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Aún no conoces el nuevo fenómeno sobrenatural que esta llegando a todos los rincones del mundo?
No se trata de hombres lobos, ni de vampiros, ni si quiera ángeles o fantasmas…
Las gárgolas viven entre nosotros, pasando desapercibidas, con un único objetivo; Salvar a la raza humana de los demonios que Hades esta liberando del mismísimo infierno. Los raptores seres que se alimentan de las emociones humanas hasta que nos dejan secos literalmente.
No trates de saber más, sé que la curiosidad te mata, pero si ellos te capturan y no tienen una gárgola cerca te mataran literalmente, así que ¡Corre! mientras tengas tiempo. Yo ya me encuentro inmersa en esta guerra entre inmortales de la que no puedo, ni quiero salir…

Primer capítulo Naga la gárgola guardiana

Lo prometido es deuda así que hoy os traigo el primer capítulo de mi nueva novela. Espero que os guste.

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PRÓLOGO

Ella no había sido madre así que no sabía lo que eran los dolores de un parto, pero debería ser algo muy parecido a lo que sentía en ese momento, ya que la destrozaba desde dentro; notaba como roían sus entrañas. Su cabeza parecía que le iba a estallar, la golpeaba un continuo martilleo y la presión tras los ojos era insoportable. Tenía las fosas nasales y la boca totalmente secas, lo que provocaba que, cada vez que intentaba tomar una bocanada de aire le ardieran como si estuvieran en carne viva. Sus labios agrietados por la falta de humedad se resquebrajaban aún más con cada movimiento y no podía hacer nada para remediarlo, ni si quiera pensaba con claridad a causa del sufrimiento.
El cuello estaba tan tenso que parecía que con solo un suave golpecito se partiría en dos. Siempre acumulaba toda la tensión en esta zona, y en ese momento parecía tenerla multiplicada por mil. El pecho subía y bajaba con dificultad, el dolor la paralizaba, tenía miedo de respirar un poco más fuerte, más de lo debido y no poder soportarlo. El corazón latía a mil por hora dando la sensación de que saldría despedido en cualquier momento. Sus piernas y brazos se estaban literalmente rompiendo en mil pedazos, los huesos parecían de mantequilla, quebrándose un poco a cada segundo que pasaba y la piel se estiraba para poder acoger lo nuevo que se estaba formando dentro de ella.
Sentía mucho frío tumbada sobre ese suelo de mármol, pero a la vez estaba segura de que la fiebre corroía todo su cuerpo y una capa de sudor perlaba cada retal de su blanquecina piel. Estaba desorientada, ¿qué le pasaba?, ¿por qué a ella?, quería preguntarle a Sárilan, que le sujetaba la cabeza entre sus piernas intentando aliviar algo del dolor que sufría. Lo intentó, pero no podía articular palabra, la voz no le salía de la garganta. Tuvo miedo de hacerle daño a ella o a los bebés cuando su cuerpo empezó a convulsionar violentamente, pero solo consiguió implorarle con la mirada que se marchara, cuando el tormento que padecía se lo permitió.
¿Dónde estaba su hermano? Cómo le extrañaba en aquel momento. Él sabría qué hacer, siempre la ayudaba. Rezó para que llegara pronto y pusiera fin a todo este calvario, o de lo contrario que cayera inconsciente para dejar de sentir, pero ninguna de las dos llegó.
La locura se estaba instalando en ella, todo aquel sufrimiento que no la abandonaba le quitaba la poca cordura que le quedaba. No sabía si habían pasado horas o días, le daba igual, solo quería morir para que todo aquello llegara a su fin. Seguía sin poder moverse mientras su cuerpo seguía transformándose.
Cuando pareció que el dolor amainaba se quedó inconsciente y dio a Dios gracias porque no podía soportarlo más.

CAPÍTULO I

Después de todo el derramamiento de sangre de ese día, todos necesitaban unas merecidas vacaciones.

Marius volvía de la muerte, se había convertido en un muerto en vida durante todos los meses que había estado alejado de su familia. Se marchó de casa meses atrás destrozado, por el sentimiento de culpa tras haber perdido a la mujer que amaba. Ahora, que por fin la había recuperado, solo quería disfrutar de ella el mayor tiempo posible. Es algo de lo que nunca se cansaría, de amar a ese pequeño demonio. Tenía pensado no abandonar la habitación por lo menos en un mes.
Su hermano de armas, Axel, solo llevaba unas horas separado de su mujer y ya deseaba tenerla entre sus brazos y demostrarle cuánto la había echado de menos, a ella y a los mellizos. No veía el momento de que nacieran y que se durmieran mientras los acunaba. Ahora que Marius había vuelto, su familia por fin estaría al completo.
Cormand y Silas también se habían ganado un merecido descanso. Aunque eran los más despegados de todos ellos, no dudaban en entregar la vida por su familia, aunque esta no fuera de sangre.
Akiles, Rey de las gárgolas de Grecia, estaba ansioso de estrechar a su hermana pequeña entre sus brazos y ver que estaba bien. Cada vez que se encontraban tan cerca de la muerte y pensaba en poder perderla… se volvía loco. Desde que fallecieron sus padres, años atrás a manos de los raptores, no sabía qué haría si algo le sucediese. Por ese motivo era tan sobreprotector con ella, aunque sabía que la estaba privando de muchas cosas y que ella en ocasiones sufría… pero lo hacía por su bien, y cuando creciera, lo entendería. Era su única familia de sangre, y por ella sería capaz de bajar al mismísimo infierno para arrancarla de las garras de Hades, si con eso la pudiera recuperar.
El sol ya despuntaba cuando aparcaron el Knight XV blindado frente a la casa, un coche perfecto para una noche de guerra como la que habían vivido. Uno a uno fueron bajando del vehículo, y aunque eran tan distintos en ese momento, todos tenían algo en común, el cansancio que se marcaba en sus rostros.

Akiles fue el primero en cruzar el umbral con los ojos brillantes de emoción esperando encontrarse con su hermana y con Sárilan, que saldrían a recibirlos en cuanto oyeran el motor. Seguramente no habrían podido pegar ojo en toda la noche, esperando que su familia volviera ilesa a casa.
Le sorprendió que ninguna de las dos estuviera allí. La preocupación empezó a crecer en él. «No, no les podía haber pasado nada, seguramente se habían quedado dormidas de tanto esperar» pensó Akiles un poco alterado.
Intentó tranquilizarse en vano. Los nervios de los últimos días habían hecho mella en todos ellos. Caminó rápidamente hacia el salón, esperando encontrarlas en los sillones dormidas; el resto le seguía de cerca, también algo confusos y preocupados. Cuando llegó a la entrada, su cuerpo se quedó petrificado y Axel chocó contra él, pues éste no había visto que se detenía hasta que fue muy tarde. Iba bromeando sobre algo con Marius, ya que intentaba que su amigo no se fijara en que su mujer no estaba recibiéndoles.
—Hermano ¿qué haces ahí en medio? Quiero ir a abrazar a mi mujer. Luego, si quieres, te abrazaré a ti —bromeó Axel abrazando a Akiles por detrás.
Pero Akiles no contestó. Axel dudó que realmente le estuviera escuchando, su amigo iba perdiendo el color por segundos. Axel al ver que no reaccionaba y preocupado de que le hubiera pasado algo a las mujeres, le empujó y entró en el salón como si de un miura se tratará.
—¡Dios mío! ¿Qué demonios…? —Axel no creía lo que veían sus ojos.
Al oír esto y ver su expresión, el resto entraron corriendo en la estancia y se quedaron todos igual de paralizados. Sárilan estaba en el suelo con una Scailar inconsciente en su regazo. La hermana pequeña de Akiles, tal y como la habían conocido se había marchado. Ahora, en su lugar había una Naga. Sárilan derramaba lágrimas por sus blancas mejillas, Axel reaccionó al ver a su mujer en aquel estado y saliendo de su estupefacción fue a abrazarla para darle consuelo.
—No te preocupes mi amor, ya pasó, estamos todos aquí contigo —Le acariciaba el pelo mientras besaba por todo su rostro.
—No sé qué le ha pasado… ha sufrido tanto… El dolor la estaba destrozando, no podía ni gritar, pero yo, se lo veía en su rostro y en cómo se convulsionaba su cuerpo —Su marido la estrechó más fuertemente, intentando absorber algo de su miedo y dolor—. Yo no podía hacer nada para ayudarla, nada. Cuando todo terminó, pensé que por fin, descansaba. Estaba inconsciente y yo pude respirar cuando la toqué y localicé su débil pulso. Pero luego… se transformó… —Señaló su cuerpo que se veía tan hermoso, a la vez que mortífero.
Sus piernas habían desaparecido y habían sido reemplazadas por una hermosa cola de escamas verdes y doradas, que culminaba bajo su ombligo donde ahora tenía una pequeña armadura plateada con joyas incrustadas, dejando su vientre plano al aire. Sus turgentes pechos estaban protegidos con una armadura decorada igual que la inferior. Sus largos cabellos rubios y rizados ahora estaban reposando sobre sus brazos, y dos trenzas enmarcaban su bello rostro. Su cabeza tenía una corona de plata con una piedra morada y en sus manos reposaban dos espadas Thega, las espadas hindús del sacrificio, pero lo que más llamaba la atención de ella era el aura floral que emanaba de su cuerpo.
—Lo que has vivido es la transformación que los de nuestra especie sufrimos para convertirnos en guerreros del ejército de las gárgolas. Scailar ahora es una Naga —dijo Marius abrazando a su mujer por la espalda, que admiraba maravillada el cambio de Scailar.
—¡Gracias a Dios! Pensé que se moría hasta que la vi cambiar —Se enjuagó las lágrimas—. ¿Qué es una Naga?
—Sárilan, una Naga es un semidiós, mitad mujer, mitad serpiente. Las Nagas tienen un gran encanto, cualidad que las hace muy poderosas sin necesidad de recurrir a la violencia. Son enormemente inteligentes, sabias y pacientes. Prueba de ello es que son capaces de pasar horas inmóviles vigilando a un enemigo. Además, descansan en un estado semiconsciente por lo que difícilmente pueden ser sorprendidas. Poseen magia, aunque prefieren no usarla. Existen tres tipos de Nagas; Scailar es una guardiana y menos mal… son de naturaleza noble, por lo que suele avisar a los intrusos e incluso los entierran después de la batalla. Son capaces de escupir veneno y matar con él, aunque también pueden usar la mordedura y la constricción —le explicó Axel a su esposa—Si hubiera sido una Naga espíritu estaríamos bien jodidos, esas son perversas y atacan sin miramientos a cualquier persona, aunque sea un ser querido… además paralizan con la mirada, así que tenemos que dar gracias por ello.
—Me has dejado de piedra, ¿cómo sabes tanto sobre esto? —dijo Sárilan sorprendida.
—Desde que era niño me ha gustado la mitología y he leído mucho sobre ello, tengo trescientos años, imagina todo lo que me ha dado tiempo a aprender —Su mujer le sonrió encantada.
—Bueno, parece que son buenas noticias. ¿Por qué tenéis todos esos caretos entonces? —los miró uno a uno—. Tendréis una gran guerrera a vuestro lado.
—El problema es que nunca ha existido una mujer guerrera en las filas de las gárgolas… —Fue Akiles quien dijo lo que nadie quería pronunciar en alto—. Es señal de que algo muy malo se avecina —Y se agachó junto a su hermana para abrazarla.

1° Capítulo de mi libro El guardián de la muerte.

Hoy os traigo el primer capítulo de mi novela El guardián de la muerte. Espero que lo disfrutéis.

CAPÍTULO I

Melisa corría girando constantemente la cabeza para mirar quien la estaba siguiendo, pero por más que lo intentaba, no conseguía verlo. Lo que la estuviera acechando se escondía entre las sombras que se proyectaban en la calle.

Al salir del tranvía notó que alguien la seguía mirando. Melisa pensó que eso podría ser algo muy normal, si no fuera porque era el último tren de la noche y el vagón iba vacío, solamente viajaba ella. Había decidido no darle importancia, una idea que se esfumó en cuanto notó unos pasos detrás de ella, se oían cada vez más cerca y más rápidos. Cuando se giró y no vio a nadie, su instinto le gritó «¡Corre!», y eso fue lo que hizo.

Solo unos metros la separaban del edificio donde vivía. No podía evitar volver la cabeza para ver a su perseguidor, aunque sabía que eso no la salvaría, hacer eso fue un error porque no vio el obstáculo que tenía delante, tropezó y cayó al suelo, golpeándose fuertemente en una rodilla. El dolor estalló desde ese punto y le recorrió toda la pierna, se mordió el labio fuertemente para ahogar un grito.

La manía de llevar siempre el bolso abierto le había pasado factura, se había esparcido todo su contenido por el suelo.

Dio un rápido vistazo hasta que localizó las llaves, era lo único que le importaba en ese momento. Los pasos seguían ahí, solo podía oír eso y el latido de su corazón a punto de estallar dentro del pecho porque sabía que estaba justo detrás de ella. La estaba mirando, esa sensación de que unos ojos se clavan en la nuca; esta vez el miedo le impedía mirar para saber quién la perseguía. Algo le decía que no podría escapar…

Iba a morir, sola, en mitad de la calle. Este pensamiento le hizo sacar fuerzas de donde no las tenía, se levantó, intentaba correr, pero el dolor era insoportable, cojeó los últimos pasos que la separaban de su portal y abrió la puerta. Sintió algo de alivio al cerrarla tras de sí. Algo impactó fuertemente detrás de ella. No lo dudó, tenía que seguir, la puerta no le impediría entrar, no entendía el porqué, pero lo sabía, lo que se encontraba detrás de ella era algo maligno. Cogió el ascensor, dio gracias por vivir en esa zona de la ciudad donde los edificios tenían ascensores. Si no, no lo habría conseguido. El dolor de la rodilla era insoportable. Ahora se extendía hacia el muslo. «Ya llego, lo conseguiré» intentaba tranquilizarse. En su apartamento podría llamar a la policía.

Ni siquiera sabía si allí estaría a salvo, pero necesitaba llegar. Por fin el cuarto piso, donde estaba su apartamento. Cuando fue a abrir la puerta se le cayeron las llaves, «¿algo más podría salir mal…?» Las cogió y abrió en un santiamén. Con lo que le temblaban las manos le extrañó que las llaves no se resbalaran de nuevo.

Entró y cerró todos los cerrojos, vio que su gato persa se acercaba. Se arremolinó en sus piernas, dándole la bienvenida a casa. Ya se sentía más segura, o eso quería ella pensar para no venirse abajo, su respiración delataba lo nerviosa que estaba. Avanzó difícilmente hacia el teléfono. Se tocó la cara y notó que había estado llorando, con el miedo que sentía ni lo había notado. Su gato bufó detrás de ella. «Mierda, algo andaba mal, no lo iba a conseguir» se giró y el animal estaba todo erizado. Entonces lo vio, nunca había visto nada igual, la puerta seguía cerrada, era imposible. No pudo hacer nada más que gritar, y el sonido que brotó de su garganta podría haber helado el mismísimo infierno.

El cadáver fue hallado por la hermana de la víctima. Fue a recogerla para ir a desayunar, era un ritual que hacían cada mañana.

La hermana muy afectada relató que nada más llegar ya notó algo raro. El gato de su hermana no paraba de maullar, pero no era el típico ruido que hace un felino cuando tiene hambre. «El sonido que hacía era horrible», llamó varias veces y golpeó la puerta sin obtener respuesta. Estaba segura de que algo pasaba. Desesperada y asustada volvió a su apartamento a solo un par de manzanas de allí. Guardaba una copia de las llaves del piso de su hermana, se las había dado para «emergencias», y algo la decía que esto realmente lo era.

Era el tercer cadáver que aparecía en aquellas misteriosas circunstancias. Cada uno de ellos poseía las mismas monstruosas características: piel excesivamente pálida y translúcida como el papel de calco, se les marcaban todos los músculos, los pómulos, y los ojos parecían que salían de sus órbitas, era como si les hubieran absorbido la vida literalmente. No mostraban fotos de las víctimas en el noticiario, pero la periodista pelirroja del informativo de las diez daba demasiados detalles, no para su gusto claro, pero seguro que eso ponía nerviosa a la gente y por consiguiente seria amonestada y es posible que no le durara mucho el trabajo.

Según lo que iba explicando lo que más llamaba la atención de los fallecidos no era ni su piel, ni su cuerpo carente de vida… era la cara de terror que mantenían incluso después de dejarse llevar por la muerte. La última víctima la habían encontrado en la calle Bourbon del famoso barrio francés de Nueva Orleans. Lo había hallado un grupo de turistas japoneses que estaban sacando fotos, cuando uno de ellos se despistó entrando en un callejón y tropezó con el cuerpo directamente. Estaba seguro de que ese japonés no podría olvidar nunca ese viaje.

*****

Marius pasó la mano por su corto cabello. La verdad es que después de tanto tiempo llevándolo tan largo pensaba que lo echaría de menos, pero no era así, ya no tenía tiempo ni ganas de preocuparse de ese tipo de cosas tan banales. En la televisión relataban que al parecer el asesino en serie utilizaba algún tipo de magia vudú, cosas para llamar la atención de la gente y conseguir adeptos que siguieran las noticias, ya que la gente que ve este tipo de programas suele ser bastante escéptica.

Pero él sabía que realmente esto se trataba de tema de raptores y por eso tendría que ir a ponerle remedio. Lo que no sabía es por qué estaban siendo tan descuidados, no era esa su forma habitual de actuar. ¿Realmente querían llamar la atención? Siempre intentaban camuflar sus crímenes.

Puede que se tratara de un recién nacido no controlado o que realmente deseara morir. Y en ese caso, él estaría contento de complacerlo. Si los humanos descubrieran la existencia de las dos especies serían perseguidos hasta el confín del mundo. Para ellos se trataría de monstruos y es algo que querrían destruir, por lo tanto, era un asunto que ninguno de ellos se podía permitir.

Sabía que su siguiente destino era Nueva Orleans. Viajaba ligero de equipaje y se quedaba poco tiempo en cada ciudad, por lo que no se molestaba en tener una casa fija. Se conformaba con cualquier hotel de carretera. Con tal de que tuviera cama y una ducha era suficiente. No necesitaba nada más. Solo quería matar raptores o morir en el intento. Tenían que pagar por la muerte de ella… y lo haría gustoso.

Naga mitología

Las nagas eran serpientes semidivinas hindúes con torso y cara humana, generalmente de mujer.

Eran seres de sangre fría que poseían bonitas escamas, ojos grandes y brillantes, casi luminiscentes, y medían entre 3 y 6 metros.
Las nagas tenían un gran encanto, cualidad que las hacía muy poderosas sin necesidad de recurrir a la violencia. Eran enormemente inteligentes, sabias y pacientes (Prueba de ello es que eran capaces de pasar horas inmóviles vigilando a un enemigo) Además, descansaban en un estado semiconsciente por lo que difícilmente podían ser sorprendidas.
Habitaban en climas cálidos. No solían alejarse de sus guaridas, que eran agujeros profundos o alguna ruina oscura. Preparaban en su territorio trampas para los intrusos, a los que primero atacaban con magia y, una vez agotados sus poderes, atacaban con su mordedura venenosa.

Para defenderse suelen recurrir a la magia, y si no pueden recurrir a esta recurren a su mordeduras y su veneno.

Existen tres tipos de nagas:

Naga Acuática: La piel de esta naga es de un color verde esmeralda, además, tiene dibujos reticulados de color marrón sobre su piel. Sus ojos son verdes y brillantes. Habitan en aguas dulces y son relativamente pasivas; casi nunca atacan.

Naga Guardiana: Posee escamas color dorado-verdoso, sus ojos son dorados y resplandecientes, y lo más característico; su aroma floral. Esta naga es mucho más señorial (por así decirlo) y noble… esto se puede ver reflejado en el hecho de que incluso avisan que van a matar a su víctima y después entierran o guardan sus huesos. Matan habitualmente escupiendo su veneno, pero a veces se sirven de la constricción o la misma mordedura.

Naga Espíritu: Es la peor de todas. Lo más característico es su peculiar parecido humano; incluso sus cabellos y ojos son castaños. Sus escamas son rojas y negras. Mata a capricho, sin avisar, y se le atribuye una gran maldad. Tiene la capacidad de matar mediante la constricción y puede petrificar al oponente o víctima con su mirada.

Son capaces de pasar horas inmóviles o moverse rápidamente cuando es necesario. Descansan en un estado semiconsciente por lo que son muy difíciles de sorprender.

Habitan en climas cálidos. No suelen alejarse de sus guaridas, que son agujeros profundos o alguna ruina oscura. Preparan en su territorio trampas para los intrusos, a los que primero atacan con magia, y si se les agota, atacan con su mordedura venenosa.

Hades el dios del inframundo o de los muertos

Hoy vengo a hablaros de Hades, otro protagonista de mis novelas.

 

Tras la muerte de Cronos los tres hijos de éste y Rea procedieron a repartirse el Reino de su padre. Zeus se quedó con el cielo; Poseidón con los mares; y por último Hades con el inframundo que no era sólo el Reino de los muertos sino también todo lo que se encontraba bajo la tierra.

 

A Hades se le veía como un dios temible y desprovisto de corazón. No le gustaba saber que ocurría en el mundo de los vivos ni tampoco en el Olimpo, le gustaba estar recluido en su reino subterráneo.

 

Hades tenía el poder de hacerse invisible gracias al yelmo mágico que los ciclones le entregaron para luchar contra los titanes, de ahí que nadie viera llegar a la muerte. Y cuando se dejaba ver llevaba consigo Unas llaves, señal de que la partida al Reino de los muertos era inminente.

Describen su físico y su palacio como lúgubre por lo que no se le atribuyen muchas conquistas. No convencía a ninguna diosa de que contraerá matrimonio con el a pesar de sus poderes y riquezas.  Así que optó por raptar a Perséfone de manos de su madre De meter y la hizo reina del mundo de los muertos.

 

Mito de Hades y Perséfone.

 

Perséfone es hija de Zeus y Deméter (hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, y diosa de la fertilidad y el trigo). Su tío Hades (hermano de Zeus y dios de los Infiernos), se enamoró de ella y un día la raptó.

La joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y hermanas de padre, Atenea y Artemisa, y en el momento en que va a tomar un lirio, (según otras versiones un narciso), la tierra se abre y por la grieta Hades la toma y se la lleva.

De esta manera, Perséfone se convirtió en la diosa de los Infiernos. Aparentemente, el rapto se realizó con la cómplice ayuda de Zeus, pero en la ausencia de Deméter, por lo que ésta inició unos largos y tristes viajes en busca de su adorada hija, durante los cuales la tierra se volvió estéril.

Al tiempo, Zeus se arrepintió y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero esto ya no era posible pues la muchacha había comido un grano de granada, mientras estuvo en el Infierno, no se sabe si por voluntad propia o tentada por Hades. El problema era que un bocado de cualquier producto del tártaro implicaba quedar encadenado a él para siempre.

 

Para suavizar la situación, Zeus dispuso que Perséfone pasara parte del año en los confines de la Tierra, junto a Hades, y la otra parte sobre la tierra con su madre, mientras Deméter prometiera cumplir su función germinadora y volviera al Olimpo.

Perséfone es conocida como Proserpina por los latinos.

La leyenda cuenta que el origen de la primavera radica precisamente en este rapto, pues cuando Perséfone es llevada a los Infiernos, las flores se entristecieron y murieron, pero cuando regresa, las flores renacen por la alegría que les causa el retorno de la joven. Como la presencia de Perséfone en la tierra se vuelve cíclica, así el nacimiento de las flores también lo hace.

Por otra parte, durante el tiempo en que Perséfone se mantiene alejada de su madre, Deméter y confinada a el tártaro, o mundo subterráneo, como la esposa de Hades, la tierra se vuelve estéril y sobreviene la triste estación del invierno.

 

Y esto es lo que cuenta la mitología de Hades. En mi historia Hades es un Dios muy sexy y peligroso, pero no os puedo adelantar nada más tendréis que leerlo y darme vuestra opinión.

LAS GÁRGOLAS, MITOLOGÍA, HISTORIA, FE.

En mi primera entrada he querido escribir sobre las gárgolas que son los protagonistas de mi saga Los guardianes de piedra.
Primero os contare por que elegí las gárgolas entre todos los seres que se suelen escribir. Yo siempre había leído sobre vampiros, hombres lobo, fantasmas, pero no había leído sobre gárgolas, así que me pareció una idea nueva y refrescante. Además, me recordaba a la serie de gárgolas que veía cuando era pequeña, ¿os acordáis?
Bueno y después de esta pequeña introducción vamos a hablar de las gárgolas.

GÁRGOLA (Mitología)

Las gárgolas, entendidas como seres pertenecientes a la mitología, nacen a raíz de una leyenda de principios del siglo VII en la que el dragón Gargouille, que vivía cerca del Sena, devastaba periódicamente la región.
Gargouille, era descrito como un ser de cuello largo y rectilíneo, hocico delgado con potentes mandíbulas, cejas fuertes y alas membranosas. Se caracterizaba por sus malos modales: tragaba barcos, destruía todo aquello que se interponía en la trayectoria de su fiero aliento y escupía demasiada agua, tanta que ocasionaba todo tipo de inundaciones.
Fue entonces cuando, Romanus, un sacerdote cristiano, dominó a la bestia con la señal de la cruz y la llevó a Rouen donde le cortó la cabeza y la colocó en lo alto del ayuntamiento.

Las gárgolas se describen como seres mágicos, de aspecto muy siniestro.

Gárgolas (Historia)

Grifos, Gárgolas, Quimeras… bestias mitológicas y legendarias que desde sus atalayas contemplan el paso de los siglos en perturbador silencio. Guardianes pétreos de antiquísimos templos, figuras grotescas y retorcidas, seres que aparecerán en las peores pesadillas de todos aquellos que intenten penetrar en su territorio defendido. Seres que en las noches más oscuras, cobran vida y sobrevuelan sus dominios hasta que, al alba, retornan a sus pedestales inmortales, a la espera de que los primeros rayos de sol, los vuelvan a convertir en piedra.

Gárgola (del francés gargouille > gargouiller ‘producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo’, latín gargărīzo y griego γαργαρίζω ‘hacer gárgaras’), parte sobresaliente de un caño que sirve para evacuar el agua de lluvia de los tejados.

En la arquitectura da la edad media, especialmente en el arte gótico, son muy usadas en iglesias y catedrales y suelen estar adornadas mediante figuras intencionadamente grotescas que representan hombres, animales, monstruos o demonios. Probablemente, tenían la función simbólica de proteger el templo y asustar a los pecadores. Esto se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española o incluso en algunas iglesias barrocas.

Es un error extendido llamar gárgolas a cualesquier figura grotescas o monstruosas contenidas en iglesias medievales; sólo se pueden calificar como tales las que se ajusten a la función antes especificada. Así, por ejemplo, las famosas figuras monstruosas de función puramente decorativa instaladas por Viollet-le-Duc en la catedral de Notre Dame de París deben ser denominadas quimeras, y no gárgolas.

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%A1rgola_(mitolog%C3%ADa)#Historia

 

Las Gárgolas y la fe

 

Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las gárgolas. Se han visto como símbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas.

En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podría ser una interpretación apropiada, especialmente, para las gárgolas más visibles y terroríficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrirle a los pecadores.

De todas las explicaciones posibles, la más aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos mágicos que mantienen alejado al diablo.

 

Esta interpretación puede explicar el porqué de tan diabólicos y espantosos aspectos y su ubicación fuera del recinto sagrado.

Esta línea argumental es la seguida por Richard de Fournival, Obispo de Amiens en el siglo XIII, y autor de Roman d’Ablandane, donde cuenta cómo el maestro cantero Flocars hizo dos gárgolas de cobre, que situó en la puerta de entrada a la ciudad de Amiens, con la intención de que evaluaran las pretensiones de todo aquel que quisiera entrar en ella.

Si el individuo era malévolo, las gárgolas escupían un veneno sobre él que lo mataba; por el contrario, si era una buena persona, los guardianes se encargaban de escupir oro y plata.

Las Gárgolas y el arte:

 

Es raro encontrar una gárgola sola. Generalmente suelen estar agrupadas en hileras, sobre los altos de iglesias y catedrales, a modo de una sociedad de gente de piedra.

Las gárgolas del primer gótico apenas si estaban elaboradas, pero según fueron proliferando, el diseño se fue haciendo cada vez más elaborado, transformándose en auténticas obras de arte. El rasgo distintivo de sus expresiones es que nunca eran bellas sino intencionadamente horribles, grotescas o irónicas.

En general, el gótico se caracteriza por ser más realista que el románico, con la excepción de las gárgolas, que parecen perpetuar la fascinación, típicamente románica, por las criaturas grotescas y monstruosas.

Desde finales del siglo XIII las gárgolas se hicieron más complicadas, abandonándose la representación de animales, que fueron reemplazados por figuras humanas. Aumentaron su tamaño y se transformaron en figuras más exageradas y caricaturizadas.

Las connotaciones demoníacas se abandonaron en el siglo XV, cuando se extremaron las poses y expresiones faciales, perdiendo sus significados religiosos y haciéndose más cómicas.

Las gárgolas eran algo más que una decoración funcional, si bien su significado profundo permanece aún sin determinar. Entre las numerosas que pueblan los edificios medievales no se han podido encontrar dos iguales, demostración de la extraordinaria imaginación de sus constructores.

La documentación contemporánea a su elaboración ofrece muy poca ayuda en la resolución del enigma sobre su significado derivado, en gran medida, de la costumbre medieval por crear ambigüedad, lo que provoca y permite múltiples sentidos.

La gran variedad, tanto en formas como en significados, va en contra del uso típicamente medieval, esto es, educativo; si se quería enseñar es evidente que debía entenderse el mensaje transmitido a través de las gárgolas. Es por ello que encontramos gárgolas no sólo en iglesias y catedrales, sino también en edificios seculares y casas privadas.

Artículo de Mar Rey Bueno.

http://www.xn--revistaaocero-pkb.com/secciones/historia-ignorada/gargolas-guardianes-frente-al-mal

Se les asocia con todo lo que os he relatado. El aspecto que yo les doy en mis novelas es de seres hermosos que son creados por una diosa griega para salvar a la humanidad, espero que hayáis disfrutado conociendo un poco más a estos seres fantásticos.

 

El guardián de la muerte (Los guardianes de piedra II)

Dos dioses enfrentados, provocarán una guerra en la tierra. Hades ha creado un ejército de Raptores. Ha resucitado a los más crueles asesinos para arrebatar las almas humanas. Llamados raptores por alimentarse de las emociones humanas, hasta dejarlos sin un ápice de vida. Laya, diosa protectora de los humanos, creará a las gárgolas seres mitad hombres, mitad bestias con poderes sobrenaturales, que lucharán contra los raptores para que los mortales sobrevivan. ¿Quién ganará esta guerra entre inmortales?
Él, ya no era un guerrero de la hermandad, había perdido su honor, pagaría por ello cada día de su miserable vida. Ahora cazaba y mataba a los raptores solo, viajaba allí donde oía que existían problemas, y eso haría hasta que los dioses decidieran quitarle esa vida que él no quería vivir. Esos eran los pensamientos de Marius camino de Nueva Orleans, ese era su nuevo destino. Una serie de asesinatos estaban asustando a la población, hablaban sobre ello en todos los noticiarios. Decían que se trataba de un asesino en serie y pensaban que usaba algún tipo de magia vudú ya que los cuerpos estaban secos, parecía que les habían robado el alma… Pero él sabía que se trataba de raptores. Se hizo una promesa, les mataría o moriría en el intento; de las dos formas se cumpliría su deseo.

 

El guardián de piedra (Los guardianes de piedra I)

Dos dioses enfrentados, provocaran una guerra en la tierra. Hades ha creado un ejército de Raptores. Ha resucitado a los más crueles asesinos para arrebatar las almas humanas. Llamados raptores por alimentarse de las emociones humanas, hasta dejarlos sin un ápice de vida. Laya diosa protectora de los humanos, creara a las gárgolas seres mitad hombres, mitad bestia con poderes sobrenaturales, que lucharan contra los raptores por que los mortales sobrevivan. ¿Quién ganara esta guerra entre inmortales?
Sárilan y Amanda dos hermanas madrileñas deciden pasar sus vacaciones conociendo la hermosa Atenas. Lo que nunca imaginaron es que se encontrarían en medio de una lucha épica donde tendrán que sobrevivir y combatir por no perder su corazón.

Axel, guerrero de la hermandad de las gárgolas. Cuando cree que su corazón se ha convertido en piedra por toda la eternidad, conocerá a una pequeña humana que pondrá su mundo del revés. Tendrá que luchar contra sus sentimientos encontrados y peor aún, tiene que mantenerla con vida frente a los raptores que se han empeñado en acabar con ella.

Historia donde encontrarás acción, humor, pasión, y sobre todo mucho amor.
¿Te atreves a conocer a mis inmortales?

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