El guardián de piedra rebajado en el mes indie

Esta semana estoy en la semana indie te puede llevar mi primera novela rebajada!

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#MesIndie

Aún no conoces el nuevo fenómeno sobrenatural que esta llegando a todos los rincones del mundo?
No se trata de hombres lobos, ni de vampiros, ni si quiera ángeles o fantasmas…
Las gárgolas viven entre nosotros, pasando desapercibidas, con un único objetivo; Salvar a la raza humana de los demonios que Hades esta liberando del mismísimo infierno. Los raptores seres que se alimentan de las emociones humanas hasta que nos dejan secos literalmente.
No trates de saber más, sé que la curiosidad te mata, pero si ellos te capturan y no tienen una gárgola cerca te mataran literalmente, así que ¡Corre! mientras tengas tiempo. Yo ya me encuentro inmersa en esta guerra entre inmortales de la que no puedo, ni quiero salir…

Gratis 21 y 22 de Agosto

Los días 21 y 22 de agosto estará gratuito el primer libro de la saga Los guardianes de piedra. Sí aún no te has enganchado a mis gárgolas está es una oportunidad perfecta.

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El guardián de piedra

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Dos Dos dioses enfrentados, provocaran una guerra en la tierra. Hades ha creado un ejército de Raptores. Ha resucitado a los más crueles asesinos para arrebatar las almas humanas. Llamados raptores por alimentarse de las emociones humanas, hasta dejarlos sin un ápice de vida. Laya diosa protectora de los humanos, creara a las gárgolas seres mitad hombres, mitad bestia con poderes sobrenaturales, que lucharan contra los raptores por que los mortales sobrevivan. ¿Quién ganara esta guerra entre inmortales?
Sárilan y Amanda dos hermanas madrileñas deciden pasar sus vacaciones conociendo la hermosa Atenas. Lo que nunca imaginaron es que se encontrarían en medio de una lucha épica donde tendrán que sobrevivir y combatir por no perder su corazón.

Axel, guerrero de la hermandad de las gárgolas. Cuando cree que su corazón se ha convertido en piedra por toda la eternidad, conocerá a una pequeña humana que pondrá su mundo del revés. Tendrá que luchar contra sus sentimientos encontrados y peor aún, tiene que mantenerla con vida frente a los raptores que se han empeñado en acabar con ella.

Historia donde encontrarás acción, humor, pasión, y sobre todo mucho amor.
¿Te atreves a conocer a mis inmortales?
dioses enfrentados, provocaran una guerra en la tierra. Hades ha creado un ejército de Raptores. Ha resucitado a los más crueles asesinos para arrebatar las almas humanas. Llamados raptores por alimentarse de las emociones humanas, hasta dejarlos sin un ápice de vida. Laya diosa protectora de los humanos, creara a las gárgolas seres mitad hombres, mitad bestia con poderes sobrenaturales, que lucharan contra los raptores por que los mortales sobrevivan. ¿Quién ganara esta guerra entre inmortales?

Sárilan y Amanda dos hermanas madrileñas deciden pasar sus vacaciones conociendo la hermosa Atenas. Lo que nunca imaginaron es que se encontrarían en medio de una lucha épica donde tendrán que sobrevivir y combatir por no perder su corazón.
Axel, guerrero de la hermandad de las gárgolas. Cuando cree que su corazón se ha convertido en piedra por toda la eternidad, conocerá a una pequeña humana que pondrá su mundo del revés. Tendrá que luchar contra sus sentimientos encontrados y peor aún, tiene que mantenerla con vida frente a los raptores que se han empeñado en acabar con ella.
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¿Te atreves a conocer a mis inmortales?

El guardián de piedra 1° Capítulo

Buenas tardes, hoy quiero compartir con vosotros el primer capítulo de mi novela romantica sobrenatural el guardián de piedra. Espero que lo disfrutéis.

Prólogo

La leyenda dice que todo comenzó hace mucho, mucho tiempo, casi en el comienzo de todo. Hades y Laya, aunque habían nacido como dioses, crecían como cualquiera de nuestros hijos, estudiaban, jugaban, hacían travesuras y se divertían mucho juntos. A Laya le gustaba imaginar que sus muñecas eran humanas y que ella era la diosa a la que veneraban, en cambio Hades como buen chico que era, le gustaba pensar que cuando creciera le sería otorgado el poder para ser el dios de la guerra.
—¡Cuando sea el dios de la guerra dirigiré a todos tus humanos y tú serás mi reina! —decía él sacando su pequeño pecho para parecer mayor delante de su amiga.
—¡De eso nada! Los Humanos no lucharan cuando yo sea su diosa, y por supuesto que no me casaré contigo, no me pienso casar, ja, ja, ja.
Los años pasaron y llego el día en que les otorgarían sus poderes, pero al menos para uno de ellos los planes no saldrían como llevaba toda la vida planeando. A Laya le fue otorgado el título de diosa de los humanos, suyo sería el deber de protegerlos. Ella había sido preparada para ocupar ese puesto desde que tenía uso de razón.

Ahora era el turno de su amigo. Hades ansioso recibió la mala noticia de que sería el nuevo dios del inframundo, dedicado a guardar en el infierno las almas humanas más despiadadas y crueles que hayan existido.
—¡No! ¡Tiene que ser un error, yo no puedo ser exiliado en el purgatorio! —Su cabeza no paraba de girar, todo lo que llevaba planeando durante años, gobernar la humanidad, Laya estaría a su lado… él la amaba, en su edad adulta no se lo había dicho, pero ella seguro que lo sabía, ¿o no?
—¡Cómo osas desafiarme! —gritó Zeus y retumbo cada pilar del Olimpo.
Sabía que se tenía que calmar, si no refrenaba sus palabras el dios podría descargar sobre él toda su furia atronadora.
—No mi señor, disculpad. Haré como gustes. Si me disculpáis —Y con una reverencia abandono el salón de actos y dejo a los demás celebrando su dichoso día.
Laya en cuanto pudo se escapó y acudió a sus aposentos, sabía que su amigo necesitaba un hombro donde desahogarse.

Ambos sabían que ese día llegaría, siempre había sido una persona ávida de poder, pero en los últimos años había empeorado… se había vuelto más violento frente al resto de dioses, y puede ser que eso fuese lo que había hecho cambiar de opinión al rey de los dioses.
—¿Puedo pasar? —dijo tocando con los nudillos la puerta de cristal opaco.
—Siempre, ya lo sabes. —Estaba recogiendo sus cosas.
No levanto la vista para mirarla, lo que indicaba que la situación estaba peor de lo que pensaba.
—Lo siento Hades, sé lo importante que es esto era para ti. —Acarició su fuerte brazo. Daría cualquier cosa por poder absorber parte de ese dolor que sabía que sentía.
—No te preocupes, tú dirigirás a los vivos y yo a los muertos —Soltó una carcajada, no le gustaba que ella se preocupará. Ella siempre sería su talón de Aquiles—. Espero que te guste el calor, porque según tengo entendido allí es sofocante. ¿Cuánto tardaras en estar lista? —Pasó un minuto, otro y al no tener respuesta levantó la mirada hacia ella—. ¿Qué te ocurre?

—Yo, yo no voy a ir Hades, eres mi amigo y te quiero, pero no quiero pasar la eternidad entre las paredes del infierno. —Se echó a llorar porque sabía que le estaba partiendo el corazón.
—Pero y ¿qué pasa con lo de siempre juntos?, yo te amo Laya, ¿cómo puedes abandonarme? —La cogió fuertemente por ambos brazos y la zarandeo—. ¡Contesta!
—¡Porque yo no te amo! —mintió.
En ese momento Hades petrificado parecía tocado por el beso de Medusa, la miro con odio y segundos después desapareció del Olimpo.
Un Hades despechado por el deshonor recibido por parte del rey de los dioses, y menospreciado por la mujer amada, ideo un plan de venganza. «¿Y de qué manera se puede hacer más daño a un dios?» pensó. «Con sus queridos humanos, sin duda».
Fue seleccionando a los más crueles asesinos entre los humanos, y pacto con ellos, «en el momento de tu muerte si te consagras a mí, te devolveré a la vida, es más, serás inmortal, a cambio tendrás que estar a mis órdenes y matar sin misericordia para llenar el infierno con sus almas» fue el pacto que les ofreció.

Todos los asesinos estaban satisfechos de morir, ninguno quería esperar a que la muerte llegara buscarlos. Ellos mismos se despojaban de su vida mortal, de esa manera estaban a su servicio y podían dar rienda suelta a sus atroces mentes. Les había bendecido con varios dones, serían fuertes y no morirían siempre que se alimentaran de las emociones humanas. Serían rápidos, fuerza sobre humana, y hermosura para engatusar a sus víctimas.
Cuando Laya se enteró de lo que estaba ocurriendo, desesperada por no saber qué hacer, le pidió consejo al rey de los dioses, Zeus. Necesitaba ayuda, no sabía cómo detener algo así, le superaba. «Hija yo no puedo intervenir ahora los dos sois dioses, pero deberías defender a tus hijos los humanos, ellos te rezan cada noche y piden tu protección, no les dejes desamparados». Y así hizo ella. Pensó en varias opciones hasta que eligió una con la que realmente poder hacer frente a los seres que Hades había creado. Creo un ejército de Gárgolas, esos maravillosos y fuertes seres mitológicos, para poder combatir a los raptores, los asesinos de Hades.

Zeus viendo lo que esos dos dioses habían provocado los convocó en el Olimpo. Sin hacer esperar al dios aparecieron delante de él en el salón del trono, en el Olimpo. Se miraron el uno al otro con desprecio en la mirada.
—Ahora mismo me da igual vuestra rivalidad. Estáis aquí porque los dos sois dioses y habéis decidido crear una guerra en la tierra, donde viven mis amados humanos. Y aunque soy el rey de todos vosotros, hay cosas en las que no puedo intervenir. Los dos sois conocedores de ello, de no ser así, hoy no estaríamos aquí. Pero lo que sí puedo y voy a hacer es poner una serie de reglas, que más os vale cumplir, porque no tengo tiempo, ni paciencia para más tonterías. ¿He sido suficientemente claro? —Asintieron—. Primera regla y la más importante, los humanos a parte de los que Hades convierta o si alguno lo descubre por accidente… no sabrán de la existencia de ambos ejércitos, no tienen la culpa de tener a dos dioses caprichosos jugando con ellos. Segunda, cada uno de vuestros ejércitos tendrá una debilidad, para hacer el asunto más justo.
—Padre…

—No me interrumpas —Sonó un trueno fuera y Laya cerró la boca al instante— Tú Hades que tanto buscaste dañarme a través de los humanos y que tanto te gusta la guerra, limitaré tu radio de acción al manto nocturno. Si tus raptores ven la luz del sol morirán y su alma negra no podrá volver a ser resucitada. —Hades hizo ademán de pronunciar palabra, pero el dios levantó una ceja, y automáticamente se le quitaron las ganas— Laya, puesto que mentiste a Hades sobre lo de que no le amabas, dañándole sobremanera… y creo que eso ha motivado todo esto. Te impongo la siguiente debilidad para los tuyos, y por consiguiente para ti.
Si una gárgola no encuentra el amor verdadero cuando cumpla los trescientos años, y este es correspondido mediante el ritual de la diosa Afrodita, se convertirán en piedra, pero no morirán, vivirán y sufrirán por toda la eternidad.
Hades odiaba más que nunca a Laya por lo que había descubierto ese día y ella sufría por ello. Pero la guerra había comenzado y como dice el refrán «En el amor y en la guerra todo vale».

CAPÍTULO I

—¡Qué calor, es realmente asfixiante! —Se quejó Amanda sentada a su lado.
—No se pueden fiar del tiempo, aquí en Grecia cambia como el humor de los dioses—dijo el taxista tomando el pelo a mi hermana.
Y se enfrascaron en una conversación que a mí poco me importaba en ese momento. Después de tres horas y media de viaje surcando los cielos por fin me encontraba en la fascinante Grecia, para ser más precisos en Atenas.
Era el primer viaje que realizaba en su vida adulta y quien mejor para compartir algo así que con su mejor amiga, su hermana. La miro, la quería con toda su alma, aunque no fueran hermanas reales para ella eran más que eso. Ella fue entregada en un orfanato siendo un bebé, pero los padres de Amanda la adoptaron con ya diez años cumplidos, cosa extraña ya que las personas nunca quieren niños con edad tan avanzada. La criaron y amaron como si fuese hija suya.

Cuando eran niñas, Amanda y ella discutían mucho, cosas de hermanas, pero ya en la adolescencia se convirtieron en las mejores amigas y confidentes. Ahora que faltaban sus amados padres estaban aún más unidas, si eso era posible. Era un viaje que seguramente a la vuelta le trajera más de un dolor de cabeza, ya que había usado los pocos ahorros que tenía para hacerlo, y su sueldo como administrativa no daba para mucho, pero lo merecía, las dos lo merecían.
El taxi se paró frente de su hotel y entonces comprendió que cada euro invertido y más, había valido la pena. El hotel estaba situado en Kolonaki, la zona más exclusiva de Atenas, pero realmente eso no era lo que le importaba, lo que la tenía totalmente hipnotizada eran las vistas a la Acrópolis. Que por su puesto sería su primera visita al día siguiente.
Amanda pagó al taxista, que se despidió diciendo algo así como cuidado con que no os robe un dios griego… Su hermana siempre tenía ese efecto en los hombres, intentaban ligar con ella con las frases más inverosímiles. Se miraron, y se rieron.
—¿Preparada para el viaje de nuestra vida hermanita? —preguntó Amanda ofreciendo su mano.

—¡Contigo al fin del mundo! —Cogió su mano y entraron al hotel.


Esa noche era realmente asfixiante, una de esas en las que te apetecería quedarte bajo un chorro de agua helada durante horas. Pero eso era para los mortales… él y sus compañeros tenían una misión cada noche, que era exterminar a los asesinos que robaban almas humanas para enviarlas directamente al inframundo. Sí, tenía que admitirlo, realmente le gustaba su trabajo y anhelaba que llegara cada noche para llevarlo a cabo.
Repasó que llevará todo lo que necesitaría está noche; dagas afiladas ceñidas a ambos muslos por fundas de cuero, y por su puesto su mejor aliado en la lucha, su preciado Chakram un arma circular y muy afilada, diseñada para ser lanzada como un búmeran y degollar a varios asesinos a la vez. Pero lo que realmente le satisfacía si no había humanos alrededor que le pudieran descubrir, era completar su trasformación y destruirlos con sus propias garras.
—Bueno, presumido, nos gustaría salir está noche antes de que los raptores devoren todo Atenas —dijo Marius entrando en la habitación con esa media sonrisa que le caracterizaba.

Marius era el más joven de todos sus compañeros y uno de los que más éxito tenía entre las mujeres; con su pelo rojo sangre que le caía liso hasta la mitad de la espalda, y lo tenía realmente muy bien cuidado, su mirada era penetrante, de un verde esmeralda, y su perturbadora sonrisa, hacía que se giraran todas las féminas sin importar su edad, cuando se cruzaba en su camino.
—Claro, feo. ¿No preferirías quedarte en casa para que no aparten la mirada cuando te vean? —Le contestó con una carcajada. Le encantaba meterse con él.
—No seas envidioso hermanito, o no te dejaré salir a jugar —Levanto su ceja pelirroja.
Se llevaban muy bien, tanto que parecía que fueran hermanos de sangre y no solo de causa. Marius le había ayudado mucho en el pasado, cuando atravesó los momentos más duros de su vida, aun cuando resulte difícil creer que una persona que ha tenido una vida de caprichos y facilidades, sea capaz de consolar a alguien de esa manera.
Por fin salieron y se reunieron en la entrada con el resto del ejército, impacientes ya por la espera, y los cinco se pusieron en marcha. Sería una noche muy, muy larga… como todas.

Después de algunas horas deambulando por la ciudad, encontraron a unos turistas que estaban siendo sitiados por unos raptores en un oscuro callejón. Eran sus favoritos; los elegían porque nadie los echaba en falta hasta pasados varios días, se deshacían de los cuerpos y simplemente serían unos desaparecidos más en los informes policiales. Habían aniquilado a esos malditos, y sin hacerse ni un rasguño. Eso era lo que él llamaba una noche de ensueño.
Cuando terminaron con el trabajo, sus hermanos se cambiaron de ropa, porque después de la trasformación poca era la que se podía reutilizar. Por suerte, no tenían problemas económicos y podían reponerla más rápido de lo que la perdían. Terminaron en el «garito» de siempre, tomando unos tragos e intentando conseguir una hembra; toda una rutina.
Axel no había ido con ellos. Ni falta que le hacía, pues conocía demasiado bien las costumbres de sus compañeros. Volvió a casa, se dio una buena ducha y se fue a descansar. Quería levantarse pronto al día siguiente; tenía que reponer el fondo de armario y quería disfrutar un poco de la luz del sol. Existir únicamente de noche no se le podía llamar vida…

Además, era cuando más tranquilo iba, ya que sus grandes enemigos no podrían salir hasta que se ocultara el sol, ya que era parte de su maldición.
Esa también se había convertido en su rutina. Ya no le apetecía tomar copas, y menos buscar una compañera. Si fuese una humana, ¿cómo la podría enamorar en tan poco tiempo? Es más, ¿cómo podría ella enamorarse de una… bestia? Y con las hembras de su especie era peor aún; no solo porque prácticamente se habían extinguido, sino también porque las pocas que quedaban ya estaban emparejadas. Los raptores se dedicaban a matarlas, en primer lugar, para que no perpetuaran la especie y, en segundo lugar, por sus sentimientos antes de morir. Cuando una hembra de gárgola está a punto de morir, todos los machos sentían su dolor y los raptores, al alimentarse de dichas emociones, se hacían más fuertes. Por eso ya había perdido toda esperanza, lo tenía asumido. Le quedaba muy poco tiempo para descansar eternamente.
Con este último pensamiento, se quedó dormido.

Mundo de Fantasia : Entrevista a Jess Dharma

Hoy os traigo la entrevista que me ha hecho Ester Maria Aina Garcia en su blog. ¡Qué ilusión! Espero que os guste y si es así que dejéis vuestros comentarios y sigáis el blog para enteraros de reseñas y entrevistas de otros compañeros. Gracias 😚😚😚

http://mundofantasiazgz.blogspot.com.es/2018/03/entrevista-jess-dharma.html?m=1

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