Reseña La sierva de Delos

Buenos días,

Hoy os traigo la reseña del último libro que me he leído La sierva de Delos, si te gusta la mitología es un libro que no te puedes perder.

Título: La sierva de Delos
Autor: Yolanda García, Roser A. Ochoa
Páginas:277
Género: romántica, erótica, sobrenatural
Formato: E-book y papel
ISBIN/ASIN:B06W2HCGPB
Precio: Gratis en Kindle unlimited, E-book 2,99€ Papel 13.83€
Dónde comprar: amazon

Portada:

Sinopsis:

Aeneas, Comandante ateniense, tan solo quiere regresar a casa antes de que su esposa dé a luz a su primer hijo.
Mientras, en Delos, Halia y las demás sacerdotisas se afanan en recoger a los animales y proteger el Templo de esa fuerte tormenta que se ha formado.
En el Olimpo, Zeus y Hera, padres de todos los dioses, cruzan una apuesta y se disponen a jugar una partida de ajedrez con sus peones favoritos, los humanos.
¿Tendrán Aeneas y Halia la posibilidad de dirigir sus vidas o los dioses simplemente están jugando a los dados con su futuro? ¿Son los humanos meras marionetas en manos de esos dioses caprichosos? ¿Podrán unos simples mortales escapar del juego y burlar al destino?

Adéntrate en este peligroso desafío, descubre hasta dónde están dispuestos a llegar los dioses para ganar una apuesta.

Personajes:

Halia: sierva de Delos, es una joven inocente que siempre se ha mantenido alejada de los hombres ya que es el oráculo de Delos. Hasta que un barco lleno de hombres acaba en la isla. Conocerá a Aeneas, un comandante que está deseando llegar a casa con su esposa que tiene que dar a luz a su primogénito. ¿Halia será capaz de no fijar su atención en el apuesto comandante?

Aeneas: Es un comandante valiente, enamorado de su esposa y deseando tener a su primer hijo. Pero los dioses caprichosos harán que desembarque en Delos y conozca a Halia la más bonita de las siervas de Delos.

Zeus y Hera: Son los dioses más poderosos del Olimpo. Entre ellos harán una apuesta para jugar con Halia y Aeneas. Serán sus títeres. ¿Serán capaces de resistirse o el amor será más fuerte?

Opinión personal:

Es un libro que en cuanto vi la temática dije lo tengo que leer. La mitología es una de mis pasiones. Cuando comencé a leerlo ya me enamoró. Como está relatado, conocer más sobre los caprichosos dioses, pero sobre todo la historia de amor, entre los dioses y los protagonistas. Una novela que te enganchará de principio a fin.

Conclusión:

Si te gustan las novelas románticas, con erótica y mitología está es la mezcla perfecta. No te defraudará.

Mi nueva novela Naga La gárgola guardiana de Jess Dharma

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SINOPSIS

Dos dioses enfrentados, provocarán una guerra en la tierra. Hades ha creado un ejército de Raptores. Ha resucitado a los más crueles asesinos para arrebatar las almas humanas alimentándose de sus emociones hasta la muerte. Laya, diosa protectora de los humanos, creará a las gárgolas seres mitad hombres, mitad bestias con poderes sobrenaturales, que lucharán contra los raptores para que los mortales sobrevivan.
¿Quién ganará esta guerra entre inmortales?
La diosa Artemisa es secuestrada por el Minotauro de sus aposentos en la isla de Ortigia. Su tía Laya desconsolada manda a sus mejores guerreros del ejército de las gárgolas a buscarla a Creta y de paso matar al que ha osado a hacerlo, pero misteriosamente ellos también desaparecen sin dejar huella.
Apolo y Scailar se embarcan en un viaje lleno de peligros por la Grecia antigua para recuperar a sus hermanos, enfrentándose a monstruos mitológicos y peligros inimaginables. Pero si hay algo peor que todo eso es que ellos dos se llevan a matar, él es un mujeriego y un prepotente de cuidado, y ella ha sido criada para no dejarse intimidar, aunque la atracción entre ellos es igual o mayor al odio que sienten.
Embárcate con ellos en ese viaje mágico lleno de aventuras en un mundo mitológico.

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Apolo dios griego

Hoy os traigo otro de los dioses más importantes griegos y que sale en mi próxima novela para que le vayáis conociendo un poco más.

Apolo

Apolo, también conocido como Phoebus Apollo (Febo Apolo), fue uno de los dioses griegos más importantes. Pertenecía al grupo de los 12 dioses que habitaban en el Olimpo junto a Zeus. Apolo, hijo de Este y de Leto, era entre otras cosas el dios del arte de la adivinación, de las artes -la música, sobre todo- y la arquería. También era el dios de la luz ligada al sol (Phoebus, Febo o foibos significa «brillante»). Con sus flechas era capaz de causar enfermedades infecciosas, aunque también era capaz de curar, por lo que se le conocía como «el que ataca de lejos». Esta naturaleza dual también se reflejaba en el hecho de que fuese la deidad de los pastores que guardaban el ga­nado y asimismo se le identificase con su gran enemigo el lobo.

Leto dio a luz a Apolo y a su hermana melliza Artemisa, diosa de la caza, en la isla de Delos, donde se había refugiado de la ira de Hera, la esposa de Zeus (ver Hera). Apolo se hizo adulto muy rápido y se trasladó a Delfos, en la península griega donde habitaba la serpiente gigante Pitón en una grieta de la superficie. Pitón era hermana de Gaya, la diosa de la tierra. Tiempo atrás se había enemistado con Leto y había intentado evitar el nacimiento de Apolo y Artemisa. Apolo acabó con el monstruo «con mil flechas», según cuenta el poeta Ovidio en su obra. Aunque tuvo que hacer penitencia por el pecado de haber acabado con la serpiente divina, se le permitió fijar su oráculo donde antes había estado Pitón. El oráculo de Delfos, relacionado con los santuarios de Apolo y situado según los griegos en el ombligo de lo que era la tumba de Pitón (el centro del mundo), mantiene una extraordinaria reputación desde la Antigüedad. No sólo existía en la mitología, sino que realmente también se podía visitar y de hecho mucha gente lo consultaba. La sacerdotisa Pitia (de Pitón) daba respuestas sentada en un taburete de tres patas sobre la grieta en la tierra en la que estuvo la serpiente gigante y a través de la cual obtenía las respuestas susurradas por Apolo. Este oráculo lingüístico era oscuro y se podía interpretar de muchas formas, lo que le dio con el tiempo su fama de ser infalible. De acuerdo con el pensamiento moderno, Pitia pudo sucumbir a los humos tóxicos que emanaban de las profundidades y que confundían sus ideas hasta hacer de su habla un ruido ininteligible. Sus términos eran un tesoro que se interpretaban como una predicción útil para la gente.

Después de matar a Pitón, Apolo acabó con muchos más seres valiéndose de sus flechas. Con su hermana Artemisa acabó con el gigante Titio, que había tratado de violar a su madre. Este acto no fue reprendido por Zeus. Titio fue condenado a sufrir eterna tortura en el Tártaro, la zona más lúgubre del mundo de los muertos.

Niobe también fue víctima de la venganza de Apolo y Artemisa. Era la esposa de Anfión, rey de Tebas, y tenía siete hijos y siete hijas. Ella presumía de ser más fértil que Leto e incluso, llevada por su orgullo, consideró innecesario hacer sacrificios por la diosa. Niobe sufrió un castigo ejemplar por su arrogancia. Apolo mató a sus siete hijos con sus flechas y Artemisa hizo lo mismo con sus hijas. Cuando su hija más joven, Cloris, se abrazó a su madre agonizando, Niobe pidió clemencia para que la dejasen viva, pero todo fue en vano, pues aún se disparó una flecha más para rematarla. Según algunas versiones, sin embargo, Cloris salvó su vida (ver Cloris). Niobe se convirtió en piedra debido al dolor (ver Níobe).

Apolo tuvo que hacer penitencia por sus actos de violencia y hubo de ponerse al servicio de un mortal. Durante su tarea como esclavo, entre otras cosas construyó los muros de Troya junto al dios del mar, Poseidón. Según otras versiones hizo este trabajo por dinero, pero el rey troyano Laomedón se negó a pagarle.

Durante la Guerra de Troya, Apolo fue el más fanático y temido de los seguidores troyanos entre las divinidades. Causó la epidemia de Plaga entre los griegos cuando éstos secuestraron a la hija de uno de sus sacerdotes. De acuerdo a ciertas versiones, Apolo fue responsable de la muerte de Aquiles, el héroe griego, que perdió la vida cuando una de las flechas de Paris le alcanzó el ta­lón. Podría haber sido el propio Apolo el que hubiese hecho acertar a un arquero medio como aquel en la parte más vulnerable de su cuerpo. Apolo les aseguró dones proféticos a Heleno y Casandra, los hijos del rey troyano Príamo. Pero como Casandra le rechazó como amante, Apolo no la dejó disfrutar de su don de predecir el futuro e hizo que nadie la creyese, aunque siempre acer­taba.

Casandra no fue la única mujer que le rechazó, pues lo mismo hizo la ninfa Dafne. Eros, ofendido ante el desprecio de Apolo, se vengó haciendo que se enamorase de Dafne que, desesperada, huyó con el volup­tuoso dios. Cuando estaba muy cerca de atraparla, ella rogó que la liberasen del cuerpo que había despertado su deseo y la convirtiera en arbusto de laurel (ver Daphne). Apolo tuvo más fortuna con los muchachos. Su relación con el atractivo Jacinto fue trágica, no obstante, ya que Apolo le mató accidentalmente al arrojar un disco (ver Jacinto).

A pesar de todo, Apolo llegó a tener descendencia y el hijo que concibió con la princesa Coronis, llamado Asclepio, se convirtió en el dios de la Medicina. Asclepio no llegó al mundo de una manera convencional, pues cuando la princesa engañó a Apolo, Artemisa decidió matarla. Fue el propio Apolo, o quizá Hermes, el que rescató el cuerpo de Asclepio del vientre de su madre que yacía muerta.

Un aspecto importante del dios Apolo es el poder que tenía su don para el arte y la música. Con su capacidad creativa lideraba a las nueve musas, deidades que tutelaban las artes y las ciencias. Apolo inventó la cí­tara, un instrumento de origen griego, reco­nocido como antecesor del laúd y de la guitarra. Pero su favorito era el arpa y es con el que aparece en casi todas sus representaciones, a pesar de no ser invención suya, sino un regalo de Hermes después de robarle unas cabezas de ganado (ver Hermes). Apolo también tocaba la flauta de manera magistral. El sátiro Marsias, que pensaba que sabía tocar mejor que el dios, se atrevió a retarlo y sufrió una humillante derrota ante él, que acabó además desollándole vivo. El rey frigio Midas también sufrió reacciones de Apolo cuando intentó criticar su capacidad musical y compararse con él. Después de oír al dios Pan tocar Su lengüeta y a Apolo con su arpa, y mostrarse en de­sacuerdo con la opinión mayoritaria que prefería la música de Apolo, el dios, irritado, lo castigó poniéndole orejas de burro.

Como Apolo daba a los oráculos sus predicciones, se convirtió en fuente de inspiración para poetas, cantantes y músicos que tocaban los instrumentos que él había crea­do. El dios griego se introdujo en la cultura romana como uno de los símbolos más im­portantes de la admiración e imitación que suscitaba todo lo griego. El primer emperador romano, Augusto, le dedicó un templo en el año 28 a.C. en la colina del Palatino, en el mismo corazón de Roma, para demostrar que también él, como máximo dirigente del Imperio Romano, estaba extendiendo su civilización por todo el mundo.

HADES

Hoy os traigo otro dios griego y un personaje que aparece en mis libros. Espero que lo disfrutéis.
En la mitología griega, Hades es el guardián de los infiernos, el señor del reino bajo tierra, el rey de los muertos. Es, en consecuencia, una de las divinidades más poderosas de todo el panteón clásico, cediendo sólo poder ante su hermano Zeus. Debido a su papel de señor de los muertos, Hades rara vez abandona los infiernos para visitar la tierra, por lo que pocas veces se mezcla en los asuntos de los mortales. Sólo en las contadas ocasiones en las que algunos héroes (Odiseo, Orfeo, Eneas), tomaron la decisión de descender al reino de los muertos en sus viajes, encontramos a Hades involucrado en las grandes sagas de la mitología griega.
Hades es hijo de Crono y Rea. Crono, temeroso de correr la suerte que él mismo había dispensado a su propio progenitor, tomó la decisión de ir devorando a todos sus hijos a medida que éstos iban naciendo, de modo que ninguno de ellos pudiera desafiarle y arrebatarle el poder una vez llegado a la edad adulta. De este modo, el pequeño Hades fue engullido por el poderoso Cronos. Sin embargo, Zeus, otro de los hijos de Crono y Rea, consiguió sobrevivir gracias a un engaño de su madre, Rea, y al llegar a la edad adulta, desafió y derrotó a su padre, liberando a todos sus hermanos de las entrañas de Crono. De este modo, Hades quedó libre y se unió a su hermano Zeus en su lucha contra los titanes para hacerse con el control del mundo, la guerra conocida como la Titanomaquia. El dios Hades poseía un arma única, forjada por los cíclopes en las fraguas de las entrañas de la tierra: un casco de invisibilidad. Oculto gracias a los poderes de este artefacto, logró infligir grandes daños a sus enemigos.
Tras la victoria de Zeus, éste decidió repartir el universo con dos de sus hermanos. Eligió para sí mismo los cielos, mientras reservaba el gobierno de las aguas y los océanos a Poseidón. A Hades le correspondió el mando sobre el mundo subterráneo, lugar al que se dirigían las almas de los mortales tras su muerte. De este modo, el dios Hades se convirtió en el señor de los infiernos.

HADES Y PERSÉFONE

Como hemos señalado, Hades rara vez abandonaba su morada en los infiernos, por lo que, en comparación con otras divinidades, no son muchos los mitos en los que este dios ocupa un papel protagonista. De estos escasos mitos destaca sin duda el relativo al rapto de la que se convertiría en su consorte, Perséfone, una diosa que, a diferencia de su esposo, recibió numerosos cultos en diversos puntos del Mediterráneo.

Perséfone era hija de la diosa Deméter, patrona de la agricultura y la fertilidad. La joven, hermosa y despreocupada, se encontraba paseando y recogiendo flores por los campos de Nisa, en Sicilia, cuando el dios Hades la observó desde su trono en el reino de los muertos. Al instante, el dios, quedó prendado de la belleza de la joven y decidió convertirla en su esposa. Hades montó en su carro y se espoleó a sus caballos para dirigirse hacia os campos de Sicilia a toda velocidad. La joven Perséfone sintió cómo la tierra temblaba bajo sus pies. Frente a ella, se abrió una enorme grieta por la que surgió Hades montado en su carro tirado por caballos infernales. Antes de que Perséfone pudiera reaccionar, el dios la cargó en el vehículo y regresó con ella a su palacio subterráneo.
Al pasar los días y comprobar que su hija no regresaba a su hogar, la diosa Deméter inició un largo peregrinaje por el mundo en su busca. Pese a que consulto a todos los dioses y hombres que se cruzo en su camino, ninguno pudo darle noticia alguna del paradero de la joven Perséfone. La diosa, enfurecida por la desaparición de su hija, retiró sus favores a la tierra y la condenó de este modo a un invierno eterno. Los campos dejaron de producir frutos y los humanos comenzaron a morir de hambre.
Sólo la intervención de Zeus, que descubrió la presencia de Perséfone en el inframundo, solucionó el conflicto. Por medio de su mensajero, el dios Hermes, Zeus pidió a Hades que permitiera que la joven regresara con su madre. El astuto dios de los muertos, temeroso de una posible represalia por parte de Zeus, accedió, pero ingenió una estratagema para lograr que Perséfone siguiera junto a él. A sabiendas de que cualquiera, dios o mortal, que tomase algún alimento en el infierno tendría que permanecer en él, Hades le ofreció a Perséfone antes de su partida un grano de granada. La joven, confiada, se comió el dulce fruto y trató de regresar con su madre. Sin embargo, las leyes del infierno eran muy claras para todos aquellos que hubiesen probado algún alimento en el reino de los muertos. Perséfone estaba atada al reino subterráneo para toda la eternidad. Para evitar la cólera de Deméter, Zeus logró que Hades y ella llegaran a un compromiso. Perséfone pasaría en el infierno junto a su esposo un tercio del año, y regresaría a la tierra el resto del tiempo. Hades y Deméter aceptaron la decisión de Zeus. De esta manera explicaban los antiguos griegos la sucesión de las estaciones. Mientras Perséfone está junto a Hades, Deméter, entristecida por la ausencia de su hija, niega sus frutos a la tierra, produciéndose el invierno. Sin embargo, cuando Perséfone regresa junto a su madre, ésta se llena de alegría y bendice a los mortales con la abundancia de la primavera.

Naga mitología

Las nagas eran serpientes semidivinas hindúes con torso y cara humana, generalmente de mujer.

Eran seres de sangre fría que poseían bonitas escamas, ojos grandes y brillantes, casi luminiscentes, y medían entre 3 y 6 metros.
Las nagas tenían un gran encanto, cualidad que las hacía muy poderosas sin necesidad de recurrir a la violencia. Eran enormemente inteligentes, sabias y pacientes (Prueba de ello es que eran capaces de pasar horas inmóviles vigilando a un enemigo) Además, descansaban en un estado semiconsciente por lo que difícilmente podían ser sorprendidas.
Habitaban en climas cálidos. No solían alejarse de sus guaridas, que eran agujeros profundos o alguna ruina oscura. Preparaban en su territorio trampas para los intrusos, a los que primero atacaban con magia y, una vez agotados sus poderes, atacaban con su mordedura venenosa.

Para defenderse suelen recurrir a la magia, y si no pueden recurrir a esta recurren a su mordeduras y su veneno.

Existen tres tipos de nagas:

Naga Acuática: La piel de esta naga es de un color verde esmeralda, además, tiene dibujos reticulados de color marrón sobre su piel. Sus ojos son verdes y brillantes. Habitan en aguas dulces y son relativamente pasivas; casi nunca atacan.

Naga Guardiana: Posee escamas color dorado-verdoso, sus ojos son dorados y resplandecientes, y lo más característico; su aroma floral. Esta naga es mucho más señorial (por así decirlo) y noble… esto se puede ver reflejado en el hecho de que incluso avisan que van a matar a su víctima y después entierran o guardan sus huesos. Matan habitualmente escupiendo su veneno, pero a veces se sirven de la constricción o la misma mordedura.

Naga Espíritu: Es la peor de todas. Lo más característico es su peculiar parecido humano; incluso sus cabellos y ojos son castaños. Sus escamas son rojas y negras. Mata a capricho, sin avisar, y se le atribuye una gran maldad. Tiene la capacidad de matar mediante la constricción y puede petrificar al oponente o víctima con su mirada.

Son capaces de pasar horas inmóviles o moverse rápidamente cuando es necesario. Descansan en un estado semiconsciente por lo que son muy difíciles de sorprender.

Habitan en climas cálidos. No suelen alejarse de sus guaridas, que son agujeros profundos o alguna ruina oscura. Preparan en su territorio trampas para los intrusos, a los que primero atacan con magia, y si se les agota, atacan con su mordedura venenosa.

Hades el dios del inframundo o de los muertos

Hoy vengo a hablaros de Hades, otro protagonista de mis novelas.

 

Tras la muerte de Cronos los tres hijos de éste y Rea procedieron a repartirse el Reino de su padre. Zeus se quedó con el cielo; Poseidón con los mares; y por último Hades con el inframundo que no era sólo el Reino de los muertos sino también todo lo que se encontraba bajo la tierra.

 

A Hades se le veía como un dios temible y desprovisto de corazón. No le gustaba saber que ocurría en el mundo de los vivos ni tampoco en el Olimpo, le gustaba estar recluido en su reino subterráneo.

 

Hades tenía el poder de hacerse invisible gracias al yelmo mágico que los ciclones le entregaron para luchar contra los titanes, de ahí que nadie viera llegar a la muerte. Y cuando se dejaba ver llevaba consigo Unas llaves, señal de que la partida al Reino de los muertos era inminente.

Describen su físico y su palacio como lúgubre por lo que no se le atribuyen muchas conquistas. No convencía a ninguna diosa de que contraerá matrimonio con el a pesar de sus poderes y riquezas.  Así que optó por raptar a Perséfone de manos de su madre De meter y la hizo reina del mundo de los muertos.

 

Mito de Hades y Perséfone.

 

Perséfone es hija de Zeus y Deméter (hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, y diosa de la fertilidad y el trigo). Su tío Hades (hermano de Zeus y dios de los Infiernos), se enamoró de ella y un día la raptó.

La joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y hermanas de padre, Atenea y Artemisa, y en el momento en que va a tomar un lirio, (según otras versiones un narciso), la tierra se abre y por la grieta Hades la toma y se la lleva.

De esta manera, Perséfone se convirtió en la diosa de los Infiernos. Aparentemente, el rapto se realizó con la cómplice ayuda de Zeus, pero en la ausencia de Deméter, por lo que ésta inició unos largos y tristes viajes en busca de su adorada hija, durante los cuales la tierra se volvió estéril.

Al tiempo, Zeus se arrepintió y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero esto ya no era posible pues la muchacha había comido un grano de granada, mientras estuvo en el Infierno, no se sabe si por voluntad propia o tentada por Hades. El problema era que un bocado de cualquier producto del tártaro implicaba quedar encadenado a él para siempre.

 

Para suavizar la situación, Zeus dispuso que Perséfone pasara parte del año en los confines de la Tierra, junto a Hades, y la otra parte sobre la tierra con su madre, mientras Deméter prometiera cumplir su función germinadora y volviera al Olimpo.

Perséfone es conocida como Proserpina por los latinos.

La leyenda cuenta que el origen de la primavera radica precisamente en este rapto, pues cuando Perséfone es llevada a los Infiernos, las flores se entristecieron y murieron, pero cuando regresa, las flores renacen por la alegría que les causa el retorno de la joven. Como la presencia de Perséfone en la tierra se vuelve cíclica, así el nacimiento de las flores también lo hace.

Por otra parte, durante el tiempo en que Perséfone se mantiene alejada de su madre, Deméter y confinada a el tártaro, o mundo subterráneo, como la esposa de Hades, la tierra se vuelve estéril y sobreviene la triste estación del invierno.

 

Y esto es lo que cuenta la mitología de Hades. En mi historia Hades es un Dios muy sexy y peligroso, pero no os puedo adelantar nada más tendréis que leerlo y darme vuestra opinión.

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