes, hoy quiero compartir con vosotros el primer capítulo de mi novela romantica sobrenatural el guardián de piedra. Espero que lo disfrutéis.

Prólogo

La leyenda dice que todo comenzó hace mucho, mucho tiempo, casi en el comienzo de todo. Hades y Laya, aunque habían nacido como dioses, crecían como cualquiera de nuestros hijos, estudiaban, jugaban, hacían travesuras y se divertían mucho juntos. A Laya le gustaba imaginar que sus muñecas eran humanas y que ella era la diosa a la que veneraban, en cambio Hades como buen chico que era, le gustaba pensar que cuando creciera le sería otorgado el poder para ser el dios de la guerra.
—¡Cuando sea el dios de la guerra dirigiré a todos tus humanos y tú serás mi reina! —decía él sacando su pequeño pecho para parecer mayor delante de su amiga.
—¡De eso nada! Los Humanos no lucharan cuando yo sea su diosa, y por supuesto que no me casaré contigo, no me pienso casar, ja, ja, ja.
Los años pasaron y llego el día en que les otorgarían sus poderes, pero al menos para uno de ellos los planes no saldrían como llevaba toda la vida planeando. A Laya le fue otorgado el título de diosa de los humanos, suyo sería el deber de protegerlos. Ella había sido preparada para ocupar ese puesto desde que tenía uso de razón.

Ahora era el turno de su amigo. Hades ansioso recibió la mala noticia de que sería el nuevo dios del inframundo, dedicado a guardar en el infierno las almas humanas más despiadadas y crueles que hayan existido.
—¡No! ¡Tiene que ser un error, yo no puedo ser exiliado en el purgatorio! —Su cabeza no paraba de girar, todo lo que llevaba planeando durante años, gobernar la humanidad, Laya estaría a su lado… él la amaba, en su edad adulta no se lo había dicho, pero ella seguro que lo sabía, ¿o no?
—¡Cómo osas desafiarme! —gritó Zeus y retumbo cada pilar del Olimpo.
Sabía que se tenía que calmar, si no refrenaba sus palabras el dios podría descargar sobre él toda su furia atronadora.
—No mi señor, disculpad. Haré como gustes. Si me disculpáis —Y con una reverencia abandono el salón de actos y dejo a los demás celebrando su dichoso día.
Laya en cuanto pudo se escapó y acudió a sus aposentos, sabía que su amigo necesitaba un hombro donde desahogarse.

Ambos sabían que ese día llegaría, siempre había sido una persona ávida de poder, pero en los últimos años había empeorado… se había vuelto más violento frente al resto de dioses, y puede ser que eso fuese lo que había hecho cambiar de opinión al rey de los dioses.
—¿Puedo pasar? —dijo tocando con los nudillos la puerta de cristal opaco.
—Siempre, ya lo sabes. —Estaba recogiendo sus cosas.
No levanto la vista para mirarla, lo que indicaba que la situación estaba peor de lo que pensaba.
—Lo siento Hades, sé lo importante que es esto era para ti. —Acarició su fuerte brazo. Daría cualquier cosa por poder absorber parte de ese dolor que sabía que sentía.
—No te preocupes, tú dirigirás a los vivos y yo a los muertos —Soltó una carcajada, no le gustaba que ella se preocupará. Ella siempre sería su talón de Aquiles—. Espero que te guste el calor, porque según tengo entendido allí es sofocante. ¿Cuánto tardaras en estar lista? —Pasó un minuto, otro y al no tener respuesta levantó la mirada hacia ella—. ¿Qué te ocurre?

—Yo, yo no voy a ir Hades, eres mi amigo y te quiero, pero no quiero pasar la eternidad entre las paredes del infierno. —Se echó a llorar porque sabía que le estaba partiendo el corazón.
—Pero y ¿qué pasa con lo de siempre juntos?, yo te amo Laya, ¿cómo puedes abandonarme? —La cogió fuertemente por ambos brazos y la zarandeo—. ¡Contesta!
—¡Porque yo no te amo! —mintió.
En ese momento Hades petrificado parecía tocado por el beso de Medusa, la miro con odio y segundos después desapareció del Olimpo.
Un Hades despechado por el deshonor recibido por parte del rey de los dioses, y menospreciado por la mujer amada, ideo un plan de venganza. «¿Y de qué manera se puede hacer más daño a un dios?» pensó. «Con sus queridos humanos, sin duda».
Fue seleccionando a los más crueles asesinos entre los humanos, y pacto con ellos, «en el momento de tu muerte si te consagras a mí, te devolveré a la vida, es más, serás inmortal, a cambio tendrás que estar a mis órdenes y matar sin misericordia para llenar el infierno con sus almas» fue el pacto que les ofreció.

Todos los asesinos estaban satisfechos de morir, ninguno quería esperar a que la muerte llegara buscarlos. Ellos mismos se despojaban de su vida mortal, de esa manera estaban a su servicio y podían dar rienda suelta a sus atroces mentes. Les había bendecido con varios dones, serían fuertes y no morirían siempre que se alimentaran de las emociones humanas. Serían rápidos, fuerza sobre humana, y hermosura para engatusar a sus víctimas.
Cuando Laya se enteró de lo que estaba ocurriendo, desesperada por no saber qué hacer, le pidió consejo al rey de los dioses, Zeus. Necesitaba ayuda, no sabía cómo detener algo así, le superaba. «Hija yo no puedo intervenir ahora los dos sois dioses, pero deberías defender a tus hijos los humanos, ellos te rezan cada noche y piden tu protección, no les dejes desamparados». Y así hizo ella. Pensó en varias opciones hasta que eligió una con la que realmente poder hacer frente a los seres que Hades había creado. Creo un ejército de Gárgolas, esos maravillosos y fuertes seres mitológicos, para poder combatir a los raptores, los asesinos de Hades.

Zeus viendo lo que esos dos dioses habían provocado los convocó en el Olimpo. Sin hacer esperar al dios aparecieron delante de él en el salón del trono, en el Olimpo. Se miraron el uno al otro con desprecio en la mirada.
—Ahora mismo me da igual vuestra rivalidad. Estáis aquí porque los dos sois dioses y habéis decidido crear una guerra en la tierra, donde viven mis amados humanos. Y aunque soy el rey de todos vosotros, hay cosas en las que no puedo intervenir. Los dos sois conocedores de ello, de no ser así, hoy no estaríamos aquí. Pero lo que sí puedo y voy a hacer es poner una serie de reglas, que más os vale cumplir, porque no tengo tiempo, ni paciencia para más tonterías. ¿He sido suficientemente claro? —Asintieron—. Primera regla y la más importante, los humanos a parte de los que Hades convierta o si alguno lo descubre por accidente… no sabrán de la existencia de ambos ejércitos, no tienen la culpa de tener a dos dioses caprichosos jugando con ellos. Segunda, cada uno de vuestros ejércitos tendrá una debilidad, para hacer el asunto más justo.
—Padre…

—No me interrumpas —Sonó un trueno fuera y Laya cerró la boca al instante— Tú Hades que tanto buscaste dañarme a través de los humanos y que tanto te gusta la guerra, limitaré tu radio de acción al manto nocturno. Si tus raptores ven la luz del sol morirán y su alma negra no podrá volver a ser resucitada. —Hades hizo ademán de pronunciar palabra, pero el dios levantó una ceja, y automáticamente se le quitaron las ganas— Laya, puesto que mentiste a Hades sobre lo de que no le amabas, dañándole sobremanera… y creo que eso ha motivado todo esto. Te impongo la siguiente debilidad para los tuyos, y por consiguiente para ti.
Si una gárgola no encuentra el amor verdadero cuando cumpla los trescientos años, y este es correspondido mediante el ritual de la diosa Afrodita, se convertirán en piedra, pero no morirán, vivirán y sufrirán por toda la eternidad.
Hades odiaba más que nunca a Laya por lo que había descubierto ese día y ella sufría por ello. Pero la guerra había comenzado y como dice el refrán «En el amor y en la guerra todo vale».

CAPÍTULO I

—¡Qué calor, es realmente asfixiante! —Se quejó Amanda sentada a su lado.
—No se pueden fiar del tiempo, aquí en Grecia cambia como el humor de los dioses—dijo el taxista tomando el pelo a mi hermana.
Y se enfrascaron en una conversación que a mí poco me importaba en ese momento. Después de tres horas y media de viaje surcando los cielos por fin me encontraba en la fascinante Grecia, para ser más precisos en Atenas.
Era el primer viaje que realizaba en su vida adulta y quien mejor para compartir algo así que con su mejor amiga, su hermana. La miro, la quería con toda su alma, aunque no fueran hermanas reales para ella eran más que eso. Ella fue entregada en un orfanato siendo un bebé, pero los padres de Amanda la adoptaron con ya diez años cumplidos, cosa extraña ya que las personas nunca quieren niños con edad tan avanzada. La criaron y amaron como si fuese hija suya.

Cuando eran niñas, Amanda y ella discutían mucho, cosas de hermanas, pero ya en la adolescencia se convirtieron en las mejores amigas y confidentes. Ahora que faltaban sus amados padres estaban aún más unidas, si eso era posible. Era un viaje que seguramente a la vuelta le trajera más de un dolor de cabeza, ya que había usado los pocos ahorros que tenía para hacerlo, y su sueldo como administrativa no daba para mucho, pero lo merecía, las dos lo merecían.
El taxi se paró frente de su hotel y entonces comprendió que cada euro invertido y más, había valido la pena. El hotel estaba situado en Kolonaki, la zona más exclusiva de Atenas, pero realmente eso no era lo que le importaba, lo que la tenía totalmente hipnotizada eran las vistas a la Acrópolis. Que por su puesto sería su primera visita al día siguiente.
Amanda pagó al taxista, que se despidió diciendo algo así como cuidado con que no os robe un dios griego… Su hermana siempre tenía ese efecto en los hombres, intentaban ligar con ella con las frases más inverosímiles. Se miraron, y se rieron.
—¿Preparada para el viaje de nuestra vida hermanita? —preguntó Amanda ofreciendo su mano.

—¡Contigo al fin del mundo! —Cogió su mano y entraron al hotel.


Esa noche era realmente asfixiante, una de esas en las que te apetecería quedarte bajo un chorro de agua helada durante horas. Pero eso era para los mortales… él y sus compañeros tenían una misión cada noche, que era exterminar a los asesinos que robaban almas humanas para enviarlas directamente al inframundo. Sí, tenía que admitirlo, realmente le gustaba su trabajo y anhelaba que llegara cada noche para llevarlo a cabo.
Repasó que llevará todo lo que necesitaría está noche; dagas afiladas ceñidas a ambos muslos por fundas de cuero, y por su puesto su mejor aliado en la lucha, su preciado Chakram un arma circular y muy afilada, diseñada para ser lanzada como un búmeran y degollar a varios asesinos a la vez. Pero lo que realmente le satisfacía si no había humanos alrededor que le pudieran descubrir, era completar su trasformación y destruirlos con sus propias garras.
—Bueno, presumido, nos gustaría salir está noche antes de que los raptores devoren todo Atenas —dijo Marius entrando en la habitación con esa media sonrisa que le caracterizaba.

Marius era el más joven de todos sus compañeros y uno de los que más éxito tenía entre las mujeres; con su pelo rojo sangre que le caía liso hasta la mitad de la espalda, y lo tenía realmente muy bien cuidado, su mirada era penetrante, de un verde esmeralda, y su perturbadora sonrisa, hacía que se giraran todas las féminas sin importar su edad, cuando se cruzaba en su camino.
—Claro, feo. ¿No preferirías quedarte en casa para que no aparten la mirada cuando te vean? —Le contestó con una carcajada. Le encantaba meterse con él.
—No seas envidioso hermanito, o no te dejaré salir a jugar —Levanto su ceja pelirroja.
Se llevaban muy bien, tanto que parecía que fueran hermanos de sangre y no solo de causa. Marius le había ayudado mucho en el pasado, cuando atravesó los momentos más duros de su vida, aun cuando resulte difícil creer que una persona que ha tenido una vida de caprichos y facilidades, sea capaz de consolar a alguien de esa manera.
Por fin salieron y se reunieron en la entrada con el resto del ejército, impacientes ya por la espera, y los cinco se pusieron en marcha. Sería una noche muy, muy larga… como todas.

Después de algunas horas deambulando por la ciudad, encontraron a unos turistas que estaban siendo sitiados por unos raptores en un oscuro callejón. Eran sus favoritos; los elegían porque nadie los echaba en falta hasta pasados varios días, se deshacían de los cuerpos y simplemente serían unos desaparecidos más en los informes policiales. Habían aniquilado a esos malditos, y sin hacerse ni un rasguño. Eso era lo que él llamaba una noche de ensueño.
Cuando terminaron con el trabajo, sus hermanos se cambiaron de ropa, porque después de la trasformación poca era la que se podía reutilizar. Por suerte, no tenían problemas económicos y podían reponerla más rápido de lo que la perdían. Terminaron en el «garito» de siempre, tomando unos tragos e intentando conseguir una hembra; toda una rutina.
Axel no había ido con ellos. Ni falta que le hacía, pues conocía demasiado bien las costumbres de sus compañeros. Volvió a casa, se dio una buena ducha y se fue a descansar. Quería levantarse pronto al día siguiente; tenía que reponer el fondo de armario y quería disfrutar un poco de la luz del sol. Existir únicamente de noche no se le podía llamar vida…

Además, era cuando más tranquilo iba, ya que sus grandes enemigos no podrían salir hasta que se ocultara el sol, ya que era parte de su maldición.
Esa también se había convertido en su rutina. Ya no le apetecía tomar copas, y menos buscar una compañera. Si fuese una humana, ¿cómo la podría enamorar en tan poco tiempo? Es más, ¿cómo podría ella enamorarse de una… bestia? Y con las hembras de su especie era peor aún; no solo porque prácticamente se habían extinguido, sino también porque las pocas que quedaban ya estaban emparejadas. Los raptores se dedicaban a matarlas, en primer lugar, para que no perpetuaran la especie y, en segundo lugar, por sus sentimientos antes de morir. Cuando una hembra de gárgola está a punto de morir, todos los machos sentían su dolor y los raptores, al alimentarse de dichas emociones, se hacían más fuertes. Por eso ya había perdido toda esperanza, lo tenía asumido. Le quedaba muy poco tiempo para descansar eternamente.
Con este último pensamiento, se quedó dormido.

RAZAS DE DIOSES NÓRDICOS

Hoy os traigo una entrada sobre las razas de dioses que existen dentro de la mitología nórdica. Espero que os guste, yo lo he disfrutado mucho.

 

Razas de dioses

Aesir

Aesir (Asir, Aesir, Æsir, Asas). El singular Aesir es Ass (As) y deriva de una palabra germánica común que significa dios. El femenino para Ass es Asynja.

Era el principal grupo de dioses dentro de la mitología nórdica. Los Aesir estaban compuestos por treinta y dos divinidades. Su jefe era Odín, y otros dioses principales eran ThorFreyrTyrHeimdallVidar y Hodur.

Todos estos dioses descendían de Odín o de sus hijos. Se Trataba de una casta de dioses superiores, habitantes de la sagrada ciudad de Asgard. Eran los dioses de un pueblo ario invasor, guerrero y patriarcal que se superpuso a una población prearia que adoraba a los Vanir. A los Aesir se les encomienda las tareas más nobles como son la guerra, el gobierno, el sacerdocio y la fecundidad. Los Aesir lucharon contra los gigantes. Esta lucha provocó el “ocaso” de los dioses y el fin del mundo conocido hasta entonces. Los dioses pertenecían a una raza finita.

Los Aesir habían tenido un comienzo y, por tanto, debían tener un fin. Habían nacido de una mezcla de elementos divino y mortales y su naturaleza era imperfecta y estaban destinados a morir para obtener la inmortalidad espiritual. Entre los Aesir hay dos Vanir poderosos, como son Njörd y su hijo Frey, otorgadores de riqueza, protectores de la navegación y garantes de los juramentos. Aunque no son Aesir se les puede considerar como tal.

Vanir

Vanir o Vanir. Raza de dioses distinta de los asas, que moraban en Vanaheim. Su fortaleza fue destruida. Combatieron con los asas por el dominio del mundo al principio del tiempo. Los Vanir fueron un pueblo guerrero, pero tras ser sometidos por los Aesir, se dedican a ser dioses pacíficos y promotores de la fertilidad, dispensadores de bienes, de placeres que se relacionan con la tierra, con el agua, con la magia chamánica sejdr, con la paz, con el amor y la riqueza, el comercio, etc.

Los Vanir están más enfocados a las necesidades de los mortales, a los que proporcionan todas estas virtudes. Entre los Vanir destacan Njörd y sus hijos Freyr y Freya. También eran divinidades de los campos y de los prados; de los bosques, de la luz y de la fecundidad de la tierra.

En la familia de los Vanir tenían a una bruja horrible, llamada Gullveig. Esta bruja solía visitar el Asgard y allí comentaba con Odín su irrefrenable ansia de poseer oro y la terrible avaricia que la corroía. Llegó a un extremo que los Aesir la odiaron y desearon su muerte, tanto les repugnaba el deseo de Gullveig de poseer riquezas. Todos los dioses se unieron contra ella y la mataron, incinerando su cuerpo en una pira levantada en Gladsheim. Pero esta poderosa bruja resucitó y cada vez que volvía a levantarse, los dioses volvían a Aesir inarla hasta que, cansados ya y viendo que su destrución era imposible, le cambiaron el nombre por Heith (brillante) cuando renació por tercera vez y la dejaron vivir, convertida en diosa de las brujas.

Cuando esta noticia llego a Vanaheim, todos los Vanir se mostraron furiosos por la poca consideración que se tuvo con su pariente Gullveig y su transformación en diosa de las brujas tras su martirio. De modo que declararon la guerra a los Aesir.

Esta guerra se extendió por un largo periodo de tiempo, nunca un bando estaba más adelantado que otro y parecía que no iba a tener fin, pues los Aesir eran diestros en el manejo de las armas y la lucha, pero los Vanir conocían la magia. Finalmente las familias de dioses decidieron una tregua que pusiera paz entre ambos. Para asegurar el cumplimiento de este tratado se intercambiaron rehenes entre ellos. Los Aesir ofrecieron al hermano de Odín, Vili y al sabio dios Mimir.

Los Vanir a cambio debían dejar a cargo de los Aesir al dios Njörd y sus mellizos Freyr y Freya.

Por último sellaron estas decisiones escupiendo todos en un cubo como signo de amistad; esta saliva se mezcló con hidromiel y de ella surgio Kvasir, el dios de la sabiduría y los consejos, mitad Aesir y mitad Vanir, que conocía la respuesta a todo.

Existen multitud de otros dioses y diosas de menor aparición en las Eddas, o de menor importancia, como pueden ser Eisa y Einmyria, diosas de las brasas y de las cenizas, son las hijas de Loki y Glut.

Aegir

Era el dios de los océanos y de los vientos.

No era ni de la raza de los Aesir ni de la de los Vanir, por eso hay algunos que lo encuadran en la de los gigantes.

Junto a su esposa Ran la sustraedora, se dedicaba a hundir las embarcaciones. Ran tenía una gran red en la que atrapaba a los hombres que caían al mar y los conducía a su palacio en el fondo de las aguas, donde los acogía con magnificencia y les obsequiaba con los mejores manjares.

Al no ser de ninguna de las dos razas divinas, se piensa que existió antes de su aparición, y perdurará al ocaso de éstas. Ran y Aegir tuvieron nueve hijas: las diosas que personificaban a las olas del mar.

Balder

Balder era el dios de la luz y de la verdad. El más sabio de los Aesir.

Su melena rubia simbolizaba los rayos del sol, que daban el espíritu bondadoso del verano a los hombres. Era un dios muy querido, y por ello se pensaba que después del Ragnarök sustituiría a Odín en el trono de los Aesir.

Figura de característica bondad, gentileza, inteligencia e inocencia, Era hijo de Odín y Frigg y esposo de Nanna. Era muy bondadoso, gentil e inteligente. Vivía en Breidablik, un palacio con el techo de oro y las columnas de plata

Balder sufría pesadillas y tenía miedo de morir, pero su madre hizo jurar a todos y a todo que nadie jamás le haría daño, y así Balder se hizo invulnerable, ya no se le podía matar o herir. Para demostrárselo, los dioses estando en una fiesta, comenzaron a lanzarle todos los objetos que encontraban, incluso sus propias armas, sin que nada le hiciese daño. Esto se convirtió en un juego para los dioses.

Un día Balder tuvo un sueño que lo dejó muy preocupado y triste. Se narra así:

Todos los Ases vinieron rápidamente al consejo, También las Asinas (Diosas), todos en cónclave, todas las potencias meditaron porque Balder estaba angustiado con sueños de mal agüero

Loki entonces le preguntó a su madre Frigg, que si de verdad había convencido a todos los seres de la tierra. Frigg le dijo que a todos menos al muérdago.

Frigg olvidó o no quiso preguntar al muérdago porque, siendo demasiado joven, pequeño e insignificante, no lo consideró peligroso para Balder.

Loki le instigó al dios ciego Hodur, el hermano gemelo de Balder para que lo matase. El único dios de Asgard que nunca había jugado al juego de agredir a Balder era Hodur, porque era ciego. Loki le dio una flecha hecha de muérdago, y le dijo a Hodur que jugase al juego. Hodur, como no veía lo que hacía, le tiro la flecha a su hermano, hiriéndole de muerte.

https://mitologias.readthedocs.io/en/latest/modules/mitologia/dioses.html

ODÍN DIOS DE DIOSES

Hoy os traigo una entrada sobre Odĺn rey de dioses de la mitología nórdica. Es muy interesante lo que se cuenta sobre él. Espero que os guste.

Odín («furor «) está considerado como el rey de los Dioses según la mitología nórdica. Es el dios de la guerra, de la muerte, de la sabiduría, de la poesía y de la magia. Es hijo del dios Bor y de la gigante Bestla y tiene 2 hermanos: Vili y Vé.

Odín está casado con 3 mujeres, cada una simbolizando una parte de la tierra:
• Frigg. Simbolizaba la tierra cultivada. Con ella tuvo a Balder, Hoder y Hermod.
• Jörd. Simbolizaba la tierra deshabitada. Con ella tuvo a Thor y a Meili.
• Ring. Simbolizaba a la tierra invernal y helada. Con ella tuvo a Vali.
Pero no podemos olvidar que, según la mitología escandinava, Odín es también el padre de los primeros humanos Ask y Embla.

La morada de Odín en Asgard, es Valaskjalf, donde reina sobre su trono desde el que puede observar los 9 mundos. Cuando Odín no está allí, son Vili o bien Vé, sus hermanos, los que gobiernan en su lugar. La morada de Odín también la podemos encontrar en el Walhalla, que es también la residencia de los guerreros valientes muertos en combate.

Y es que Odín recompensa siempre a los guerreros intrépidos. Por ello se dice que Odín encarna el espíritu de superación personal.

Odín estaba considerado como el dios más sabio de todos, pero aún así tuvo que pasar y superar unos ritos iniciáticos muy agotadores. Por ejemplo, tuvo que sacrificar su ojo derecho para beber del pozo de Mimir y poder acceder así a la sabiduría universal.

Por tanto Odín es el dios del conocimiento pasado (gracias al agua que bebió del pozo de Mimir), presente (gracias a sus 2 cuervos y su trono) y futura (gracias al don de ver el destino de los hombres, que le enseñó la diosa Freyia). Además, bebió hidromiel de la poesía, convirtiéndose en inspirador de los poetas.

Odín decía: «El lobo gris amenaza la morada de los Dioses». El lobo gris es el lobo Fenrir que le matará en Ragnarök, devorándolo. Esta frase y el posterior desenlace, clarifican su inquietud y sus bruscos cambios de humor.

El árbol de los nueve mundos nórdicos

Hoy os traigo una entrada fascinante, os contare como en la mitología nórdica pensaban que el mundo se dividía nueve.

Los nueve mundos habitaban en un árbol llamado Yggdrasil también conocido como la Gran ceniza, o Árbol del mundo.

es un fresno perenne de sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir.

A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard.

Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos, Dáinn, Dvalinn, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las nornas.

Reino de Asgard

Uno de los 9 Reinos. Es el hogar de los Asgardianos; en la mitología se los denominaba los Æsir, los dioses principales del panteón nórdico. Odín el dios de la sabiduría y la magia, es el rey de los dioses, entre los que están Frigga, esposa de Odín y diosa del cielo, el amor y el hogar; Thor, dios de la furia, el clima y las cosechas; Baldr, dios de la fuerza y el coraje; y Tyr, dios de la guerra.

Reino de Valhalla

Es un reino de trascendencia, de protección y cobijo para los que sufrieron una muerte honrosa tras un acto de valentía y sacrificio, o bien durante una batalla bajo la espada de un enemigo. En Valhalla los valientes vivirán para siempre, hasta el comienzo del Ragnarök, en donde formaran parte del ejercito de Odín para la batalla final entre los Æsir y los Jotun.

Lyngvi

Es una isla que pertenece a Asgard pero está casi en las fronteras del mundo, está rodeada por el lago Amsvartnir de aguas oscuras como la noche, es un terreno estéril y neblinoso donde no existe el sonido y donde está atrapado y encadenado el lobo gigante Fenrir hasta la llegada del Ragnarök. En el universo Marvel es llamada la Isla del Silencio.

Bifröst

Para explicar los arcoiris y las auroras boreales, se creía que eran avistamientos del puente de múltiples colores que utilizaban los Æsir para viajar de Asgard a Midgard (y de regreso), surca el cielo desde la tierra hasta Himinbjörg el castillo en el cielo, la residencia del dios guardián Heimdallr. La caída del puente durante el Ragnarök dejara desprotegida a Midgard.

Reino de Vanaheim

Uno de los 9 Reinos. Es el hogar de los Vanir la raza hermana de los Æsir pero de un rango menor; eran considerados los dioses menores, inventores, constructores y labriegos; en vez de guerreros como los Æsir. En el universo Marvel es una tribu hermana de los Asgardianos, siendo el guerrero Frey uno de los más conocidos. En el universo cinematográfico de Marvel se ideó que Hogun the Grim de los tres guerreros perteneciera a esta raza.

Reino de Alfheim

Otro de los 9 Reinos. Es el mundo de los Ljósálfar, o Elfos de la luz. Seres de gran belleza y conocimientos de magia y combate, pero esquivos y poco sociables. En el universo Marvel es un reino amistoso y bello, donde existe también una sub-raza de elfos de hielo que habitan en las zonas montañosas. Por decreto de Odín es gobernado y protegido por Frey el Vanir.

Nidavellir

Es el hogar de la raza de los Enanos, herreros y artesanos del metal que viven al servicio de los Æsir, su mundo forma parte de Asgard y está ubicado en la región de las montañas ardientes (los volcanes). En el universo Marvel, Nidavellir es considerado uno de los 9 reinos principales, incluso tiene su propio rey y leyes, pudiendo negarse a cooperar con los Asgardianos.

Reino de Midgard

Uno de los 9 Reinos. Es el reino de la raza humana. En el mito fue construido por Odín con el cadáver de Ymir el gigante primigenio, su carne se volvió tierra y su sangre los océanos, por lo que se volvió un reino bajo la protección de los Æsir. En el universo Marvel es un mundo primitivo en comparación con Asgard, donde Thor fue exiliado para aprender humildad.

Jörmundgander

Jörmundgander es el nombre de la serpiente gigantesca que vive en el río que rodea Midgard, por lo cual también es llamada la Serpiente de Midgard; el río (a veces llamado océano) forma parte del reino de los hombres. La serpiente se mueve y gira continuamente bajo el agua generando las mareas; cuando hay tormentas marinas significa que Thor está en una lucha con Jörmundgander.

Reino de Jotunheim

Uno de los 9 Reinos. Los Jotun son una raza de gigantes descendientes de Ymir el gigante primigenio, son seres enormes y bestiales que estuvieron en contacto con los Æsir y los Vanir, llegando a mezclarse y tener descendencia. En el universo Marvel se les atribuye el control sobre el hielo representando la naturaleza violenta y son el pueblo nativo de Loki el dios de la mentira.

Reino de Svartalfheim

Uno de los 9 Reinos. Es el mundo de los Svartálfar, o los Elfos de la oscuridad u oscuros. Habitan bajo las montañas, es un lugar con poca vegetación pero saturado de rocas y piedras con diferentes formaciones de montañas y cordilleras. En el universo Marvel es una raza prácticamente extinta gobernada por Malekith, quien busca destruir los nueve reinos.

Reino de Nifleheim

Uno de los 9 Reinos. Es un reino primigenio donde habita el frío elemental de la creación que simboliza a la muerte, el olvido y el paso del tiempo, no hay viento, ni habitante alguno en este reino a excepción del dragón Níðhöggr. En el universo Marvel es el hogar del gigante de hielo Ymir y la raza de gigantes primitivos, ancestros de los Jotun; y está conectado a Helheim considerándolo un solo reino.

Níðhöggr

También escrito Nidhogg (para simplificar) es el dragón gigante (a veces descripto como una serpiente) que vive bajo Niffleheim enredado entre las raíces del árbol Yggdrasil. Níðhöggr roe continuamente una de las raíces del árbol hasta la llegada del Ragnarök, el dragón será uno de los pocos sobrevivientes y devorara a los heridos de la batalla.

Ratatösk

Es una ardilla que habita en el Yggdrasil y representa la intriga; recorre todo su tronco de abajo hacia arriba y viceversa pasando por los diferentes mundos llevando noticias y mensajes entre el dragón Níðhöggr en las raíces hasta el águila gigante sin nombre que habita en la copa del árbol y representa la sabiduría. Ratatösk le anunciará a ambos seres la llegada del Ragnarök. No se menciona en el universo Marvel.

Reino de Helheim

También conocido simplemente como Hel, es el reino de los muertos que no pueden entrar a Valhalla, los niños, las mujeres, los enfermos, las víctimas. Es un mundo oscuro y frio donde hay constantemente una espesa niebla. A veces es considerado como un reino aparte y otras veces el mismo está ubicado en el Reino de Nifleheim. Es gobernado por Hela la diosa de la muerte, hija de Loki y cuyo rostro esta en parte putrefacto como un cadáver. En el universo Marvel Hel es el reino mas grande de todos.

Reino de Muspelheim

Uno de los 9 Reinos. Es un reino primigenio donde habita el fuego elemental que simboliza la destrucción, la violencia y la voracidad. Es el dominio de Surtur el gigante que se uniría a los Jotun en el Ragnarök para aplastar a los Æsir exterminar a los seres de Midgard y quemar al Bifrost y las raíces del Yggdrasil. En el universo Marvel, Surtur es un demonio, rey de su propia raza de demonios de fuego.

FREYA DIOSA DE LA BELLEZA, EL AMOR, EL SEXO Y LA MUERTE

Freyja (o Freya) es, en la mitología nórdica, la diosa de la fertilidad, el amor y el sexo. A diferencia de la mayor parte de las deidades de Asgard no pertenece al linaje de los Ases, sino al de los Vanes. Llegó desde el lejano Vanaheim junto a su padre Niord y su hermano Freyr, dentro de un intercambio que cerró la guerra entre las dos familias de dioses.
En las tierras de Asgard que corresponden a Freyja, Folkvang, se levanta su palacio Sessrúmnir, tan inexpugnable que sólo se puede entrar en él con permiso de la diosa, y al cual van a parar tras su muerte parte de los guerreros caídos en combate (la diosa tiene derecho a la mitad, según se explica en las Eddas) y las doncellas, probablemente las que se autoinmolaban (real o simbólicamente) tras la muerte de sus amados. En Sessrúmnir se reúnen los amantes separados por la muerte.
Cuando abandona su imponente palacio, Freyja lo hace a bordo de un carro tirado por gatos o montada sobre su jabalí dorado Hildisvín. Dispone también de un manto de plumas que al ponérselo la transforma en águila, permitiéndole desplazarse por el cielo con más rapidez que cualquier otro dios.
Freyja viaja a menudo. Ha estado en casi todos los países del mundo, buscando a su marido Od, quien desapareció durante un viaje para no regresar jamás, y al cual llora amargamente con lágrimas que antes de tocar el suelo se convierten en oro. Por ello, los poetas escaldos llaman al metal dorado “las lágrimas de Freyja”.
En cada lugar Freyja que visitó, sus habitantes le dieron un nombre nuevo, por lo cual puede ser nombrada de muchas formas distintas: es Hörn (Lino), Gefn (La Generosa), Sýr (La del Cerdo), Mardöl (Resplandeciente en el Mar), Thrungva (La de los Brotes) y también Vanadís (Señora de los Vanes). “Freyja” significa “señora”, y los nombres de sus hijas, Hnoss y Gersimi, “tesoro”.

Freyja posee un resplandeciente collar, el Brisingamén, que simboliza el ciclo de la vida, fabricado por cuatro enanos herreros: los Brisingos. La diosa los encontró cuando estaban forjando el collar, y le gustó tanto que les ofreció a cambio oro, plata y otros tesoros. Pero los enanos respondieron que no querían riquezas, sino a ella: le darían el Brisingamén si se acostaba una noche con cada uno de ellos, algo a lo que la diosa accedió.
Debido a su hermosura.

Freyja es deseada por enanos, gigantes, dioses y humanos, y dicen que ni siquiera el propio Odín está libre de su influjo. Aunque la Resplandeciente es generosa ofreciendo sus encantos, elige a sus amantes con total libertad, por lo que ningún dios puede obligarla a tomar como compañero a alguien que ella no quiere.
Además de ser la diosa del amor y la fertilidad, Freyja lo es también de la magia seid, aquella relacionada con el otro mundo, la que permite despertar a los muertos para obtener conocimiento oculto o averiguar el porvenir. En el arte de su práctica fue maestra de Odín.
Snorri Stúrluson dice que de todas las deidades de Asgard, Freyja es la más dispuesta a escuchar las oraciones de los humanos, explica que le agradan las canciones de amor y nos recomienda invocarla para cuestiones sentimentales. Al parecer, durante la época vikinga su culto se concentraba sobre todo en la región en torno al fiordo de Oslo y en el sur y el este de Suecia.

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